GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Desde hace tiempo, el oficialismo brilla por su ausencia cuando hablamos de apoyos dirigidos al campo mexicano, nada más este año México tendrá que importar de los Estados Unidos varios millones de toneladas de maíz, solo para poder cumplir con los requerimientos internos del país.
Esto no quiere decir que los agricultores allá son más calificados que acá, eso no quiere decir que el campo norteamericano sea mejor que el campo mexicano, no.
Allá, el Gobierno norteamericano sí trabaja en beneficio de la gente, allá no trafican con los apoyos para favorecer grupos o castas, como acá sí.
Qué pena saber que las cosas no cambian, llegue quien llegue, siempre la exigencia será para el productor nacional.
El Gobierno mexicano no apoya al productor ganadero, ojo, pero sí le exige papeles, barridos, remos, documentos para movilización de cada animal, además de los famosos aretes SINIIGA, muchas trabas y nulos apoyos.
Como productores nos dejan huérfanos, solos todo el año, pero a la hora de vender becerros sí se apuntan para perjudicar individualmente por animal a cada productor ganadero, a cada productor agrícola por tonelada cosechada.
¡Nada más tantita! ¿Pues del lado de quién están?
Como autoridades en el ramo se tienen que salir a que les pegue tantito el sol, para que las ideas fluyan, en beneficio de la ciudadanía y cambien ya eso de beneficiar sólo a unos cuantos, familia, amigos y compadres.
¿Y los demás productores agrícolas y ganaderos qué?
¿Ellos para cuándo?
Decían en mi rancho y decían bien: “No se puede hacer lo mismo, esperando resultados diferentes», ¿verdad?
Ojo: La diferencia es que allá en EU el departamento encargado del campo norteamericano presta dinero a los agricultores al uno por ciento de interés, así como debería de ser en cualquier país demócrata; el dinero no es del gobierno, el dinero es de todos los que pagan impuestos.
Acá el agricultor mexicano tiene que pedir prestado al banco, ustedes conocen el interés que manejan las instituciones bancarias presentes en México.
Así no se puede competir y con esas “ayudas”, peor tantito.
El despilfarro oficial…
Desde cuándo la ciudadanía está lista para ver con sus propios ojos el discurso oficial aterrizado a ras de cancha, años y contando, para eficientizar el gasto público, ahí donde la gente trabaja todos los días, para que cada dependencia funcione y así cumplir con el compromiso adquirido con la ciudadanía, desde aquel día, en que levantaron la manita diciendo «sí… protesto».
No se les está pidiendo mucho, nada más el mismo servicio de salud que había años atrás con Felipe Calderón; no queremos a Dinamarca como referencia vulgar, cómica, con que se parezca al de «Fecal» es suficiente.
Seguridad, nada más tener la misma tranquilidad que había en las carreteras mexicanas en el período de Ernesto Zedillo; no pedimos más, igual que con Zedillo está perfecto y…
Educación, urge menos grillas y más clases, buenos programas educativos, e incluir valores, hay que copiar lo bueno de otras culturas, como la japonesa, los valores son indispensables para mejorar cada nueva generación de mexicanos, que sobresalgan en base a su trabajo, esfuerzo y empresa.
Ya basta de chamacos en espera de «una oportunidad en el gobierno», «para hacer negocios y robar a lo grande», ese modelo es vulgar, devaluado, porque un ladrón del erario es un traidor la patria, así de fácil y claro.
No queremos en México más chamacos idealizando eso, ser ladrones, como lo fueron sus familiares y amigos, esa gente que hoy vive holgadamente, gracias a tres o seis años en la administración pública, siendo delincuentes de cuello blanco y con aplausos incluidos.
La situación del país está como está gracias a esas pandillas de rateros, oportunistas, a la sombra del poder.
Todos los partidos están reprobados, todos, habrá contadas excepciones, claro, las hay, pero la ciudadanía mexicana ya merece una oferta diferente, ya no caben más ladrones y corruptos, ya no.
La casta legislativa tiene que reducirse…
Urge reducir las cámaras de diputados y senadores, son una profunda vergüenza.
En lugar de tener 500 diputados deberían ser sólo 150, 200 como máximo, incluyendo «pluris»; la cámara de senadores también debería reducirse como máximo a la mitad.
Además, la ciudadanía debería ser quien vote los sueldos, compensaciones, servicio médico, viáticos, todo, la ciudadanía debería ser quienes tomen esas decisiones para que se les acabe «la fiesta del despilfarro».
¡Ladrones! No puede México estar pagando más de 700 mil pesos mensuales para mantener parásitos, asistentes, secretarios, choferes, camionetas de lujo, hoteles de lujo, restaurantes de lujo, sueldos, y oficinas, ojo, de cada legislador, como si fueran tan trabajadores, aparte de ladrones, mentirosos, 500 diputados y más de cien senadores, hagan cuentas y entenderán lo que digo, por eso estamos como estamos y todavía les aplauden.
Pues resulta que hoy, los diputados y senadores son ellos mismos quienes se «asignan» sus propios privilegios, así como se escucha, un pueblo como México está secuestrado por una casta de ladrones, que se gastan solo en el Poder Legislativo federal más de 420 millones de pesos mensualmente, solo «para poder trabajar».
Adán Augusto trae más de cuatro mil millones extras para sus chicles; Monreal trae una cifra muy parecida, además de los salarios y lujos antes expuestos.
Este año pasado en diciembre, se autoasignaron un súper aguinaldo, pues les sobró mucho dinero en diciembre, pero no se pusieron de acuerdo para donar ese recurso «extra» al sector salud para medicinas y tratamientos, no.
Farsantes, la porra les saluda.
Y todo esto aún sin contar el gasto de los legislativos locales, en cada entidad federativa, ufff.
La casta política es igual siempre, burda, ladrona y despreciable, jamás harán algo para beneficiar a la gente, antes de beneficiarse ellos mismos y con la manita levantada.
Un diputado o senador no viaja en transporte público, como sí lo hacen sus representados.
Un diputado o senador no duerme ni come, como sus representados.
Un diputado o senador no entiende la problemática social, pues cada día están más alejados de sus representados.
Un legislador cuesta muy caro y sirven para nada.
Habrá excepciones, claro que las hay, conozco varias, pero probablemente las podríamos contar con las dos manos como máximo.
Para que se entienda bien, después de la tragedia que vive el país a causa de la inseguridad, la otra tragedia nacional es tener ese tipo de «casta política», haciendo de todo, menos ayudar a la ciudadanía, a la economía, parece que les encanta tener un gobierno obeso y sin resultados en beneficio de la gente.
Elefante blanco…
El más claro ejemplo del despilfarro oficial es tener una secretaría para la mujer, van meses y sin resultados, miles de millones de pesos tirados a la basura; Citlali Hernández es hoy por hoy un elemento ornamental, pues jamás dio la cara por la víctima en casa Morelos.
¿Mucha «inclusión”? Órale pues.
¿Por qué no una secretaría de los jóvenes, una de los hombres, una de los adultos mayores? Ya quedó claro.
¿Quién discrimina a quién?
Cualquier dependencia que no da resultados se tiene que ir, no sirve y tenerla «en pie» representa tirar dinero de los mexicanos, mismo que se supone, no hay, siguen endeudando las finanzas públicas como «borrachos en kermesse».
El Gobierno debe evaluar cada semestre la viabilidad y justificar la existencia de cada dependencia, para no estar tirando el dinero, nada más porque pueden hacerlo.
Ya estuvo bueno de las mismas formas.
Ahí está el claro ejemplo de Pemex, una empresa quebrada que trabaja con números rojos, ¡Ahhh!, pero le paga a sus «empleados» los mejores sueldos que hay en el servicio público.
Ojo, si la empresa no funciona, ¿por qué mantener parásitos? Cuestan muy caro. ¿Verdad que está bien fácil?,
No se ocupan maestrías y doctorados para arreglarles su lodazal financiero.
¿Quieren otra idea?
A partir de ya, en todas las dependencias municipales, estatales y federales deben únicamente usarse vehículos de trabajo, cuatro cilindros, incluido Pemex, CFE, Seguridad Pública y además todo el gabinete, todo el gobierno debe usar camionetas «de trabajo», pick ups, y verán rapidito cómo corregimos tanta estupidez y despilfarro oficial, incluidos secretarios, agarrando el corte para abajo, automóviles y camionetas cuatro cilindros.
Porque vale decirlo, de camionetonas de lujo, blindadas y ocho cilindros ya estamos cansados, ni que fueran miembros de la realeza, los parásitos de la política mexicana.
Se escuchaba muy bonito aquel discurso que decía palabras más palabras menos, «no puede haber gobierno rico, con pueblo pobre».
¡Farsantes! Es lo lógico cuidar el gasto público, no es una petición, es su obligación, para eso están como empleados que son, que no se les olvide jamás.
Es curioso, México hoy por hoy es el único país del mundo, en donde «los empleados públicos» se hacen millonarios, y los patrones (la ciudadanía) aplauden como focas a sus empleados ladrones, a sus propios verdugos, a los que endeudan al país.
Nada cambió, la casta no cambia, ladrones son.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
