Ni duda cabe, estábamos mejor cuando estábamos peor

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Hace apenas poco más de seis años, la alternancia política tocó la puerta de la democracia mexicana, el país creyó que las instituciones eran sólidas, fuertes, imparciales y, lo más importante, al servicio de la ciudadanía.

Al pasar de los meses aquel «líder» opositor sentado en la silla grande perdió el piso, empezó a tramar la destrucción de todo aquel organismo descentralizado que estorbara en sus intenciones bolivarianas, a los cuales usó a su favor, pero que hoy ya no le ayudan a mantener la línea discursiva que oferta «espejitos».

Lamentablemente para las finanzas públicas, ellos seguirán culpando a otros de sus tropiezos, que le han costado una fortuna a la economía del sector público.

¿Ejemplos? Destruyó el Seguro Popular para inventar una mentira más que se llamó Insabi, una «maqueta» que hizo millonarios a unos pocos privilegiados del momento y le costó al país prácticamente medio billón de pesos, o sea la mitad del Fobaproa, con aplausos además y nadie explica dónde está ese dinero.

Si no hicieron nada, no atendieron a nadie, no operaron técnicamente en nada, aquel discurso de «la corrupción en el Seguro Popular» quedó minúsculo comparado con el dinero invertido en el Insabi.

Aplicaron aquella rancia frase priista sesentera de, «nadie sabe… nadie supo», pero calladitos hoy instalan nuevamente el Seguro Popular, igualito, pero se llama IMSS Bienestar.

¿Qué cosas?, para que se entienda bien, electoralmente le dijeron a la ciudadanía lo que sus oídos querían, y aún hoy quieren escuchar, les funcionó y les seguirá funcionando, mientras la fanaticada esté bien aceitada con programas sociales, con la etiqueta del partidazo oficial.

Igualito como lo hacían aquellos que tanta cólera les causaba; dijo mi padrino que le sabe al tema: «Son polvos de aquellos mismos lodos».

Nada cambió, pero claro que hay diferencias.

Aquellos corruptos del pasado hicieron todos los organismos públicos, autónomos y descentralizados, también hicieron todas las escuelas públicas, aún funcionando en este país.

También aquellos hicieron todos los aeropuertos, todas las carreteras, caminos, calles que comunican a este país, hicieron once líneas del metro que funcionan al día de hoy, y con nulo mantenimiento, (la línea 12 es la más nueva, prefiero no hacer comentarios por respeto a las pérdidas humanas que lamentablemente hubo).

También aquellos hicieron todos los hospitales, clínicas públicas que operan hoy en este país.

Hicieron las universidades que forman profesionistas, hicieron la red de acueductos, agua potable, drenaje; también aquellos electrificaron el 99 por ciento de lo que hay en cobertura en el país.

Hicieron puentes, presas, distritos de riego, que mueven el campo, muchas refinerías, oleoductos, hasta una termoeléctrica en Veracruz, misma que produce energía para el abasto mexicano.

No quiero ahondar más, pero aquellos hicieron prácticamente todo lo que hay en México.

Y, como todos, en aquel tiempo también hubo fallas y corrupción.

¿Pero qué diferencia?,

Aquellos hicieron todo y entregaron en diciembre del 2018 una deuda total de 10.5 billones de pesos.

La deuda hoy pasó ya los 17 billones de pesos.

¿Y todavía se atreven a decir que aquellos eran los ladrones?

¿Qué han hecho hoy?

No se sientan mal los que aún se aferran al discurso de la felicidad bolivariana, allá también los engañaron, allá también destruyeron el poder judicial, allá también tenían mayoría en los congresos.

Es lamentable pensar que la falta de cultura y conocimiento de la historia hagan a todo un país repetir lo que destruyó todo en otros países, y también aquí.

Ojo, cuando el gobierno era militar, en sólo un párrafo de historia, puedo compartirles que, en México, el periodo militar fue el peor de todos los tiempos, en cualquier parte del mundo los gobiernos militares son rancios, tiranos y corruptos.

Cuba, Venezuela, Nicaragua, Colombia (paramilitar), Corea del Norte, todas las dictaduras africanas, donde el pueblo vive de las dádivas oficiales, regularmente de manera precaria y unos cuantos son quienes se reparten el pastel completo, incluyendo el petróleo, recursos naturales, agua, control marítimo, metales, minerales y piedras preciosas,

¿Les suena esa canción?

Entiendo que no es nuevo, pero ¿quién controla el oro, la plata, el cobre, todo lo que hay en el subsuelo del país?

La última vez que circuló una moneda de plata en México fue en 1993, eran de diez, de 20 nuevos pesos,

¿Por qué no fortalecer la economía y hacer las monedas de plata, de oro?

¿Qué le hacen al oro y la plata mexicana?

Mientras quien llegue al poder sea deshonesto y tramposo, en México seguirán siendo sólo palabras y un gran negocio de unos cuantos, igual que siempre, igual o peor,

El día que tengamos un gobierno honesto y los ciudadanos sean realmente legítimos dueños del oro, la plata, el petróleo de este país, entonces la sociedad mexicana sería tan próspera como en países árabes, todos por igual.

Lamentablemente se siguen vendiendo muchos espejitos, igual que siempre, igual.

Por mi parte… ¡Es cuanto!