Alimentos chatarra en las escuelas

ANGEL CAMACHO

Hace unos días, leyendo uno de los matutinos locales, leí la nota que señalaba que a poco más de un mes del inicio del ciclo escolar 2025-2026, en las escuelas de Tamaulipas se ha incumplido con la prohibición de venta de alimentos ultra procesados en cooperativas y tiendas escolares. Al respecto les comparto él porque es importante erradicar los alimentos chatarra de las escuelas.

Una buena alimentación es uno de los pilares fundamentales para el crecimiento, el desarrollo y la salud integral de niños y adolescentes. Durante estas etapas de la vida, el organismo se encuentra en constante cambio: crecen los huesos, se desarrollan los órganos, el cerebro alcanza su madurez funcional y se consolidan hábitos que, en muchos casos, acompañarán a la persona durante toda su vida.

La infancia es un periodo crítico para establecer patrones alimentarios saludables. Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y lácteos, favorece un crecimiento adecuado, fortalece el sistema inmunológico y previene enfermedades como la anemia, la obesidad o los trastornos del desarrollo.

Por otro lado, el consumo excesivo de azúcares, alimentos ultra procesados y bebidas gaseosas puede alterar el metabolismo, generar caries y contribuir al aumento de peso desde edades tempranas.

En la adolescencia, los requerimientos nutricionales aumentan debido al rápido crecimiento físico y a los cambios hormonales. Es fundamental asegurar un adecuado aporte de hierro, calcio, proteínas y vitaminas, ya que estos nutrientes influyen directamente en la energía, la concentración, el rendimiento escolar y deportivo, además de ser determinantes en la salud ósea y muscular.

Asimismo, una alimentación saludable en estas etapas no solo impacta en el cuerpo, sino también en la mente. Diversos estudios han demostrado que una dieta equilibrada mejora el estado de ánimo, reduce el riesgo de depresión y favorece el desarrollo cognitivo.

Por ello, la educación alimentaria debe comenzar en casa y reforzarse en las escuelas. Involucrar a los niños y adolescentes en la elección y preparación de los alimentos, fomentar el consumo de productos naturales y limitar los alimentos ultra procesados son pasos clave para formar adultos más sanos y conscientes de su bienestar.

Cuidar la alimentación desde la infancia y la adolescencia no es solo una medida de salud individual, sino una inversión en el futuro de toda la sociedad. Una generación bien nutrida es una generación más fuerte, más productiva y con mejores oportunidades de desarrollo.

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