¿Cómo está hoy la actividad ganadera local?

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Hace muchos años se extrañaba ver los agostaderos y pastizales en condiciones tan favorables como lo están hoy, por ese mismo motivo la siempre desfavorable Canícula llegó con mucho mejor pronóstico a lo que la estadística anual muestra con regularidad.

Además, los abrevaderos dónde se hidratan nuestros animalitos tienen buenos niveles de almacenamiento, bajo todo este panorama positivo, favorable, se puede decir que esta temporada de Canícula, para los productores en el campo tamaulipeco, será mucho más benéfica que otros años, además el ganado tiene mejor condición corporal y por ese simple y sencillo motivo habrá menos animales enfermos, o en peligro de adquirir algún tipo de enfermedad.

Es muy importante mencionar en este tema que las enfermedades en nuestros hatos, al igual que en otras especies, llegan cuando las vacas están en mala condición corporal, esto pasa regularmente cuando hay sobrepastoreo, también cuando hay más carga animal de la que puede soportar su rancho, son muchos factores los que pueden tener injerencia en la sanidad y condición corporal en cada hato comercial.

Son errores y experiencias que cada rancho va detectando con el paso de los años; ojo, por ley, tenemos que tomar en cuenta, que cada año es diferente y cada rancho también.

Lo anterior quiere decir que cualquier protocolo o técnica de manejo ganadero que hagan otros colegas en sus ranchos no siempre funcionará en el propio; cada rancho es único e irrepetible, cada uno tiene sus propios retos en forrajes y geografía, moscas y garrapatas, jamás un rancho será igual que otro, jamás una raza de ganado que funciona allá en aquel rancho funcionará en el nuestro.

Se tiene que conocer a fondo cada lugar para poder tomar decisiones, se tiene que usar el valor maternal del propio hato, para lograr resultados positivos.

Cualquier otro tipo de manejo ganadero, que se haga, ojo, sin utilizar el valor maternal del hato propio serán pérdidas económicas para su rancho y cien por ciento de ganancias en favor de la industria ganadera, de las forrajeras, de «su librito», en favor de los hatos de pedigree, en favor de los suplementos y medicamentos.

Un hato sano tiene su base a la naturaleza, una buena alimentación y un manejo racional del recurso forrajero, en esos pequeños detalles, ahí está la clave de todo, en la comida y en dejar de usar baños y químicos que afectan significativamente a la fauna vegetal que regenera el suelo cada nuevo ciclo, cada nueva temporada.

Si un ganadero comercial piensa que tener vacas finas, bonitas y correctas a la vista es el éxito para su negocio, adelante, están en todo su derecho, es muy importante señalar que eso es lo que «la industria» quiere exactamente, quiere que compres toros que parecen elefantes, quiere que tengas vacas hijas de esos toros que parecen elefantes, y después tienes vacas inútiles, bonitas, grandotas, pero que le regresan al rancho una cría cada dos o tres años.

Esas vacotas solo producen si les das suplementos a voluntad, a libre acceso, eso cuesta mucho, ojo, así como lo hacen los criadores de pedigree.

¿Ya me estoy explicando, cómo funcionan las asociaciones de pedigree?

¿Genética?

Y para cerrar con broche de oro, esos ranchos que producen «genética» para ofertar en programas ganaderos usan sólo semen de toros campeones en Estados Unidos.

¿Qué quiere decir eso? Exacto, eso quiere decir que esos toros campeones comieron alimento en un pesebre desde que prácticamente nacieron, además las vacas madres de esos toros campeones también fueron suplementadas 24/7, todo el año.

Es difícil aceptar esta situación, pero lo mejor siempre es hablar y decir las cosas como son, y lamentablemente pasa en todas las asociaciones y razas de pedigree.

Los datos en cada registro de esos toros son inexactos, pues nadie te dice cuántas toneladas de suplementos comió ese animal, desde que nació, se destetó y hasta que cumplió el año de vida; está demás afirmar que esos datos son inexactos, por ese simple y sencillo motivo.

Por eso es que insisto en regresar a la base de todo, a depurar nuestras líneas maternas, multiplicarlas y exponenciar todas esas líneas internas «élite», que producen sin suplementos, sin medicamentos y sin problemas de parto.

La única manera de dejar de depender de una forrajera, de baños, suplementos y medicamentos, en un hato ganadero comercial, es utilizando el valor maternal del propio hato.

Ni más… Ni menos.

Por mi parte… ¡Es cuanto!