¿Qué rol tiene el Estado en el desarrollo tecnológico propio?

RAYMUNDO LARA RUIZ

Abordar este tema es complejo debido a las filias y fobias políticas, pero su importancia es indiscutible.

El Estado tiene la responsabilidad de impulsar la ciencia y la tecnología mediante políticas públicas y recursos destinados a la innovación.

En un mundo donde la economía depende cada vez más del conocimiento, garantizar que México participe y compita en este ámbito es fundamental para su desarrollo.

Para lograrlo es esencial fortalecer la educación, que, según su origen latino, significa “guiar desde dentro” o “llevar desde el interior hacia el exterior”, es decir, desarrollar las capacidades de una persona desde su esencia hacia su expresión.

El artículo tres de la Constitución mexicana establece que la educación debe ser laica, gratuita, obligatoria y gestionada por el Estado. Su objetivo es fomentar el respeto a la dignidad humana, la igualdad y valores como la honestidad, justicia, solidaridad y amor a la patria, garantizando además condiciones adecuadas en las escuelas.

En términos presupuestales, el gasto público aprobado para la función educativa en 2023 y 2024 representó el 3.01 por ciento del producto interno bruto. Aunque puede considerarse alto o bajo, según la comparación internacional o las posturas políticas, el foco debe estar en lo que realmente aprenden los estudiantes al concluir primaria y secundaria.

El perfil de egreso destaca tres competencias clave: convivencia respetuosa, comunicación efectiva y pensamiento lógico-matemático.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos persiste la percepción de que la educación pública en México no alcanza el nivel deseado. ¿Qué podemos hacer para mejorarla?

En mi estado, Tamaulipas, el sistema educativo está altamente burocratizado. Una solución práctica es que los padres trabajen junto con las escuelas para establecer reglamentos internos que garanticen el cumplimiento del perfil de egreso.

Aunque no es tarea fácil, una escuela supervisada por padres suele ser más efectiva. Además, los valores inculcados en casa son esenciales.

Respeto, organización personal y disciplina son la base para que un niño pueda aprender “con el maestro, sin el maestro y a pesar del maestro”.

Como madres y padres debemos inspirar a nuestros hijos para que no sólo pasen de año, sino que realmente aprendan, porque son un reflejo de lo que ven en sus familias.

Estimado lector, el Estado proporciona las condiciones necesarias, que, aunque no siempre son ideales, sí son suficientes para sentar las bases del aprendizaje. Pero el éxito de tus hijos depende, en gran medida, de ti.

Es hora de dar el salto de ser simples observadores a verdaderos agentes de cambio.

No podemos aspirar a ser un país desarrollado tecnológicamente mientras sigamos viendo a las escuelas como guarderías o un simple requisito.

La escuela debe ser reconocida y tratada como lo que realmente es: un agente transformador, un espacio donde se cultivan mentes críticas, valores sólidos y competencias esenciales para el futuro.

Exijamos y brindemos a las escuelas el estatus que merecen, pues de ellas depende la formación de generaciones capaces de liderar el cambio en cualquier ámbito profesional y social.

Con nuestro apoyo, las niñas y los niños de hoy pueden ser los líderes que guíen a México hacia un futuro más prometedor. Saludos.