¿Y si un apagón masivo nos dejara sin energía eléctrica por horas?

RAYMUNDO LARA RUIZ

Cuando era joven, recuerdo que mi mamá solía decirme que apagara la luz. Como todo adolescente, me molestaba que me lo repitiera una y otra vez, sin comprender realmente el porqué. Pero la vida da muchas vueltas y ahora soy yo quien le pide a mi hija que tenga cuidado con el uso del aire acondicionado, porque la energía eléctrica se ha vuelto cada vez más costosa.

En nuestro México lindo y querido no contamos con una verdadera cultura del aislamiento térmico en las viviendas. Cuando se pregunta por los materiales o sistemas que ayudan a mantener una temperatura agradable dentro de casa, los precios resultan tan elevados que muchas familias simplemente optan por no utilizarlos. Como consecuencia, nuestras casas se convierten en verdaderos hornos durante el verano y no nos queda otra que depender del aire acondicionado para sobrellevar el calor.

Y ni hablar de cuando llega el recibo de la luz, allá por los meses de agosto… porque, seamos sinceros, lo único que te deja helado es la cantidad que hay que pagar.

En los meses de junio a septiembre, aquí en nuestro estado, se registran los días más calurosos del año, con temperaturas que superan fácilmente los 40 grados centígrados. Este tipo de clima extremo provoca que la gente encienda sus aires acondicionados, ventiladores y otros aparatos para mantenerse frescos, y es comprensible: en esos momentos, lo que más importa es el bienestar propio y el de la familia. Sin embargo, esta necesidad trae consigo un aumento considerable en la demanda de energía eléctrica.

Es aquí donde entra en juego la infraestructura eléctrica. Esta fue diseñada para responder al desarrollo proyectado de cada zona, y su capacidad está relacionada con el número de viviendas, el tipo de construcciones y los contratos establecidos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Cada hogar se estima que consumirá cierta cantidad de kilowatts-hora, dependiendo también del voltaje contratado, por ejemplo, si es de 120 Vca. El problema aparece cuando el número de dispositivos de alto consumo, como los aires acondicionados, crece rápidamente, superando lo que originalmente se consideró al instalar transformadores y otros elementos clave de la red eléctrica.

Estimado lector, la demanda de energía eléctrica es cada vez más alta, tanto en el ámbito doméstico como en el industrial. Es responsabilidad del gobierno asegurar que esta energía esté siempre disponible, en cantidad, calidad y con la seguridad necesaria en toda la infraestructura eléctrica. De no hacerlo con seriedad y visión de futuro, podrían presentarse escenarios como el ocurrido recientemente en España y Portugal, donde se quedaron sin energía eléctrica durante más de siete horas, con enormes pérdidas económicas. Lo más preocupante es que, hasta la fecha, no se sabe con certeza qué causó aquel apagón.

En su afán de modernización, apostaron por la privatización y por una transición acelerada hacia las energías renovables. Y aunque ese es, sin duda, el camino correcto hacia un futuro más limpio, no se puede perder de vista que la continuidad en el suministro eléctrico, por ahora, solo se garantiza con el respaldo de fuentes fósiles.

En México, se detuvo el proceso de privatización eléctrica. Empresas como Iberdrola (la principal responsable del suministro en España) perdieron su preponderancia y el Estado retomó la rectoría del sistema eléctrico nacional. Esto ha abierto un debate importante: ¿podrá el país, por sí solo, satisfacer la creciente demanda eléctrica? ¿O será necesario colaborar con la iniciativa privada para que, juntos, puedan garantizar el abasto energético que requieren la sociedad y la industria?

Ante estas preguntas, también debemos reflexionar sobre el papel que jugamos como ciudadanos y consumidores.

¿Y qué podemos hacer como sociedad?

Por lo pronto, si tienes la capacidad económica, instalar paneles solares no solo aliviará tu bolsillo, sino que también ayudará al sistema eléctrico, reduciendo la carga en horas de alta demanda. También es importante buscar formas de aislar térmicamente tu vivienda, plantar árboles que den sombra a la casa y, en general, adoptar hábitos de consumo más conscientes y responsables.

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Saludos.