Bienvenido 2025

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Apenas hace un par de días aún estábamos en 2024, el tiempo vuela y 2025 nos traerá cosas muy interesantes, de relevancia personal, pero más de relevancia municipal, estatal y nacional.

¡Venga! Aprovecho este espacio para felicitarles a todos ustedes amables lectores, amigos, compañeros, familia, por un año nuevo lleno de oportunidades, de bendiciones y salud abundante, prosperidad y convivencia familiar.

Lo demás es peccata minuta.

Decía mi padrino allá en el rancho: «Después de eso, lo que escurra es miel»,

Y sí, gracias a El Espectador, a sus colaboradores, por brindarnos un espacio para compartir el sentir de la ciudadanía, con el único fin de retroalimentar a quien o quienes aquí hagamos alusión, y así corregir algún aspecto, por lo general negativo de lo que pasa en nuestro entorno y, lo más importante, todo lo que afecte a la ciudadanía.

Pa’l baile vamos…

Ensalada Política

Este 2025 inicia con la peor caída del peso frente al dólar, me refiero al peso mexicano, no vaya usted a creer amable lector hablamos del peso argentino, vale hacer la aclaración.

Bien, la gasolina regular rascando los 24 pesos y la Premium 25 o más.

La escalada de precios, vulgarmente, pero al mismo tiempo técnicamente llamada inflación, será la peor en muchos años, décadas.

Acabaron con todo, así que a prepararse el pueblo bueno, que la borrachera de poder y los elefantes blancos también dan cruda.

La luz también subirá, aunque juren «otros datos», además de la escalada de impuestos que ya aprobaron en «rapidito y sin chistar» nuestros honorables e inútiles diputados y senadores del oficialismo y más…

Así pasa en todos los países donde el talento falla y la buena memoria brilla por su ausencia.

Pagará el pueblo bueno, siempre es así, la fórmula no falla y no cambia.

Culparán a otros de su propio desastre financiero y político, también así pasa en las dictaduras bananeras latinoamericanas.

El enemigo favorito es siempre el mismo, así es y así será, para mantener vivo el discurso pedorro justiciero.

Ya se dieron cuenta que «la presi» le saca la lengua a EU cada vez que puede.

Así mismo tienen años en Cuba, Venezuela, Nicaragua, igualito.

Lamentablemente, aquellos países no son frontera con los Estados Unidos de Norteamérica.

A México jamás le convendría esa misma formulita «vende espejos».

México depende en más del 80 por ciento de EU, aunque lloren, griten, pataleen y se rompan la ropa gritando «soberanía nacional».

Así es y, aunque les duela, así seguirá siendo.

El Gobierno mexicano está obligado a corregir el rumbo y pensar en todos los mexicanos y no en una sola tribu o secta partidista, aduladora del régimen fallido.

Que se escuche bien: en México la mayoría de los ciudadanos no ven bien un gobierno mexicano cubanizado, donde un payaso siga dando órdenes a quien teóricamente debería de dirigir el rumbo de una nación completa.

En Cuba llevan décadas así, ese es problema de ellos, pero aplaudir eso ¿en México? Jamás.

Nada bueno pasará si las cosas siguen como están hoy.

Qué lástima que la primer mujer presidente de mi país reciba órdenes de un viejo amargado, resentido y corrupto, pues las cosas seguirán igual o peor que hace exactamente seis meses, sin resultados, sin seguridad, sin brújula en beneficio de la ciudadanía, y endeudando las finanzas del país al ritmo de tres mil millones de pesos, diariamenteeee.

Tan brillantes e inteligentes ¿verdad?

De ese tamaño es la mentira oficial, de ese tamaño es el robo a la nación.

Ni modo, 36 millones entre mexicanos y naturalizados votaron por este circo bananero rancio de una sola pista.

Un circo donde «el rico es el malo y el pobre es el bueno».

«El patrón es tirano y el trabajador es la víctima», se escucha muy bonito, pero «las joyas del bicentenario» viajan en helicópteros y aviones pagados con dinero público.

Comen y duermen en los mejores hoteles con dinero público, vacacionan como gente de la realeza europea, también con dinero público.

Lo único que mantiene a un gobernante coherente y cabal es el piso, perdiendo el piso se convierten en farsantes de la política, en lo mismo, o peor, de lo que tanto criticaron

Qué bueno que solo 36 millones de personas aplauden esto.

Afortunada y matemáticamente en México son más de 90 millones los que opinan muy diferente.

Historias bananeras, sus paraísos de «igualdad republicana» y «justicia social»

En Cuba desde hace más de 60 años cien familias se quedaron con todo el país, incluidas haciendas, ranchos, casas, manantiales de agua dulce; todo, se quedaron con todo.

Para que entiendan bien, va un «ejemplo feliz»: en Cuba la gente no puede pescar en la playa, a la orilla del mar, porque todo pez o crustáceo del mar cubano son de la revolución y solo ellos pueden hacerlo.

“¡En nombre de la revolución!”

¡Aguas!

En Venezuela, desde Chávez, 300 familias se quedaron con todo un país, petróleo, oro, todo.

«En nombre de la revolución bolivariana»

¡Aguas!

Pero ¿saben qué? En México, en mi México, la gente no quiere que 500 o mil familias afines a un viejo resentido, envuelto en la bandera de héroe, se quieran adueñar de todo un país, con la misma banderita y cantaleta pedorra bananera de…

«En nombre de la transformación».

«En nombre de la justicia social».

¡Nel pastel!

¡No señor!

Se equivocaron de país.

Por mi parte… ¡Es cuanto!