RAYMUNDO LARA RUIZ
No es un secreto que todos deseamos un automóvil, camioneta o algún medio de transporte motorizado que nos permita desplazarnos cómodamente y sin esfuerzo, ya sea para ir a casa, al trabajo o simplemente pasear. Desde pequeños, soñamos con adquirir un vehículo propio algún día.
Dependiendo de nuestro presupuesto, las opciones varían: desde motocicletas económicas hasta vehículos de última generación, nuevos o usados. Algunos optan por autos americanos importados irregularmente (sin pagar impuestos o sin verificación ambiental), una alternativa riesgosa y poco recomendable que puede derivar en multas, confiscaciones e incluso restricciones para circular legalmente.
Para quienes pueden comprar un auto o camioneta nueva, el mercado actual ofrece un sinfín de alternativas. Junto a las marcas tradicionales (como Toyota, Volkswagen o Ford), destacan competidoras agresivas, especialmente las chinas (BYD, MG, Chery), que han ampliado las posibilidades de elección, independientemente de su calidad real.
Anteriormente, la elección se limitaba a vehículos de gasolina o diésel, pero hoy existen más opciones. Los híbridos combinan un motor de combustión interna con uno eléctrico para optimizar el consumo. Tecnologías como el sistema e-POWER de Nissan emplean el motor de gasolina únicamente como generador que alimenta al motor eléctrico (similar al mecanismo de los trenes diésel-eléctricos).
También están los híbridos enchufables, que permiten cargar baterías en tomacorrientes para recorridos completamente eléctricos de hasta 80 km. En el extremo de la electrificación se ubican los vehículos cien por ciento eléctricos, que dependen exclusivamente de carga externa pero eliminan por completo las emisiones.
Como alternativa emergente figuran los autos de hidrógeno, que generan electricidad mediante celdas de combustible y solo emiten vapor de agua. Aunque su desarrollo es incipiente en México, prometen revolucionar el transporte pesado y los viajes de larga distancia.
Estimado lector, hoy todos los autos nuevos (sin importar su tecnología) comparten un problema: repuestos excesivamente caros. Esas pantallas que tanto nos atraen tienen precios desorbitados. En mi caso, con un Kia 2017, al fallar la pantalla la agencia me dijo que no cubría la garantía, pero podían pedir una en 25 mil pesos; platicando con el joven que me atendió, me comentó que hay unas que superan los cien pesos. Esto demuestra que lo más avanzado no siempre es lo más conveniente.
Situación similar enfrentan los eléctricos: su vida útil depende de factores como ciclos de carga (pierden capacidad gradualmente) o desgaste por electroerosión en baleros motrices, aunque usen rodamientos cerámicos, se deterioran prematuramente. Y si la batería falla su reemplazo puede superar el 50 por ciento del valor del auto.
Sin filias ni fobias…
En nuestro México lindo y querido existe una industria automotriz muy sólida, pero por desgracia no es mexicana: son compañías extranjeras las que dominan el mercado. Lo que sí está en etapa infantil es la industria nacional de autos eléctricos, como el caso del Zacua (fabricado en Puebla) o el ambicioso proyecto del auto Olina, que pretende desarrollar el gobierno mexicano para responder a las necesidades de movilidad en grandes urbes como la CDMX o el Estado de México.
Si nos desprendemos por un momento de las filias y fobias, y vemos más allá del malinchismo del cual muchos de nosotros tenemos muy arraigado, es muy interesante que en nuestro país se empiece a generar tecnología propia.
De esta forma, los egresados en carreras de ingeniería no solo van a poder encontrar lugar en las maquiladoras y fábricas como empleados especializados, sino que podrán estar en el diseño de tarjetas electrónicas, software, carrocerías y materiales avanzados en industrias cien por ciento mexicanas.
Talento hay, pero también hay muchos desafíos que se deben sortear. Sin embargo, vale la pena apoyar este tipo de emprendimientos pues es el principio de la independencia tecnológica que, ante los sucesos en la geopolítica, donde hay incertidumbre en todas las áreas, ya no debe ser un sueño, debe ser una prioridad.
Si estos temas te resultan interesantes, comparte esta lectura para que cada vez seamos más personas interesadas en tecnología y sociedad. Saludos.
