Riñones, cuídalos hoy

ANGEL CAMACHO

Los riñones son órganos fundamentales para el funcionamiento del organismo. Aunque tienen un tamaño relativamente pequeño, realizan funciones indispensables: filtran la sangre, eliminan sustancias de desecho a través de la orina, regulan el equilibrio de agua y minerales, y participan en el control de la presión arterial y la producción de algunas hormonas.

Por ello, mantener una buena salud renal es esencial para prevenir complicaciones que pueden afectar seriamente la calidad de vida.

¿Cómo cuidar los riñones?

El cuidado de los riñones comienza con hábitos saludables. Una alimentación equilibrada, con un consumo moderado de sal y menor cantidad de alimentos ultraprocesados, ayuda a proteger la función renal. Mantener un peso saludable y realizar actividad física de manera regular también contribuye a disminuir factores de riesgo.

La hidratación adecuada es importante, especialmente durante épocas de calor o cuando se realiza ejercicio. Sin embargo, no es necesario consumir cantidades excesivas de agua; las necesidades pueden variar dependiendo de la edad, actividad física, clima y condiciones de salud.

Otro aspecto fundamental es evitar la automedicación. Algunos medicamentos, particularmente ciertos analgésicos y antiinflamatorios, pueden ocasionar daño renal cuando se utilizan de manera frecuente, en dosis elevadas o sin supervisión médica.

También es indispensable mantener bajo control la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre, ya que la hipertensión y la diabetes se encuentran entre las principales causas de enfermedad renal crónica.

Enfermedades renales más frecuentes

Entre los padecimientos que pueden afectar a los riñones se encuentran las infecciones urinarias, que en algunos casos pueden extenderse hasta los riñones y producir una infección denominada pielonefritis.

Los cálculos renales, conocidos como piedras en los riñones, también son frecuentes. Pueden provocar dolor intenso en la espalda o el costado, sangre en la orina, náuseas y dificultad para orinar.

Una de las enfermedades de mayor importancia es la enfermedad renal crónica, caracterizada por una pérdida progresiva de la función de los riñones. Su evolución puede ser silenciosa durante años y, en etapas avanzadas, puede conducir a insuficiencia renal y requerir tratamientos como diálisis o trasplante.

La diabetes y la hipertensión arterial representan dos de los principales factores relacionados con el desarrollo y progresión de la enfermedad renal crónica. También existen otros padecimientos, como la glomerulonefritis, enfermedades hereditarias y algunas alteraciones estructurales de los riñones.

Señales de alerta

Muchas enfermedades renales no producen síntomas durante sus primeras etapas. Sin embargo, algunas señales que requieren valoración médica son:

  • Hinchazón de pies, piernas o alrededor de los ojos.
  • Cambios importantes en la cantidad o frecuencia de la orina.
  • Sangre en la orina.
  • Orina persistentemente espumosa.
  • Cansancio inexplicable.
  • Náuseas o pérdida del apetito.
  • Presión arterial elevada.
  • Dolor intenso en la espalda o el costado, especialmente cuando se acompaña de fiebre o alteraciones urinarias.

Las personas con diabetes, hipertensión, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad renal o antecedentes de cálculos pueden tener un mayor riesgo y deben mantener controles médicos periódicos.

La prevención es la mejor protección

La salud renal depende en buena medida de hábitos que pueden incorporarse a la vida cotidiana. Una alimentación saludable, actividad física, hidratación adecuada, control de la presión arterial y la glucosa, evitar el tabaco y utilizar los medicamentos únicamente bajo indicación profesional son medidas que contribuyen a proteger estos órganos.

Cuidar los riñones es cuidar la salud de todo el organismo. La prevención y la detección oportuna pueden marcar una gran diferencia.

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.