GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
«Alberto», como todos los fenómenos naturales, recibió el nombre con anticipación a su llegada a territorio tamaulipeco, muchos dudamos que ese fenómeno tocara tierra en Tamaulipas, pues cuenta la leyenda urbana que en la zona de Tampico en el mar, aguas dentro en las profundidades, hay alguna base marina de algún mundo extraterrestre.
Gracias a esto según se han desviado grandes huracanes, pero afortunadamente “Alberto” llegó y fue en el momento que se requería, cuando la zona conurbada de Tampico madero y Altamira estaba en crisis grave, de emergencia, por falta del vital líquido, con un Sistema Lagunario a menos del uno por ciento de su capacidad.
Las imágenes daban miedo, algo jamás visto, impensable por la cantidad de afluentes que están involucrados en ese Sistema Lagunario. Pues bien, gracias “Alberto” hoy está a más del cien por ciento de su capacidad.
Por su parte, en la zona centro del estado, la zona cañera se recuperó abundantemente, son los mismos afluentes que al final de su curso llegan al Sistema Lagunario de la zona conurbada antes mencionada,
En la zona citrícola de Llera y el centro del estado, Ciudad Victoria Güémez, Padilla, Villagrán, Mainero, Hidalgo, San Carlos y San Nicolás fueron beneficiados por “Alberto”, con la presa Vicente Guerrero “rascando” el 70 por ciento de capacidad, además de todas las presas en la misma cuenca, aguas altas.
También las presas del vecino estado de Nuevo León se llenaron y gracias a eso grandes y abundantes afluentes siguieron su curso, y aún lo hacen, por territorio tamaulipeco, logrando así el curso natural de vida del vital líquido, terminando como debe ser, llegando al océano.
Por ejemplo, en la Laguna Madre, en San Fernando, donde gracias al flujo abundante de agua dulce habrá una extraordinaria producción de crustáceos, entre ellos el camarón, ostión y muchos más de concha, en beneficio de las familias que dedican su vida a las artes de la pesca, en los bordes de la laguna.
La producción de sorgo y maíz en toda esa misma zona, en González Villarreal, Valle Hermoso, Matamoros, Río Bravo y Reynosa, gracias al más de cien por ciento de capacidad que tiene hoy, después de décadas, la presa Marte R. Gómez, en Camargo.
Habrá mucha comida, producción en el campo, pastos abundantes y presas llenas para abrevaderos.
Lo único que nos falta es prepararnos para tiempos malos, difíciles y aprender año con año de la experiencia, para no cometer los mismos errores.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
