La historia se repite en todos los países de habla hispana en América

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Desde hace décadas, por no decir cientos de años, la historia en el mundo se ha contado a las nuevas generaciones, siempre de acuerdo con la conveniencia de ciertos grupos de poder, no es un caso exclusivo de un país, la casta política se comporta igual en la mayoría de los lugares registrados al día de hoy.

Hace solo un año, en Argentina, el país completo se derrumbaba financieramente gracias a las ideas inclusivas y de justicia social, ojo, las mismas ideas de la 4T en México, pero 25 años después, mismas ideas que desfondaron la economía Argentina, al grado tal que sólo ellos, quienes forman parte de la casta política, fueron los únicos grupos y familias que prosperaron significativamente, aún durante esa terrible crisis, esa que ellos mismos provocaron, culpando siempre a otros.

No se ría por favor amable lector.

¿Qué quiere decir eso?

Eso quiere decir que sólo los diputados, senadores, alcaldes, funcionarios municipales, estatales y federales fueron los únicos que prosperaron y vivieron en la opulencia durante la crisis económica; insisto, estoy hablando de Argentina, no vayan ustedes a creer que en México también los diputados, senadores, alcaldes, funcionarios municipales, estatales y federales son los únicos que se han dado la gran vida, no.

Lo más curioso es que allá y acá, esa misma «casta política» dice siempre que «todo va de maravilla» y es gracias a ellos,  y la casta opositora de otra ideología a la oficial,  juegan un papel deprimente y más falso que una moneda de 4 pesos

La casta es igual siempre, oficialistas y «opositores»,  pues lo último que les interesa es beneficiar a la ciudadanía, ellos sólo se ponen de acuerdo cuando se trata de sus propios privilegios.

Que se escuche fuerte, no puede ser que un legislador en un país como México gane más y gasten más de lo que gastan y ganan los legisladores en USA, con la enorme diferencia entre ambas naciones y economías, nada más que allá en tierra Yanqui, los legisladores no son vividores de la política, no son parásitos enchufados al torrente sanguíneo económico de un país completo, allá los legisladores no andan en camionetas blindadas pagadas del erario público, allá los legisladores no se sienten parte de una casta política, allá tienen muy en claro el significado de la palabra «servicio público», allá los legisladores, alcaldes y gobernantes, no salen multimillonarios de esos cargos públicos, ¡no señor!, lo eran desde antes de llegar.

¿Cuántos líderes sindicales millonarios, como Napoleón, Pedro Haces y Romero Deschamps hay en EU?

¿Verdad que está difícil tapar el sol con un solo dedo?

Por eso debemos alzar la voz, exigirles a esos parásitos mexicanos lo único que se supone están ahí para hacer, resultados, como empleados públicos que son, incluso si no trabajan y además no hay resultados en beneficio de la ciudadanía, deberíamos meterlos a la cárcel, todo si en su actuar así lo amerita.

Lamentablemente hoy los resultados en favor de la ciudadanía los pone contra la pared, curioso es, pero a la gente buena de manera triste se les olvida muy rápido el ¿qué, cómo, cuándo y por qué? de las cosas hoy en México.

Se les olvida que bajo esta «transformación» tenemos más bajas civiles en hechos violentos que las que hay en la mismísima guerra de Ucrania y Rusia, más bajas civiles que en la guerra de Vietnam, más que en la Primera y Segunda Guerra Mundial juntas, más bajas que en la franja de Gaza e Israel.

De ese tamaño es la tragedia mexicana, pero el oficialismo dice que vamos bien, que todo va mejorando, que hoy no hay corrupción y además hay muchas becas, ¿verdad?

México ya está cansado de los mismos ladrones, aunque sean de diferentes colores, la economía mexicana pide a gritos una reforma electoral real, que deje fuera de los reflectores nacionales a toda esa bola de partidos corruptos, llenos de parásitos y rateros,

México requiere una reforma política de fondo, donde los ciudadanos sin partido también puedan contender en igualdad de circunstancias con los corruptos de los partidos políticos, que dejen participar a ciudadanos honorables, esos que no les interesa hacerse millonarios en tres o seis años, tan fácil es arreglar el estiércol actual, pero parece que hasta algunos lo disfrutan y hacen burbujas cuando se bañan en él.

La casta política no tiene por qué aferrarse a esos privilegios, y además también querer heredar esos mismos, a sus familias.

En México no puede haber pueblo pobre con casta política multimillonaria, no señor, en México las cosas tienen que cambiar y cambiar de fondo, ojo, sólo quienes se aferren a defender el modelo actual político y de casta existente, desde aquel movimiento en 1910, sólo ellos son quienes se han beneficiado de ese mismo estiércol político.

México ya no aguanta más ese modelo pedorro de «democracia», México tiene que cambiar, México no puede sólo ser gobernado por ladrones y rateros.

Tengo la certeza de que en México somos más los buenos, que ese grupo de delincuentes de cuello blanco, muchos más, México no tiene por qué acostumbrarse a ver cómo esos tramposos «envueltos en la bandera nacional», endeudan cada año más al país, justificando su actuar con la falta de recursos para poder «operar el sector público»

Se tiene que decir, la mayor parte del presupuesto público se gasta en sueldos, frivolidades y pendejadas, esos que a la casta política les encantan,

Se les hace caro mantener en pie funcionando y equipado un hospital, darle mantenimiento a una calle, mantenimiento a una escuela, ¡aaaaaaahhh!, pero los angelitos sólo en San Lázaro se gastan entre sueldos, restaurantes, hoteles, vuelos, camionetas, teléfonos, asistentes, guaruras, secretarias y mayamis, poco más de 750 mil pesos mensuales, cada uno, ojo, son 500 ladrones en san Lázaro, más los 128 senadores, mismos que andan volando aún más alto en gastos y frivolidades, que los mismos diputados, ¿Y se quejan del Poder Judicial por sus privilegios?, si aún la tienen, por favor salúdenmela mucho,  parásitos doble moral.

Habrá algunas contadas excepciones, claro que las hay.

La casta política le hace creer a la gente buena, que ellos son la solución a los problemas que tiene este bendito País,

Nada más alejado a la realidad, son ellos (la casta política) el origen de todos los males que tiene México y otros países más como Venezuela, Cuba y Nicaragua, empezando por el tráfico de influencias, la corrupción, los compadrazgos, los familiares, etcétera.

¿Cómo pueden explicarse tantas malas decisiones? Muy fácil, todo es por el tipo de modelo político electoral «de castas» presente al día de hoy.

Ojo, a la casta política de todos los partidos, les importa menos que nada, cómo atienden a los pacientes en el IMSS Bienestar, pues la casta, sus equipos de trabajo y familias, se atienden en hospitales privados, con cargo al erario público, claro,

A la casta política no les importa cuánto vale un kilo de tortillas, o un litro de gasolina, pues la casta no paga nada, sólo utiliza su firma en restaurantes y hoteles de lujo, y además carga gasolina igualmente con la tarjeta del congreso, o sea «las joyas» en la casta no tienen gastos, y además la casta no paga los impuestos que el pueblo bueno si paga.

La casta no viaja en transporte público federal, claro ellos no pueden hacerlo, pues bajaría significativamente su estatus de políticos empoderados, y además no viajan en pesero o camión urbano, pues les pueden robar sus finos relojes o teléfonos celulares, de última generación.

Así de alejada está la casta política, de la realidad que vive la gente en su mismo país, un país que pide a gritos honestidad, servicio público y transparencia.

El modelo cambiará, no sabemos cuándo, pero pasará, y será muy pronto, más pronto de lo que muchos piensan, en el oficialismo podrán seguir engañando a 36 millones de personas, pero se les olvida algo muy importante, en México hay más de 130 millones de ciudadanos, la diferencia entre 36 millones y 94 millones es mucha.

Ojo, mientras el juego y el árbitro hagan bien su trabajo, México saldrá adelante, aún con toda esa bola de tramposos, oportunistas y corruptos, esos que ríen de felicidad, al ver el país caerse en pedazos financieramente, y en cambio sus bolsillos llenarse de papel moneda,

Aun así las cosas van a cambiar, y será para bien, en beneficio de las mayorías, como siempre debió de ser, eso de vender espejitos ya pasó hace más de 500 años. Por mi parte… ¡Es cuanto!