¿Qué estará soñando mi México lindo y querido?

RAYMUNDO LARA RUIZ

En los años 80 tener un walkman o un discman era lo máximo, algo comparable a los celulares de hoy. Esa fascinación por la electrónica marcó mi camino profesional. Marcas como Sony, JVC, Alpine y Kenwood dominaban el mercado, pero yo me conformaba con el todopoderoso COBY, que consumía pilas como si me odiara y pasaba más tiempo desarmado que funcionando.

Fue gracias a ese aparatito que descubrí el mundo oculto dentro de los circuitos, la magia de transformar una cinta o un disco compacto en sonido. Así nació mi amor por la electrónica. Soñaba con aprender a diseñar tecnología, pero entre buenos y malos maestros, y un alumno distraído (por decirlo amablemente), el destino tomó otro rumbo. Aun así, debo reconocer que los planes de estudio promovían el diseño electrónico y la creación desde cero.

Con el tiempo esa filosofía se perdió. La enseñanza pasó de innovar a ejecutar, de diseñar a ensamblar. Así nació la era de la maquiladora en México: ya no creamos, solo ensamblamos lo que otros diseñan.

Hoy, la realidad nos golpea con crudeza. La llegada del nuevo «inquilino» a la Casa Blanca, el “Señor Arancel”, ha puesto en jaque a las empresas extranjeras en México, obligándolas a regresar a EU.

Podemos quejarnos todo lo que queramos, pero la verdad es innegable: es su tecnología, no la nuestra.

En lo personal, creo que la autosuficiencia en todos los sectores es crucial para un país. No es lo mismo complementar que depender, porque en tiempos de crisis no se trata de perder un lujo, sino de quedarse sin lo esencial.

Las políticas gubernamentales juegan un papel clave en el desarrollo de una nación. En México se ha implementado el Plan Maestro para el Desarrollo de la Industria de los Semiconductores 2024-2030, una estrategia público-privada enfocada en la absorción de tecnología, con el objetivo de generar capacidades propias. Los semiconductores son esenciales para el desarrollo de cualquier tecnología futura y su dominio marcará la diferencia entre la dependencia y la verdadera autonomía tecnológica.

México sueña con la independencia tecnológica, pero para que este sueño se haga realidad es fundamental el compromiso de todos los involucrados: estudiantes, profesores, inversionistas y gobierno. Este plan debe ir más allá de ideologías o colores partidistas. Personalmente, lo considero uno de los proyectos más importantes para el futuro de México, una oportunidad que no podemos permitirnos desaprovechar.

No será fácil competir contra potencias que dominan la última generación en la manufactura de chips. No basta con adquirir una máquina litográfica y ponerse a diseñar circuitos integrados. ASML, en los Países Bajos, es la única empresa capaz de fabricar los sistemas de litografía ultravioleta extrema (EUV), esenciales para la creación de chips avanzados. Sin embargo, su tecnología depende de componentes y patentes estadounidenses, y Estados Unidos decide quién accede a esta máquina y quién no, imponiendo restricciones que definen el rumbo de la industria.

¿Qué estará soñando mi querido Tamaulipas con este plan para los semiconductores? En la siguiente entrega les contaré, pero adelanto que sí se está haciendo algo. Es una de las etapas iniciales, centradas en la capacitación del recurso humano docente. Actualmente, soy alumno de los maestros del Cinvestav Guadalajara y, por cierto, ¡es mucha tarea! 🙂 Saludos.