ANGEL CAMACHO
El área de urgencias en los hospitales es uno de los servicios más demandados por la población. Sin embargo, gran parte de las atenciones que se brindan no corresponden a una urgencia real, lo que genera saturación y retrasa la atención de pacientes que sí presentan situaciones críticas.
¿Qué es una urgencia?
De acuerdo con la Secretaría de Salud, una urgencia médica es toda condición de salud que pone en riesgo inmediato la vida, la función de un órgano o la integridad del paciente y que requiere atención médica rápida.
Ejemplos de verdaderas urgencias:
- Infarto agudo al miocardio (dolor torácico intenso, dificultad para respirar, sudoración fría).
- Accidente cerebrovascular (parálisis súbita, dificultad para hablar o pérdida de la visión).
- Hemorragias abundantes.
- Accidentes graves con fracturas o lesiones internas.
- Convulsiones prolongadas.
- Pérdida repentina del estado de conciencia.
- Dificultad respiratoria severa.
¿Qué no es una urgencia?
En contraste, situaciones como dolor de garganta, fiebre baja, resfriado común, revisión de heridas leves, síntomas gastrointestinales sin deshidratación o solicitud de recetas no corresponden a un caso de urgencia y pueden resolverse en consulta externa o medicina familiar.
El problema de la saturación
- Cuando personas con padecimientos menores acuden al área de urgencias, se generan varios problemas:
- Retraso en la atención de quienes sí están en riesgo vital.
- Sobrecarga de personal médico y de enfermería, que debe priorizar constantemente.
- Uso inadecuado de recursos hospitalarios, que limita la disponibilidad de camas, insumos y medicamentos.
Es fundamental que la población aprenda a identificar los signos de alarma que justifican acudir a urgencias y, en caso contrario, opte por los servicios de consulta externa o los módulos de atención médica continua.
Las instituciones de salud recomiendan:
- Conocer los números de emergencia (911).
- Acudir a consulta regular para el control de enfermedades crónicas.
- No esperar a que los síntomas se agraven para buscar atención.
- Enseñar a niños y adolescentes la diferencia entre una molestia común y una urgencia.
El área de urgencias está diseñada para salvar vidas en situaciones críticas. Hacer un uso responsable de este servicio es tarea de todos. La población debe comprender que acudir por padecimientos menores no solo retrasa la atención de otros, sino que puede poner en riesgo la vida de quienes realmente necesitan ayuda inmediata.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública “Es mejor prevenir… que curar”.
