GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Bien, es un tema muy antiguo y de gran potencial.
La primera línea del acueducto es una obra que marcó el desarrollo que Ciudad Victoria y la región tienen en la actualidad.
Un hombre visionario, ingeniero civil de profesión y experto en el manejo de los acuíferos y del recurso hidráulico, me refiero al siempre recordado y respetado ingeniero Américo Villarreal Guerra (+), quien en aquel entonces gobernó Tamaulipas y fue uno de los últimos gobernantes tamaulipecos que entregó números positivos a su sucesor, manejó siempre números positivos en las finanzas públicas, hasta el visionario licenciado Manuel Cavazos Lerma.
Hay que decirlo, de Tomás Yarrington para acá han sido números muy difíciles, números en rojo.
No se trata de repartir culpas, pero sí de mesurar y eficientar el gasto público.
Si el problema, sabemos desde hace años, está en las fugas en la ciudad (está comprobado que se pierde en la red el 50 por ciento del agua potable), entonces, ¿por qué hacer otra línea en el acueducto? Son mil 700 millones de pesos, es mucho dinero.
O sea, bajo el mismo esquema ideológico, cuando en Victoria se fugue el 80 por ciento del agua en las tuberías capitalinas, ¿el gobierno anunciará una tercera y cuarta línea del acueducto?
Cuando los niños cursan su educación elemental, primero van al kínder y después a la escuela primaria, pasan a primer grado de educación primaria, los niños bajo ninguna circunstancia pueden pasar de kínder a tercer grado de primaria.
Para que se entienda mejor el ejemplo, una administración puede pasar a la historia también por rehabilitar las líneas del sistema de agua potable para evitar el desperdicio del vital líquido, además también una administración estatal puede pasar a la historia como el primer gobierno que rescate todas las aguas negras, de Victoria, Casas, Güémez, Padilla, Hidalgo, Mainero, Villagrán, San Carlos, que fluyen sin control alguno a los afluentes que alimentan la emblemática presa Vicente Guerrero.
Además con esas aguas negras se pueden fundar nuevos distritos de riego, para trabajar y hacer producir las tierras y pastos en la zona rural de la misma cuenca del río Soto la Marina.
Me parece irracional gastar miles de millones de pesos en hacer algo que no terminará con el problema de raíz.
Ciudad Victoria tiene agua suficiente para todos, siempre y cuando la mitad del agua de La Peñita, de los pozos en la zona norte y del emblemático acueducto no se estuvieran desperdiciando en fugas.
Que se escuche bien, con la mitad de ese irracional gasto se puede hacer la rehabilitación de la red de agua potable en Ciudad Victoria y varias plantas tratadoras de aguas residuales.
Se tiene que buscar y encontrar «el cómo sí» para hacer cosas importantes, sin la necesidad de tirar el dinero de todos los mexicanos en obras no prioritarias en este momento, las cuales, con orden y estrategia, naturalmente vendrán después, con el tiempo, y cuando la demanda de la ciudadanía así lo requiera.
La salud pública debe ser prioridad
Lamentablemente con la descarga de aguas residuales en los afluentes que alimentan la presa Vicente Guerrero, hoy la salud está en juego.
Cualquier cosa le puede ocurrir a la ciudadanía usando agua así, del acueducto, con ese nivel de contaminación.
Imaginen la cantidad de aguas negras sin tratamiento que fluyen desde Ciudad Victoria, Casas, Güémez, Padilla, Hidalgo (Santa Engracia), Mainero, Villagrán y San Carlos.
De esa misma agua se bombea a la red y líneas de agua potable.
Algo se tiene que hacer y, como siempre lo he dicho, lo dice mi padre y también lo decía mi abuelo: «primero es el uno, después es el dos, y así todos los números en orden».
Se requiere, primero, dejar de desperdiciar el agua, rehabilitando la red de agua potable; segundo, tratar las aguas residuales de los núcleos urbanos ubicados en la cuenca de ríos y afluentes que alimentan la presa Vicente Guerrero, y, tercero, aprovechar ese recurso «tratado» para fomentar la producción en el campo, en la zona centro del estado.
¿Apoco es tan difícil?
Y se hizo justicia
Gracias a las políticas públicas de la administración actual, la calle 12 en la zona centro de la capital de Tamaulipas está siendo rehabilitada; era justo, así como el resto de las avenidas que conectan el primer cuadro de la ciudad también hay que transitarlas cotidianamente y mandar a las cuadrillas en caso de ubicar baches, o programar posible rehabilitación. Ciudad Victoria merece eso y mucho más.
Además, somos la cara para muchos visitantes que conocen apenas el estado de Tamaulipas, hay que hacer lo propio y estar a la altura, para dar la imagen que debemos dar, la mejor posible.
«Ciudad Victoria, ciudad limpia, ciudad amable», que no se pierda ese lema.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
