¿Cómo andamos en México, tecnológicamente hablando?

RAYMUNDO LARA RUIZ

No es ningún secreto que nuestro México lindo y querido no se encuentra en la cima del desarrollo tecnológico a nivel mundial. Según el Índice Global de Innovación (GII) 2024, ocupamos el puesto 56 entre las economías del mundo.

Es cierto que países como Estados Unidos se mantienen en los primeros lugares, lo cual no sorprende, pero ¿sabías que Singapur también comparte estos lugares privilegiados? Este pequeño país asiático destaca por su impresionante avance tecnológico, lo que nos invita a reflexionar: ¿qué están haciendo ellos que nosotros no hemos logrado implementar aún?

Un poquito de historia…

Estados Unidos tiene una larga tradición en el desarrollo tecnológico, con íconos como Henry Ford y Thomas Alva Edison, quienes marcaron hitos en la industria y la innovación. Además, no podemos ignorar la influencia de los científicos alemanes que Estados Unidos reclutó a través de la Operación Paperclip, un proyecto clave que permitió el desarrollo de tecnologías avanzadas, incluyendo las que hicieron posible que los estadounidenses llegaran a la luna.

Estas figuras y logros se convirtieron en una fuente de inspiración para muchos jóvenes en ese país, motivándolos a perseguir carreras en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), lo que ha contribuido significativamente al liderazgo tecnológico de Estados Unidos.

Singapur por su parte, antes afectado por la pobreza y corrupción debido a su historia bajo el dominio de potencias extranjeras como Inglaterra y Japón, experimentó un giro con la llegada de Lee Kuan Yew al poder. Este líder, a menudo visto como autoritario, implementó medidas severas, como altas multas por acciones cotidianas y la pena de muerte para delitos graves, transformando así al país.

¿Entonces, qué modelo de país podemos aplicar para elevar el desarrollo de la ciencia y la tecnología en México?

No existe una solución mágica, pero podemos identificar dos variables fundamentales en esta fórmula: la sociedad y el gobierno.

En cuanto a la sociedad, los principales actores son los infantes y los jóvenes, ya que en esas etapas de la vida se planta la semilla de la invención. Durante este periodo formativo, la curiosidad y la creatividad encuentran un terreno fértil para crecer, sentando las bases para que, en la adultez, esas ideas puedan materializarse y convertirse en proyectos concretos que impulsen el desarrollo del país. Aquí, el círculo cercano a ellos, tiene la responsabilidad de impulsar, fomentar y apoyar el desarrollo creativo. Esto es crucial, ya que en México existen numerosos distractores sociales que conducen a una sociedad consumista. Como bien se dice, somos lo que consumimos.

Estimados lectores, los problemas existen en todos los estratos sociales, pero el querer es poder. No hay esfuerzo más valioso que fomentar la creatividad y la inventiva en los infantes y jóvenes, porque una niña o niño motivado no tendrá barreras que le impidan alcanzar su máximo potencial. Es momento de sembrar esa semilla en cada niña, niño y joven, porque lo que hagamos hoy determinará el futuro de nuestro país.

Dejemos el análisis del papel del gobierno para la próxima entrega, ya que es un tema que merece un espacio propio. Saludos.