ANGEL CAMACHO
- Un llamado urgente ante la primera causa de muerte en México
El infarto agudo al miocardio continúa siendo la principal causa de muerte en México y representa un desafío urgente para el sistema de salud y la población.
De acuerdo con cifras oficiales, cada año mueren alrededor de 177 mil mexicanos a causa de infartos, lo que equivale a casi 200 fallecimientos al día. En este contexto, la detección temprana resulta fundamental: reconocer los síntomas de alerta puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Un problema creciente de salud pública
En México, los factores de riesgo cardiovasculares siguen en aumento. La hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el colesterol alto y la obesidad, todas condiciones muy prevalentes en la población mexicana, incrementan significativamente la posibilidad de sufrir un infarto.
A ello se suman el sedentarismo, el tabaquismo, la mala alimentación y el estrés crónico, que agravan el panorama y favorecen la aparición temprana de enfermedades del corazón.
A pesar de los avances en la infraestructura hospitalaria y programas como “Código Infarto”, uno de los principales retos continúa siendo la falta de conocimiento sobre los signos iniciales del infarto y la demora en buscar atención médica. En muchos casos, las personas esperan demasiado tiempo antes de acudir a un hospital, lo que reduce las posibilidades de supervivencia.
Cómo identificar un infarto al miocardio
El infarto ocurre cuando una arteria coronaria se obstruye y el músculo cardíaco deja de recibir sangre y oxígeno. Sus síntomas pueden ser evidentes en algunos casos o pasar desapercibidos en otros, especialmente en mujeres, adultos mayores y personas con diabetes. Por ello, es esencial reconocer las señales más comunes:
- Dolor o presión intensa en el pecho, generalmente en el centro o lado izquierdo. Se describe como una sensación de “opresión”, “peso” o “aplastamiento”.
- Dolor que se irradia hacia el brazo izquierdo, la espalda, el cuello o la mandíbula.
- Dificultad para respirar, incluso en reposo.
- Sudoración fría, mareos o sensación de desmayo.
- Náuseas o vómito, especialmente en personas mayores.
- Fatiga inusual, debilidad extrema o ansiedad repentina.
En mujeres y adultos mayores, los síntomas pueden ser más sutiles, como malestar en la boca del estómago, cansancio excesivo o dolor leve pero persistente. Esta presentación atípica puede retrasar el diagnóstico.
Diagnóstico oportuno: el papel del sistema de salud
Cuando una persona acude a un hospital con síntomas de infarto, los primeros minutos son cruciales. El personal médico suele realizar un electrocardiograma (ECG) para detectar alteraciones en la actividad eléctrica del corazón y solicitar pruebas de sangre, como las troponinas cardíacas, que confirman el daño al músculo.
En casos más graves, como el infarto con elevación del segmento ST, el objetivo es restablecer el flujo sanguíneo de manera inmediata mediante angioplastia o medicamentos trombolíticos.
En México, instituciones como el IMSS y la Secretaría de Salud han implementado protocolos para reducir los tiempos de atención; sin embargo, la eficacia de estos programas depende en gran medida de que los pacientes lleguen rápidamente al hospital.
Qué hacer ante la sospecha de un infarto
Ante cualquier síntoma compatible con un infarto, la Secretaría de Salud recomienda:
- Llamar de inmediato al 911.
- No manejar; esperar una ambulancia.
- Evitar automedicarse, especialmente con analgésicos.
- Mantener a la persona sentada o recostada, tranquila y con ropa cómoda.
- Si la persona deja de respirar y no tiene pulso, iniciar reanimación cardiopulmonar (RCP) si se sabe cómo realizarla.
Actuar rápido puede reducir significativamente el daño al corazón y aumentar las probabilidades de supervivencia.
La importancia de la prevención
La mejor estrategia contra los infartos sigue siendo la prevención. Especialistas recomiendan mantener hábitos cardiosaludables como:
- 1. Controlar regularmente la presión arterial, glucosa y colesterol.
- 2. Mantener una alimentación equilibrada, baja en grasas saturadas y azúcares.
- 3. Realizar actividad física al menos 150 minutos a la semana.
- 4. Evitar el tabaquismo y limitar el consumo de alcohol.
- 5. Reducir el estrés y fomentar el descanso.
En México, fortalecer la educación en salud cardiovascular es clave para revertir las cifras actuales. Reconocer los síntomas, buscar atención inmediata y adoptar un estilo de vida saludable pueden salvar miles de vidas cada año.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
