GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Hace apenas unos días me enteré del brillante plan oficial, convocando a la ciudadanía en México para no comprar en empresas de capital extranjero, específicamente a empresas de origen estadounidense,
Vale la pena decir que, esa gente que busca la unión social para perjudicar a esas empresas, son estúpidos de origen.
Se entiende que dentro de la casta política por lo general jamás han emprendido nada, jamás han hecho empresa, menos con dinero propio.
Vivir del erario no les acredita para planear boicots comerciales con tintes bolivarianos.
Se les olvida a las mentes brillantes del momento que esas empresas pagan impuestos, esas empresas generan empleos aquí en México, esas empresas venden productos mexicanos de emprendedores locales, regionales y nacionales.
Es lamentable que el oxígeno no llegue hasta la materia gris y, por tanto, no logran entender que afectando a esas empresas afectarán la economía del país, pero eso es lo de menos, mientras consigan sus oscuros intereses.
Distraer a la población con estupideces, para de paso afectar a quien se tenga que afectar, aun llevándose entre las patas a emprendedores nacionales… que lástima que como oficialismo sigan una línea destructiva, sigan con traumas del pasado y además ataquen a los empresarios, quienes son los que generan riqueza para el país.
Los servidores públicos son una carga para la economía mexicana, un lastre en muchos casos y de ese grupo de impresentables empoderados del momento salen esas brillantes ideas destructivas.
“Con esas ayudas, ¿pa’ qué quieres más?”
Enorme potencial turístico…
Tamaulipas tiene una diversidad de lugares, que bien podrían ser sacados de una postal, montañas, ríos, playas, presas, lagunas, ranchos cinegéticos, todo para explotar a un nivel muy superior al actual.
Lugares como la biosfera de El Cielo, en Gómez Farías; poblados increíbles como La Pesca, en Soto la Marina; Barra del Tordo, en Aldama; Tepehuajes, Playita Carbonera, la zona del puerto El Mezquital y la zona sur, conocida por su gran infraestructura en hoteles, para recibir visitantes de cualquier lugar, de manera individual, o grupos empresariales.
La atención en los hoteles tamaulipecos es extraordinaria, la gastronomía en cada uno de ellos es única e irrepetible; ahí están los de la zona costera de Soto la Marina, Aldama, Altamira, San Fernando y Matamoros.
Tamaulipas geográficamente tiene todo, además, se vale decir, las playas tamaulipecas son también las playas que visitan los vecinos de Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí, Aguascalientes, Chihuahua, entre muchos más.
También hay visitantes del vecino estado de Texas, quienes vienen a Tamaulipas a descansar, practicar deportes extremos, cacería de gran diversidad de temporadas y especies.
Una de las principales es el venado cola blanca, el jabalí, paloma de alas blancas, codorniz, pato, ganso y especies exóticas, ubicadas en enormes ranchos cinegéticos de nuestra región.
En el altiplano tamaulipeco tenemos montañas llenas de nieve en temporada de frío, apenas a una hora de la capital del estado; la presa Vicente Guerrero es un imán para pescadores profesionales
Tamaulipas debería tener un programa de pesca deportiva mensual por televisión, donde se exponga gráficamente la gran variedad de especies en agua dulce y salada que el estado puede ofrecer a todos los vacacionistas.
Tamaulipas tiene la infraestructura para hacer eso y más
¿Qué falta?
El ingrediente principal es imaginación, voluntad y mucho trabajo, es claro que hoy se hace un gran esfuerzo, pero también se puede hacer mucho mejor.
Lo principal para regresar visitantes a nuestro estado es el tema de inseguridad, mientras ese rubro no quede bien controlado, por quienes tienen esa gran responsabilidad, Tamaulipas seguirá desperdiciando el enorme potencial turístico.
Turismo nacional e internacional que año con año bien podrían visitar nuestro estado, como en aquellos tiempos donde los campos turísticos ubicados en el perímetro de las principales presas del estado vivían llenos de visitantes, muchos «gringos».
¿Había derrama extra? Sí, un día de pesca se divide en dos jornadas de pesca, una por la mañana muy temprano, de seis a once de la mañana, y otra jornada vespertina, de cuatro a siete.
Las propinas a los guías mexicanos variaban desde 20 hasta los cien dólares por jornada de pesca, las de los meseros y cocineros eran muy parecidas.
Esa derrama extra generaba riqueza, misma que hoy hace tanta falta en esa zona del estado. ¿En qué momento se terminó?
Todo aquello terminó no por falta de agua en las presas, como muchos creen, para ser más específicos fue en el año 2010, cuando pasó todo «aquello» en nuestro estado, lamentablemente muchos campos turísticos hoy lucen abandonados, semidestruidos.
Caray, parece un mal sueño solo el recordar aquellos tiempos y compararlos con el presente.
Algunos siguen en pie de lucha
Hoy algunos campos fueron reactivados, después de todo «aquello»; felicidades al campo la Isla, a mi buen amigo Chacho Cuéllar, mi reconocimiento por esa labor; la pesca es una actividad única, misma que reúne a la familia,
Hay que atender las causas y la pesca es una actividad extraordinaria, para fomentar la convivencia familiar, que los chamacos se enganchen en la pesca, como bien dice don Pedro Sors.
Tamaulipas tiene todo, nada más hace falta «voluntad y trabajo».
Por mi parte… ¡Es cuanto!
