Guillermo Salazar Hagelsieb
Antes de la llegada de la tormenta “Alberto” la situación de la ganadería comercial en Tamaulipas era crítica, al igual que otras actividades agrícolas,
Por lo cual, las vacas atípicamente destetaron becerros más livianos que otros años, si bien nos fue bien los pesos en kilogramos rondaron los 120-150 kilos al destete (siete meses) y tan tan.
Fue una sequía muy extrema, misma que afortunadamente quedará en el recuerdo de quienes batallamos desde las praderas, desde el agostadero, tamaulipeco.
Lamentablemente algunos productores culparon a otros factores y fueron nominadas algunas razas utilizadas durante este período seco, en referencia a los destetes malos; nada más alejado de la realidad.
Fue un año atípico y fueron varios años más de lo mismo; tomar decisiones en base a este periodo seco será contraproducente para la genética interna,
Hay vacas que destacan durante estos años secos y esas mismas vacas son la joya de la corona; hay que aprovechar esas líneas para prepararnos a futuro.
Hay que hacer la tarea en base a datos y números, y todo será muy diferente; hay que llevar un libro de hato para poder tomar decisiones a mediano plazo, jamás «de bote pronto».
Creer que una raza u otra funcionará, independiente de cualquier situación y entorno, es un error bastante común en quienes no conocen su propio rancho, fortalezas y debilidades.
Los resultados se logran en base a selección maternal interna, jamás en base a genética externa; la genética externa, en el mayor de los casos, lleva más problemas que soluciones a nuestro hato.
Creer que el éxito es tener un hato de un solo color o estilo también es enfermedad de novatos; la genética moderna es tan mala que sin suplementos se vuelven animales de ornato.
Animales grandes que sufren en un potrero real, espinoso y sin suplementos, los resultados son: Vacas frías y con partos cada dos años; pésimo panorama.
¿Qué ocupa la ganadería comercial?
La ganadería comercial ocupa sólo de cuatro cosas:
1) Rusticidad, algo elemental para adaptarse al entorno, garrapatas y moscas,
2) Fertilidad , vacas que cada año dejen constancia de por qué están ahí muchas crías.
3) Facilidad de parto; terneros de 28-30 kilos como máximo al nacimiento.
4) Talla mediana; vacas de no más de 450 kilos y toros de no más de 700 kilos.
Cualquier otro dato es irrelevante.
El novillo colgado de un gancho en la carnicería no tiene piel y todos son del mismo color. Ejemplo: En un rancho donde comen cien vacas de 600 kilos promedio, en ese mismo rancho comerán 130 vacas medianitas.
Las vacas comen forrajes según su peso corporal; vaca grande come más, vaca mediana llena más rápido, come menos. Así pues.
Habrá más cosecha de becerros donde hay más vacas, por sentido común, además las vacas medianitas siempre están en buena condición corporal (CC); es raro ver una vaca medianita flaca o delgada.
Por eso es bueno observar sus vacas todo el año, y más en período de lactancia, eso es fundamental para tomar decisiones, siempre al destete según las crías y la CC de las mamás de cada cría.
Eso es valor maternal y mejorará genéticamente cualquier hato ganadero.
El error más común es seleccionar por color, por estampa o fenotipo, sin antes tener números reales y sin maquillaje; en el presente afectan mucho las modas o por cualquier otro factor.
El error seguirá hasta que el enfoque cambie y los números sean prioridad y mejores. La genética y valor materno ya están en sus hatos ganaderos, sólo es cuestión de simplificar y seleccionar lo mejor de cada generación.
La reflexión del día:
«El mejor abono y suplemento para la tierra son las huellas de las suelas de las botas del dueño». Tom Lasater.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
