GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Llegaron las lluvias, el campo se pinta de un color verde muy esperanzador, son atípicas pero suficientes para comenzar con la recarga de mantos acuíferos en todo el estado.
Tamaulipas tiene una gran cordillera de montañas, que retienen toda esta agua en grandes «sótanos», ubicados en las partes más altas de la Sierra Madre Oriental.
Sótanos, se le llama a esas grandes cavernas, se forman grietas en el suelo, son de diferentes tamaños y formas, y absorben gran cantidad del agua, cuando esta fluye abundantemente, en las partes altas montañosas en temporada de lluvias, esos sótanos abastecen los nacimientos y manantiales, que fluyen por varias cuencas muy importantes para el campo tamaulipeco.
Me refiero a la cuenca del río Tamesí o Guayalejo, ubicada en la zona centro/sur del estado, y la cuenca del río Soto la Marina, ubicada en la zona centro de Tamaulipas.
Este fenómeno meteorológico traerá significativos beneficios, además, en forma de pastos y cítricos de mejor calidad y a mejor costo.
La lluvia permite no utilizar sistemas de riego, que merman las utilidades en las cosechas de cítricos y granos, y todo gracias a la madre naturaleza… ¡Qué siga lloviendo!
Impuestos y más…
¿Alguien sabe qué es lo que les está pasando a nuestros legisladores?
Las cosas no pintan nada bien para la población civil, pues somos quienes, al final del día, pagamos las estupideces y ocurrencias que votan los iluminados del momento, en las cámaras de diputados y senadores.
Criticaban los usos, modos y formas de aquellos ladrones, pero cuando tomaron protesta no cambiaron absolutamente nada.
La casta política se sirve a lo grande desde el Poder Legislativo, vota iniciativas por capricho y a modo de la jefa.
Se les olvidó todo aquello primero la gente, de la austeridad y de cómo se envolvían en la bandera nacional como «patriotas opositores». Llegaron y se les olvidó todo lo dicho en promesas de campaña.
No se ría por favor amable lector, al fin y al cabo, y como siempre, son promesas, pero abrazaron todos aquellos privilegios y excesos, los que hace apenas ocho años tanto criticaban, todos aquellos excesos que antes repudiaban, parece una caricatura de muy mala calidad, región cuatro.
Pena debería de darles ver las cúpulas partidistas en el poder legislativo, hasta viajan en helicópteros y aviones privados, aunque ellos les llaman taxis aéreos.
Claro, pues las carreteras en México están complicadas y cómo van a correr la noble casta ese tipo de riesgos, ¿y la ciudadanía? Y luego dicen que por qué el respetable y anexas les mientan la m… y les regalan algunos otros hermosos adjetivos calificativos.
Ni modo, querían ser legisladores, tiene que dar la cara y además resultados, y no terminar siendo igual o más parásitos que aquellos de antes; claro que hay excepciones, las hay, pero toda esa inmensa mayoría reciban una calurosa y respetuosa pastilla de menta.
Y, aprovechando la vuelta, esperando ver quién se atreve y levanta la manita diciendo que sufren «violencia política», ojalá lo hicieran esos «cara dura», farsantes que se sienten las estrellas del momento.
Ojo, así igualito que hoy se comportaba aquella aplanadora priista en las cámaras, eran soberbios y sentían que jamás perderían ese lugar, ¿pero saben qué?, la gente también se cansa de tanto atole y tirar la piedra para después esconder la mano.
Se tenía que decir… y se dijo.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
