Los cultivos transgénicos

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Hablar de los transgénicos, en cuanto a cultivos de gran alcance, nos hace pensar en lo que come la ciudadanía mexicana todos los días en el menú familiar.

Aunque usted no lo crea, todos nos alimentamos en base a una dieta llena de transgénicos, sin que hasta hoy pueda comprobarse afectación alguna en la salud de quienes los consumimos.

Por ejemplo, una salsa picante hecha en molcajete implica tomate, chile, cebolla y cilantro genéticamente modificados, si le agregamos aguacate también será de raza mejorada o «modificada».

¿Para qué? Para obtener verduras y frutos de mejor calidad, sin problemas de plagas, menos uso de agua, en una misma superficie de tierra.

Después a ese desayuno le agregamos un vaso de jugo de naranja, la mejor variedad de naranja, que produce jugo se llama «naranja Valencia», también modificando genéticamente el árbol de naranjo original, y para cerrar agregamos una rebanada de pan tostado, de trigo y avena y ajonjolí, todos los ingredientes de ese pan serán mejorados genéticamente, incluso el ajonjolí.

Hay a quienes les gusta desayunar cereales de caja, se pueden llevar una gran sorpresa pues los granos utilizados para hacer esos cereales también son genéticamente «mejorados».

Los transgénicos son inevitables pues ayudan en la rentabilidad del campo, haciendo que los productos de ese origen estén en mejor precio en el anaquel, sean de mejor calidad y rentabilidad para el consumidor, y claro, también que sea rentable para el productor allá en el campo, para generar los ciclos y poder sembrar nuevamente.

¿Qué pasa con las razas de maíz originales?

Desde hace años el maíz original mexicano está protegido por la Constitución, incluso hay universidades involucradas en el tema, por eso es inapropiado prohibir a los productores mexicanos el uso de semillas genéticamente mejoradas.

Utilizando el oficialismo para ese fin, el sentimentalismo mexicano por las razas originales y, por otro lado, supuestos problemas de salud para quien consume transgénicos.

¡Mentira! Es «esquizofrénico», por llamarle de alguna manera, escuchar al senador Fernández Noroña «defender» la historia del maíz mexicano, casi al borde de las lágrimas, y todo para seguir la instrucción oficial de prohibir semillas mejoradas, mintiendo a los mexicanos con fantasías y problemas de salud imaginarios,  todo supuestamente por consumir transgénicos.

Ese señor (Noroña) jamás ha sembrado un metro cuadrado de tierra en una parcela, no sabe agarrar un azadón, menos un machete de hoja entera; es un parásito de la política nacional desde siempre y, lamentablemente, son muchos más con ese mismo perfil.

No saben nada del campo, pero se sienten con los tamaños muy grandes para poder opinar de este y de muchos otros temas, mismos que a todas luces desconocen.

Una mentira más: las razas originales de maíz, frijol y muchos otros granos están protegidas desde hace más de una década, está en la Constitución mexicana.

Ojo, esas semillas originales no son rentables para ser utilizadas en las parcelas del presente, esas razas originales que tanto defienden los porristas del sistema no producen más de 800-900 kilos por hectárea, ocupan mucha agua y tienen muchas plagas, que le afectan en su desarrollo significativamente.

El maíz, con una producción así de mala, sin apoyos oficiales, pero sí muchas restricciones, el campo mexicano estaría volando a la quiebra financiera en su totalidad, con todo lo que ello significa.

¡Aaaahhh! Pero eso sí, todos bien contentos, patriotas y con la satisfacción de usar semillas originales, con el pecho saltado al frente, pero quebrados financieramente.

Así es el tamaño de brillante tontería, por parte del oficialismo; vale no reírse, pues es cosa seria, no se puede ser más «cara dura» para poder entender algo tan sencillo.

Las semillas modificadas genéticamente sirven para que, en una hectárea de ese mismo maíz, el mismo campesino pueda sembrar igual cantidad de semillas, obteniendo con regularidad, más de siete toneladas/hectárea, sin riego y sin insectos, todo de temporal, con escasa agua de lluvia.

Ojo, para eso son las semillas genéticamente modificadas, para producir más, en entornos desfavorables.

¿A quién, en plenas facultades mentales, se le ocurre pensar que está bien prohibir semillas genéticamente modificadas para el país?

¿De qué lado realmente están jugando los oficialistas? ¿En base a qué se desarrollan ideas tan tontas», alejadas de la realidad en el campo?

Nada más se requieren tres cosas: escuchar, entender y respirar.

No se les pide mucho y, como empleados que son, les toca investigar y conocer las cosas, jamás tomar decisiones en base a sentimentalismos bolivarianos estúpidos, que hoy no tienen cabida en la realidad mexicana.

¿Quién quiere ver el campo mexicano en el atraso técnico? Nada más un traidor a la patria busca eso.

Que se entienda bien: Si México no produce el maíz que consume entonces se tiene que importar de otros países para cubrir la demanda nacional, mal por dónde se le quiera ver.

Me sorprende mucho la «inteligencia oficial» y su estrategia bananera.

Ensalada Política…

A varias figuras de la política municipal, regional y estatal, se les pudo ver muy activos durante este Tercer Informe de Gobierno, brindado a los tamaulipecos por el doctor Américo Villarreal Anaya y su equipo de trabajo.

Felicitaciones, muy buen evento.

Aún los tiempos electorales están lejos, pero empiezan a correr nombres en la tómbola política local.

Muchos nombres, pero la realidad es que suena y suena fuerte para ser la carta del partidazo oficial en el relevo de Lalo Gattas al doctor Dámaso Anaya Alvarado, actual rector de la máxima casa de estudios.

Médico veterinario de profesión, es gente de campo, y, además, un muy experimentado operador político, suena y suena bien.

Por otro lado, las damas también levantan la mano para representar la causa, en busca de la silla municipal.

Sigue sonando y sonando recio el nombre de Ale Cárdenas, con arraigo capitalino y una marca muy sólida en la vida política municipal, regional, estatal y nacional.

«Que sólo los caminos se queden sin sembrar», guardados en la memoria de muchos tamaulipecos, con gratos recuerdos y paz social,

Por parte del exbloque opositor aún no se sabe quién levante la mano en busca de la candidatura municipal, sabemos por experiencia propia, hay gente con años trabajando por una oportunidad, por eso hay que darle seguimiento a nombres como Julio Meade.

Hace falta refrescar las cartas en el Revolucionario institucional, nominar candidatos a gente de territorio, gente que nace ahí, dónde la realidad es, y es todos los días.

En el PRI ya no les queda eso de andar postulando gente alejada a la realidad ciudadana, hay varias cartas, yo solo puse un nombre en la mesa.

En el mundo azul aún no se ve quién se atreva a levantar la mano, después del desastre capitalino protagonizado por un Doctor y relevado a medio camino por una prima del poder.

Las cosas hasta hoy en “pitufilandia” no les pintan nada bien.

Por mi parte… ¡Es cuanto!