¿Y el puente del Ocho Ceros Carrera, para cuándo?

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

No deja de sorprenderme ver todos los días personas jugarse, literalmente, la vida para cruzar por ese concurrido punto de la ciudad.

Miles de familias victorenses viven de aquel lado de ese transitado bulevar y son cientos los que pasan todos los días caminando rumbo al centro de la ciudad,  otros van a la reconocida tienda de autoservicio de color verde, la misma que está a unos cuantos metros de ese peligroso crucero sobre la calle Carrera.

¿Qué les falta a nuestras autoridades municipales? ¿Dinero? ¡Por favor! Si le contaran al pueblo bueno en qué se gastan el presupuesto capitalino, con la mano zurda los sacarían a patadas del Palacio Municipal.

Es preferible guardar cualquier tipo de explicaciones y deben ponerse a trabajar para rehabilitar lo más pronto posible ese puente peatonal.

Ya han pasado accidentes muy lamentables y no quiero pensar que hasta que pase un hecho más fuerte y contundente entonces sí se pondrán las pilas, para arreglar rápido su apatía y descuido oficial.

O, de plano, hipotéticamente, si no pueden concesiónenlo a un particular afín al movimiento, para que ponga sendos «elevadores del bienestar» en cada extremo del puente, y les cobren la insignificante cantidad de dos pesos por cada peatón, con derecho a ida y vuelta.

Con atención a la SCT o a quien corresponda

Quiero compartir con nuestras autoridades en el ramo carretero y de vialidad que en el crucero de la carretera al aeropuerto, a la altura del entronque a Zaragoza, vehículos de todas dimensiones que circulan por el carril de Ciudad Victoria al aeropuerto, suben al puente para salir a la derecha por el caracol,  con rumbo Monterrey y Reynosa.

Cabe señalar que los letreros están excelentes, pero es inevitable, hay vehículos que les gana la curva o vuelta para la salida y se pasan de frente rumbo al aeropuerto.

No pasaría nada si hubiera un retorno ahí mismo, pero no lo hay.

Hace falta corregir ese detalle, pues además algunos automovilistas que vienen de Tampico, buscando la salida a victoria, se salen por equivocación también rumbo al aeropuerto, buscando ese mismo retorno que, insisto, no existe.

Lo malo es que tráileres de doble remolque y autos de todos tamaños cuando se pasan de esa curva se orillan ahí, sin la más mínima precaución y de manera repentina se dan la vuelta en U, atravesando las pesadas unidades en su totalidad, tapando la circulación en esa importante ruta.

Todo por un error normal de distracción al conducir y, además, porque NO HAY UN RETORNO en esa zona. ¡Urge!

Ojalá tomen en cuenta estas líneas pues al igual que en el caso del puente peatonal los vehículos que usan esa ruta, que van al aeropuerto, apenas bajando del puente se topan de frente con un tráiler de doble remolque atravesado en su totalidad en la carretera, además dando vuelta en U, y con esa situación puede presentarse un accidente de enorme dimensión, pues la velocidad les gana, es normal, pues es carretera.

Pero todo se arreglaría con un sencillo y simple retorno, y claro, es indispensable vaya acompañado con un letrero que diga, «retorno a 200 m».

Deplorable estado de la calle Uno

Es inconcebible el estado que presenta el pavimento de varias calles en la capital; hoy vamos a hablar de la calle Uno.

Los invito amables lectores a recorrer en cualquier tipo de vehículo, desde el río San Marcos toda la hermosa calle Uno.

Esa misma calle que pasa apenas a unos metros del complejo de Seguridad Pública Municipal y Protección Civil, ubicado en el Dos Zaragoza.

Recorrerla desde ahí, hasta la calle Olivia Ramírez, y verán de lo que les estoy hablando, sin duda causa enojo en cualquier automovilista, el escuchar trabajar al máximo toda la suspensión de sus vehículos, llantas y rines.

Ciudad victoria no se merece ese tipo de abandono oficial, es lamentable que no se pongan las pilas en lo que les toca, para eso les pagan, señores servidores públicos, tal parece que a los encargados del tema les importa poco menos que nada y prefieren usar únicamente vías primarias para circular en sus actividades oficiales.

Ojalá y se salgan tantito a recorrer la ciudad y así puedan detectar este tipo de deficiencias asfálticas.

No tenemos que recordar las estupideces en que se gastan el dinero del municipio, lo sabemos bastante bien, lo usan para todo menos para reparar las principales calles del primer cuadro de la ciudad.

Se tenía que decir… Y se dijo.

Por mi parte… ¡Es cuanto!