GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Por fin aparecieron fotos y un video donde se puede ver la siembra de alevines en las aguas de la presa Vicente Guerrero, era una petición muy sentida por la ciudadanía, ya que como aquí, por este mismo canal, excusamos informarles, Tamaulipas, sus presas, esteros, lagunas y ríos, se secaron prácticamente el año pasado, antes de la tormenta tropical «Alberto».
Sabemos que apenas hace un mes el Estado liberó poco más de ocho mil crías de lobina en la presa, lo digo con alegría de un tamaulipeco más y agradecido de manera personal con deportistas comprometidos de San Luis Potosí.
La semana pasada liberaron el segundo lote de alevines, fueron 30 mil crías más o “lobinas bebé”.
Aclaración: Estas últimas crías de lobina fueron adquiridas, pagadas y sembradas por particulares, amantes de la pesca deportiva, además la mayoría de ellos son deportistas del vecino estado de San Luis Potosí. Aplausos a ellos.
También un reconocimiento para el patronato Lake Guerrero, a la Capitanía de Puerto, al Rancho La Retama, al Campo La Isla, al Campo Villa Náutica y también a los particulares que aportan, cada quien a su modo, un granito de arena para que las cosas sean mejor, y siempre para bien, en el mismo manejo integral del embalse más importante del norte del país, la presa Vicente Guerrero; no lo digo yo, así lo dicen pescadores profesionales de todo México y Estados Unidos.
Está demás recomendarles a las autoridades competentes realizar un calendario anual, referente a la siembra de alevines en todo el estado.
Tamaulipas no tiene por qué depender de otros estados vecinos, como por ejemplo Nuevo León, quien sí siembra alevines cada año.
Por lo que pudimos corroborar en el desarrollo de la información, los alevines se adquirieron en el vecino estado, allá en el Centro Acuícola «El Cuchillo».
Sería bueno saber qué hacen aquí en el Centro Acuícola Vicente Guerrero, ubicado en Abasolo, y también en el sur del estado, en el Centro Acuícola de Tancol; ambos lugares son, o fueron, propiedad del Gobierno tamaulipeco.
También en ambos lugares había excelentes reproductores de lobina, adquiridos en Texas, en tiempos de Manuel Cavazos Lerma, siendo titular de pesca estatal Abelardo Ruz Richaud; eran lobinas de la mejor calidad genética, de Florida, la variedad de lobina más cotizada en el mundo, para obtener trofeos. No lo digo yo, lo dicen pescadores expertos.
También en esos centros acuícolas había tilapia, bagre, carpa, entre otras especies endémicas.
La pregunta obligada es si Tamaulipas tiene toda la infraestructura necesaria, ¿por qué andamos comprando alevines en Nuevo León?
Caray, son las cosas que aún no se entienden, pero así pasa en cualquier administración pública, se tienen errores y también aciertos.
También sería bueno saber si esa gente que «trabaja» en los centros acuícolas tamaulipecos aún están activos y si además están cobrando quincenalmente sus respectivos honorarios.
Sólo pedimos transparencia, no es mucho, nada más lo que debe de ser; en el pasado había un responsable de cada centro acuícola y además mucho personal operativo en la nómina oficial.
Tamaulipas no tendría por qué salir a comprar alevines a Nuevo León, cuando tiene todo, incluida infraestructura para poder producirlos sin problema; es más, para aclarar bien las cosas, ningún pescador particular tamaulipeco, y mucho menos de otros estados, tendrían por qué preocuparse en sembrar alevines en cualquier vaso lacustre tamaulipeco, cuando se supone que en Tamaulipas existe una Subsecretaría de Pesca, con personal cobrando en la nómina oficial y cuyo único fin en su existir, es hacer básicamente eso, cuidar el uso racional de especies pesqueras, cuidar el buen uso de artes de pesca aprobadas por la Ley Mexicana de Pesca.
Y para cerrar con broche de oro, la Subsecretaría de Pesca existe para producir alevines de todas las especies, para cubrir la demanda en el estado y además contribuir en la recuperación de todos los cuerpos de agua dulce, ríos, arroyos, esteros, lagunas y presas.
Ojo, si no hacen lo más básico para lo que fueron contratados, que es lo antes expuesto, entonces… ¿Para qué están ahí?
Ahí queda como mero dato cultural.
Fuera de control escurrimientos de lluvia…
Transitando por la ciudad en la parte alta, allá pegado al libramiento, podemos ubicar gran cantidad de escombro y material arrastrado desde la sierra hasta las calles de la capital en días de lluvia.
No es culpa de nadie, la naturaleza es así, cuando llueve baja el agua de los cañones en la sierra rumbo a la ciudad.
Abundante agua que destruye a su paso calles, banquetas e infraestructura básica, mismas calles y baches que afectan significativamente el patrimonio de los automovilistas capitalinos y de quienes nos visitan de otras zonas del estado; amortiguadores, llantas, rótulas, terminales y suspensiones destruidas, y todo por no hacer las cosas con un plan integral.
Hasta parecen nuevos manejando las políticas públicas, algo que me extraña de sobremanera.
La solución está en utilizar el Sentido Común, construyendo por toda la orilla del libramiento un gran canal colector de todos esos escurrimientos serranos de temporada, con capacidad suficiente para aliviar de tajo con el problemón que significan todos esos millones de litros de agua corriendo libremente y sin control por las calles, creando caos en la ciudad, inundaciones y la destrucción masiva del pavimento chafa, el mismo que utilizan para tapar sus baches las estrellas municipales del momento.
Además, esa agua se puede aprovechar, incluso para canalizarla directamente a la presa Vicente Guerrero, o siendo más técnicos, hasta se podría activar un nuevo distrito de riego victorense, aprovechando toda esa agua para hacer el bien, y no para destruir pavimentos y automóviles, como lamentablemente pasa todos los días hoy.
De este, y otros muchos temas, queda mucha tela de dónde cortar.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
