ANGEL CAMACHO
La enfermedad renal crónica se ha consolidado como uno de los principales desafíos de salud pública en México, debido a su crecimiento sostenido, su relación con padecimientos como la diabetes e hipertensión, y al alto costo humano y económico que representa para las familias y los sistemas de salud.
Este padecimiento ocurre cuando los riñones pierden de manera gradual e irreversible su capacidad para filtrar la sangre, eliminar desechos, regular líquidos y mantener el equilibrio de minerales en el cuerpo. Debido a que en etapas iniciales suele no presentar síntomas, miles de personas viven con daño renal sin saberlo.
Nefrólogos estiman que alrededor del 12 por ciento de la población mexicana podría padecer algún grado de enfermedad renal crónica, lo que representa más de 13 millones de personas. Sin embargo, una proporción importante no ha sido diagnosticada oportunamente.
En México, las principales causas de enfermedad renal son:
- Diabetes mellitus
- Hipertensión arterial
- Obesidad
- Enfermedades cardiovasculares
- Automedicación frecuente con antiinflamatorios
- Infecciones urinarias recurrentes
- Antecedentes familiares
El incremento de estos factores ha provocado que cada vez más personas requieran tratamientos sustitutivos como hemodiálisis, diálisis peritoneal o trasplante renal.
En Tamaulipas, el panorama también merece atención especial debido a la alta prevalencia de diabetes, sobrepeso e hipertensión, enfermedades que aumentan significativamente el riesgo de insuficiencia renal.
La Secretaría de Salud de Tamaulipas ha señalado que muchas personas llegan a consulta cuando el daño renal ya se encuentra avanzado, lo que limita las opciones de tratamiento y eleva las complicaciones.
Además, el impacto no solo es médico, sino también social y económico, ya que los tratamientos son prolongados, costosos y afectan la calidad de vida del paciente y su familia.
Síntomas de alerta
Aunque puede ser silenciosa al inicio, algunos signos de advertencia son:
- Hinchazón de pies, tobillos o cara
- Fatiga constante
- Náusea o pérdida de apetito
- Presión arterial alta difícil de controlar
- Cambios en la orina
- Disminución de la cantidad de orina
- Comezón persistente
- Palidez o anemia
Prevención: la mejor herramienta
La enfermedad renal puede prevenirse o retrasar su progresión con medidas sencillas:
- Controlar glucosa y presión arterial
- Mantener peso saludable
- Reducir consumo de sal y alimentos ultraprocesados
- Beber suficiente agua simple
- Evitar refrescos en exceso
- No automedicarse
- Hacer ejercicio regularmente
- Realizar chequeos médicos periódicos
- Solicitar estudios de creatinina y examen general de orina si existe riesgo
Especialistas insisten en que la detección temprana puede marcar la diferencia entre conservar la función renal o requerir diálisis de por vida. Personas con diabetes, hipertensión, obesidad o antecedentes familiares deben acudir a revisión médica al menos una vez al año.
La enfermedad renal es silenciosa, pero sus consecuencias pueden ser devastadoras. En México y Tamaulipas, prevenir hoy puede salvar vidas mañana.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
