GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Es elemental para la cultura mexicana el comer gran variedad de platillos, entre los más sanos, por su valor proteico y su accesibilidad en el mercado, está el filete de pescado.
Últimamente la sociedad tamaulipeca consume el filete de tilapia, en cualquier supermercado, empacadora y carnicería se puede encontrar empacada individualmente en bolsas selladas al vacío.
Lamentablemente la mayoría de ese filete es traído de China y de la India, lo cual no quiere decir que sea malo, pero hay que decirlo, allá utilizan antibióticos poco amigables para el ambiente y, para consumo humano, hay que apoyar el consumo local.
Además de eso quiero invitarlos a comprar un kilo de ese producto, llevarlo a casa y descongelarlo directamente en el agua de la llave, en una bandeja para evitar el desperdicio de agua.
Se darán cuenta que un kilo son aproximadamente cuatro filetes empacados individualmente, al sacarlos de las bolsas podrán ver la gran cantidad de agua extra que, vía atomizadores, le agregan a cada filete, pues ya descongelados resultan marcar también en una báscula digital solamente 600 gramos de producto neto.
Esto quiere decir que nos están vendiendo como carne 400 gramos de agua, lo cual aquí, en China y en Rusia resulta ser un fraude; no quiero culpar a los empresarios que venden aquí en México ese producto, pero se tienen que decir las cosas como son.
El consumidor está pagando por un kilo de filete de pescado y en realidad, como máximo ya descongelados, la báscula marca 600 gramos; ojo, si no me quieren creer a mí no hay ningún problema, es normal negarse a ver la realidad de la estafa, pasa hasta en política.
En su momento cuestioné a quien vende el producto al menudeo y me aseguró es agua que sale del mismo filete, pero no es verdad, pues dentro de mi investigación también abrí un filete completamente congelado y lo puse directamente en el chorro de agua.
¿Cuál fue mi sorpresa? Es agua agregada en la capa de cada filete, cuidadosamente para defraudar a los consumidores, ¿Apoco no es un gran negocio vender agua a precio de filete de pescado?
Alguien se están queriendo pasar de listo con la sociedad tamaulipeca, ahí lo dejo únicamente como un dato cultural y con la única finalidad de defender los productos frescos, traídos directamente de la presa Vicente Guerrero; ojo, jamás se podrá comparar un kilo de filete de tilapia fresca a «un kilo» de filete importado de sabrá Dios dónde.
Espero y esa información sea tomada en cuenta. ¿Por quién? Por las autoridades competentes, y los invito a hacer la misma prueba que yo hice, para que puedan tomar cartas en el asunto y defender los intereses de la sociedad mexicana, en lugar de hacer completamente lo opuesto, como lo han hecho hasta el día de hoy.
Para eso están y para eso les pagan, no les tengo que recordar a los funcionarios de la Procuraduría Federal del Consumidor, la famosa Profeco.
Llueve en Ciudad Victoria…
Finalmente llegaron las tan esperadas lluvias al centro del estado de Tamaulipas, son bienvenidas, poca o mucha, es agua y es elemental para romper el ciclo de la sequía, incluso antes de la salida de la siempre complicada canícula.
Pero con la llegada de las lluvias, y no tendría que recordar a nuestras autoridades municipales, que tienen que salir a recorrer la ciudad, a desquitar las nóminas para ubicar los tremendos baches que taparon hace apenas unas semanas.
Ojo: O utilizaron material muy pedorro y alguien está haciendo un gran negocio con la reparación de baches, o de plano no saben hacer su trabajo a quienes les toca hacer la chamba en campo.
Honestamente, y sin dudarlo, es una combinación de ambas cosas, pero muy cargado a la primera opción.
Les encargamos mucho a nuestras autoridades, no como una petición, es una exigencia de quien manda, de quien paga sus nóminas, de quien los puso ahí, que no se les olvide, son empleados y tan, tan.
¿Qué le pasa a la sociedad mexicana?
Es lamentable, ridículo, por decirlo de alguna manera, ver en redes sociales ciudadanos mexicanos compartiendo enlaces digitales para levantar firmas en contra de la senadora Lilly Téllez, para desaforarla y crucificarla públicamente.
Ridículo por dónde se quiera ver pues la senadora lo único que está haciendo es exigir paz y tranquilidad para toda la ciudadanía mexicana, esa ciudadanía que trabaja en el campo, que son extorsionados y pagan derecho de piso a terroristas, sólo para poder sacar sus cosechas de aguacates, limones, naranjas, mangos, maíz, sorgo, y muchos cultivos más.
Paz y tranquilidad también para los empresarios que son extorsionados, caray, hasta los negocios de tacos y hot-dogs son blancos de esta lamentable situación.
A esos ciudadanos que hoy promueven el desafuero de la senadora Téllez les pregunto; ¿Por qué no promovieron el desafuero de Cuauhtémoc Blanco? ¿El de Adán Augusto? ¿De López Obrador, por el escándalo de los sobres amarillos llenos de pobreza franciscana?
Algunas veces hace falta tener tantita madre, antes de seguirle el juego a los farsantes de moda, a los farsantes del palacio.
¿Por qué no promueven una investigación externa, por parte del Departamento del Tesoro gringo, para saber cuánto dinero tienen del 2019 al día de hoy los miembros de la cúpula morenista?, Aaaaahhh, esa canción no les gusta ¿verdad? «Al fin que el PRI robó más».
Qué triste realidad la que tiene México, un país donde un tercio de la población se sienten con el derecho divino de decidir y hablar por todo un país, eso sí, una verdadera incongruencia.
Un país donde la gente que no produce en el campo, que no sale a las paradisíacas carreteras mexicanas, que no entiende la realidad que se vive en la franja fronteriza, que no tiene un negocio o empresa, que no paga sueldos y vacaciones, y resulta que son los que aplauden el aumento al salario mínimo.
Son los que aplauden el terror en todos los rincones del país, son los que se atreven a criticar y promover desafueros a los legisladores que SÍ hacen su trabajo, buscando el bienestar ciudadano y, peor aún, admiran a los parásitos legisladores del oficialismo, esos que solo aplauden como focas las órdenes del palacio.
¿De verdad, se creen con autoridad moral para hacerlo?
Lamentablemente es lo que hay, casi dos terceras partes de la población mexicana echados en la hamaca, esperando que alguien haga algo para que una tercera parte de la población no destruya lo que tardó décadas en construirse.
Y les pregunto a esas dos terceras partes de la población en la hamaca: ¿de qué sirven?, exactamente, no sirven para nada, y estamos como estamos, por la simple y sencilla razón de que somos como somos, atenidos siempre a que alguien más resuelva las cosas, esas cosas que debemos resolver TODOS.
Tenemos un gobierno que se gasta CADA DÍA, ojo, más de tres mil millones de pesos demás, aparte del presupuesto. ¿Dónde está ese dinero? ¿Quién se lo está robando?
Y en lugar de pedirles cuentas y transparencia a esos que endeudan al país todos los días ¿les aplauden?
Caray, con esa mentalidad, pues sí, bien jodidos estamos.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
