GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Tamaulipas es estado líder, cuando de ganadería se trata todo es posible gracias al manejo, la buena genética, el empeño y trabajo de cada productor pecuario.
No se trata de comparar la actividad ganadera con otras entidades federativas, pero se tiene que decir: a la hora de la subasta el ganado tamaulipeco puede ser comercializado sin problema, los compradores buscan becerros y becerras locales por su calidad, para llevarlos al «levante», en corral, o también al repasto.
La mayor parte de los ranchos producen destetes, animales con un enfoque carnicero.
Aún quedan algunos productores de leche en Tamaulipas, con buenos resultados, pero están más focalizados en la zona sur, siguiendo la dinámica de ordeña con el norte de Veracruz, estado donde la ganadería de doble propósito está presente en la historia nacional.
Los agostaderos son pieza fundamental para el desarrollo de la ganadería, en Tamaulipas somos privilegiados con gran variedad de arbustos forrajeros espinosos, mismas especies vegetales que brindan al ganado más de la mitad de sus necesidades nutricionales al día.
Un buen agostadero marca la diferencia a la hora de la báscula, resultando con becerros más pesados; es importante, por no decir fundamental, tener un buen manejo a la hora de pastorear el ganado.
También es importante mencionar que cada agostadero marca diferencia en temporada de frío extremo, cuando las temperaturas bajan a cero grados.
Ojo, en medio de un buen agostadero, el ganado se abriga de manera natural, el ganado busca el monte, el agostadero, lo he comprobado, cuando ese tipo de clima, en medio del agostadero no se siente frío, y además no pega el aire helado del norte, algo muy importante para proteger las crías, las praderas de zacate no pueden dar refugio a la hora del frío.
Un rancho funcional siempre debe tener una reserva de monte o agostadero, para prever esos días donde se requiere de emergencia, ante climas extremos, ni más, ni menos.
¿Dónde quedaron aquellos eventos para promover el rock?
Hace falta en Ciudad Victoria reactivar el circuito de rock local, algo fundamental para promover un mensaje de expresión cultural, así como en aquellos años, a finales de los 90 y principio de los 2000.
En aquellos años en esta Ciudad, al igual que en tierras regias y Tamaulipas en general, tuvieron su propia revolución musical.
Surgieron grandes bandas de rock, quienes se manifestaban en escenarios muchas veces improvisados y, ojo, en su momento con el apoyo oficial siguieron lugares públicos más grandes, como el recinto ferial y las ediciones de aquellos festivales internacionales en tiempos del ITCA.
Lamentablemente, en aquellos días, por el año 2010, la inseguridad terminó por cerrar en definitiva ese circuito capitalino de rock, para muchos, tal vez para todos, fue muy triste ver terminado todo.
Bajo ese clima social, resultó imposible seguir con las tocadas, quedaron en el recuerdo aquellos eventos en palapas y quintas capitalinas, en general salir a la calle en las tardes o noches cambió radicalmente.
Hoy afortunadamente se viven otros tiempos y bien se podría aprovechar para regresar a la escena musical un espacio de expresión, bueno sería volver a ver aquellos grupos que se vivieron clásicos y además serviría para tener el espacio para que los nuevos proyectos musicales se manifiesten de manera natural y espontánea, así como en aquellos días.
¿Qué le falta al oficialismo? ¿Al área de cultura, los jóvenes? ¿Al municipio? ¿A la UAT?
Va para todos, probablemente no se imaginan el enorme talento que hay aquí en la capital; ojo, además son miles de alumnos los que estudian en la UAT y son de todo el estado
¿Por dónde se debe de canalizar todo ese talento? Hay espacios, foros públicos disponibles, para que pronto la cultura capitalina se exprese.
Me consta que hay servidores públicos con talento suficiente para sacar algo así, todo es cuestión de arrastrar el lápiz y hacer un programa buscando esa dirección.
Que se manifieste el talento oficial y que desquite la nómina, «que se vea, que se sienta».
Hasta el día de hoy las políticas y las prioridades son otras; ni modo, así las cosas, se ve difícil, pero no imposible, para el rock capitalino.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
