La ley… Sí es la ley

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

No sé realmente lo que circula por la materia gris de la simpática damita y senadora Andrea Chávez, tal vez la irrigación sanguínea no sea suficiente para poder entender lo que es un acto anticipado de campaña, fuera de la ley.

La Presidenta de la República Mexicana se los advirtió, bien desmenuzado y clarito, para que no les quedara duda, no solo a la señorita Chávez sino también al clan de los tabasqueños corruptos.

Todavía este jueves por la mañana, con Azucena Uresti, en Radiofórmula, la senadora morenista Chávez insistió que no va a quitar las caravanas de la salud en Chihuahua, las cuales son pagadas por un empresario ligado al «clan Tabasco», acompañada de una risa burlona y desafiante, la damita descalificó a sus compañeras panelistas de MC y el PAN, en vivo y en cadena nacional.

La senadora Chávez aún no entiende que su suerte ya está echada, la presidenta con «A» la bajó tranquilamente y con «la zurda» de la contienda electoral, todo en respuesta a una incómoda pregunta, relacionada con este escándalo, por la simple y sencilla razón de que hacer proselitismo disfrazado de bondad humanista sería para el partido oficial un disparo de alto calibre, en sus propios cimientos.

¿Por qué? Porque hacerlo va en contra de los principios básicos de la democracia, además políticamente es inmoral y la Presidenta de la República lo entiende perfectamente.

Aquí lo comenté en este espacio, desde hace un par de semanas cuando recién la senadora Chávez, solita y sin empujón, dio un salto al vacío y sin paracaídas, en sus intenciones políticas allá por su natal Chihuahua.

La soberbia y la falta de experiencia brotó como pestilente pus, más pronto que tarde.

Bien por la presidenta CSP, quien desde ya rompe con el cinismo histórico en que el innombrable Andrés Manuel se manejó por seis años, violando un día sí, y otro también, las reglas electorales mexicanas vigentes al día de hoy, descaradamente, utilizando el púlpito mañanero para descalificar opositores, y para aplaudir excesos de sus estrellas políticas, mismas estrellas que utilizaron todos los medios posibles, legales e ilegales, para agandallar, primero las candidaturas y luego muchos resultados, en estados, municipios y distritos electorales, al costo que fuera.

La luz brilla al final del túnel de la democracia; la Presidenta está demostrando con hechos cuál es el papel que debe jugar una líder social, una estadista, respetando las reglas de la democracia, emparejando el piso, no solo en su partido político sino también para todos los actores, de otras marcas y sellos partidistas.

Enhorabuena por la Presidenta, su intervención será un referente para que otros «adelantados» lo piensen dos veces, le bajen dos rayitas a su kermesse y se apeguen a las reglas electorales, mismas que cuando fueron opositores ellos mismos promovieron para emparejar el piso, sin excepción alguna, sin hacer «cosas buenas que parecen malas», como debe de ser, y como dicen las reglas todavía hoy.

Aquellos tiempos en que el Estado hizo lo que quiso ya pasaron, y quedarán en el baúl de la historia de la política mexicana, como algo que no se debe repetir, así sea Juan Camaney, Andrés Manuel o Adán Augusto.

Con hechos, es bueno saber que: «La ley, sí es la ley».

Ley antinepotismo…

Para recapitular lo que ha pasado estos últimos años en Tamaulipas es bueno poner sobre la mesa dos casos claros de nepotismo, que siguen dando mucho de qué hablar, para ser más específicos, en la pasada legislatura local, envueltos en la bandera de la democracia llegaron al Congreso tamaulipeco dos personas ligadas al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, sobrinos para que se entienda bien.

Una damita de nombre Úrsula, de apellidos Salazar Mujica, y un señor de nombre José, de apellidos Braña Mujica, actualmente este último brincó del Congreso local a San Lázaro, como diputado federal.

En ambos casos, su más grande talento indica que son hijos de dos respetables damas de origen tampiqueño, con el agravante de que ambas tienen los apellidos Mujica Obrador.

Para que se entienda bien, estos son solo dos casos tamaulipecos de nepotismo político, pues al Congreso de Tamaulipas llegaron por la vía plurinominal, «por las pistolas del viejo», como en tiempos de aquel rancio PRI, por «dedazo», porque así lo quiso el impresentable expresidente, o dígame usted ¿si eso no es nepotismo?

En casos como estos hay mucha tela de dónde cortar, pues los excesos cometidos por esa familia siguen dando mucho de qué hablar, más cuando se llenan la boca criticando la corrupción del pasado y resultaron más farsantes que demócratas.

Por eso, a ciertos grupos dentro del partidazo oficial les incomoda tanto respetar la ley promovida por la presidenta CSP, creen que pueden hacer lo que quieren en el ejercicio del poder, pero para su mala suerte las cosas en México van pintando cada día mejor, las leyes se hicieron para respetarse y no para pisotearlas o pasárselas por el arco del triunfo, así como lo hizo seis años aquel viejo inadaptado, el farsante «el conde de Macuspana».

Por mi parte… ¡Es cuanto!