Por qué seguir haciendo las cosas tan mal

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Hace apenas un año el espejo de la presa Vicente Guerrero reflejaba niveles históricos, gracias a la llegada de la siempre bien recordada tormenta “Alberto”, después de una prolongada sequía.

Se tiene que decir, el Sistema Lagunario en la zona conurbada del sur llegó a estar a menos del uno por ciento de su capacidad de almacenamiento, al grado que se llegó a contrabandear agua de otros lugares, de otros municipios, sobre todo agua embotellada, para poder consumir e hidratarse, que es lo más elemental y básico para cualquier núcleo familiar.

Me tocó ver familias llevar envases de nueve litros de agua, esos que venden en una cadena de farmacias aquí en Ciudad Victoria, llevaban diez “galones”. Entendí, por su plática, que esa agua la llevaban a su familia.

Les pregunté dónde vive su familia y me contestaron que en Tampico; era agua para llevar a la gente que no tenía lugar en donde poder comprar agua allá en el sur.

Así como lo lee usted amable lector, 90 litros de agua desde Ciudad Victoria para una familia en Tampico, porque en ese momento, allá ni en las platas potabilizadoras tenían donde adquirir agua para purificar.

De ese tamaño fue la emergencia apenas el año pasado, pero tal parece que a quienes toman decisiones se les olvida muy rápido esta situación, o tal vez quienes jamás pasaron por ese desabasto, de algo tan básico y elemental, como lo es el acceso al agua potable.

En su kermesse popular, a la hora de la toma de decisiones, quienes dicen cuidar y administrar los recursos hídricos almacenados en Tamaulipas, en beneficio de la ciudadanía, tal parece que no entienden la gravedad de las cosas.

Por lo pronto, y sin muchos agricultores en el campo en la zona de Abasolo y Soto la Marina, que en la actualidad siembren «las joyas», soltaron tanta agua al sistema de riego que aún no se puede entender.

¿Dónde cabe tanta ignorancia y falta de conocimiento?

Porque se tiene que decir: nuestras autoridades soltaron en tres meses la misma cantidad de agua que Ciudad Victoria consume en muchos años, y la soltaron al mar, sin sentido alguno, más que, el de seguir órdenes estúpidas, tomadas por gente que no conoce el entorno tamaulipeco, que no sale de una cómoda oficina allá en CDMX, y los que tiraron el agua, técnicamente están esperando les pongan una estrellita en la frente, así como niños de kínder, por haber seguido «las instrucciones» al pie de la letra.

Me pregunto si alguna vez esa gente que toma decisiones ha salido a recorrer el río Soto la Marina, después de la cortina de la presa Vicente Guerrero.

Estoy seguro de que no porque parece que nadie sabe cómo brotan a borbollones las fugas, que naturalmente tiene la presa después de su enorme cortina.

Jamás han recorrido esos tramos del río porque parece que no entienden que las cortinas de la presa podrían estar cerradas todo el año, y aun así cerradas, siempre habrá agua en el cauce del río, incluso para los canales del sistema de riego en Abasolo,

Ojalá y nuestras autoridades pronto salgan a conocer un poquito el entorno y, al mismo tiempo, inviten a los parásitos de oficinas centrales a conocer las maravillas que hay en Tamaulipas y, de paso, aprovechar para que entiendan, cómo la decisión de un tipejo en CDMX puede afectar a la ciudadanía tamaulipeca.

La presa Vicente Guerrero pasó de un 70 por ciento de llenado a menos de un 50 y les tomó solo medio año.

Se tenía que decir y se dijo.

¿Mejorando genético?

Hace muchos años, para ser exactos en tiempos de aquel emblemático programa Ganado Mejor, Tamaulipas brindaba la oportunidad a los ganaderos de la región para con subsidio federal y estatal.

Así, los productores comerciales que cumplieran con los requisitos básicos podían adquirir dicho subsidio en eventos o ferias ganaderas, o incluso directamente de la ganadería de su preferencia.

La intención siempre fue buena, la mejor, mucha gente pudo comprar un torito fino pagando un tercio de su valor comercial, así era aquel programa.

Después fue cambiando el nombre hasta llegar al programa actual, Mejoramiento Genético, nada más que los toritos que se ofertan hoy en ese programa no se parecen nada a aquellos toros de Ganado Mejor.

Tal parece que hoy en el programa el único requisito es que el torete esté gordo, pero con exceso de alimento.

Los animalitos sufren y muchas veces mueren inexplicablemente por problemas renales, tal parece que el alimento en exceso sí los afecta, esos que se supone son de pedigrí.

Lamentablemente los animales son suplementados de manera antinatural, por eso es que batallan mucho en adaptarse.

Ojo, también hay criadores de pedigrí que usan menos suplementos, pero todos los usan, en mayor o menor medida, eso aquí y en China no es genética.

Un becerro «fino», que fue suplementado desde que nació, e incluso la vaca madre de esa cría es suplementada 24/7, los 365 días del año, aunque les duela admitirlo, no es genética, ese becerro tiene un pedigrí lleno de datos falsos, mentiras, y toneladas de suplementos y medicamentos.

Esos toros son el principal problema económico presente, en la mayor parte de las ganaderías comerciales y quienes solapan todo esto son cómplices de estás malas prácticas.

Lamentablemente las asociaciones de ganado de pedigrí, de todas las razas, son las directamente responsables, principalmente por validar esos registros amañados con toneladas de alimento.

Sin duda, a muchos pedigristas les hace mucha falta echarse una vueltecita a sus potreros, para entender la magnitud de las mentiras que hoy representan la mayoría de los toros «finos».

Esos toritos que, se supone, se adquieren para solucionar problemas y genética en un hato comercial, pero resultan ser un problema aún peor.

Por mi parte… ¡Es cuanto!