Sobre los sueros orales, mi humilde opinión

ANGEL CAMACHO

La reciente recha de comentarios, desde la Presidencia de la República hasta los llamados influencers, generada sobre los sueros orales y la posible aplicación de un impuesto a los mismos por el exceso de azucares añadidos, ha encendido las alarmas entre especialistas en salud pública y economía, quienes advierten que esta medida podría marcar un precedente peligroso al abrir la puerta a la imposición de gravámenes sobre otros medicamentos esenciales.

Primeramente, los sueros orales, ampliamente utilizados para tratar la deshidratación causada por diarreas, golpes de calor o enfermedades gastrointestinales, son considerados productos de primera necesidad, especialmente en poblaciones vulnerables como niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades crónicas. Gravar estos productos, no solo elevaría su costo, sino que podría limitar el acceso a tratamientos básicos y aumentar el riesgo de complicaciones de salud prevenibles.

Al respecto, estoy de acuerdo con los comentarios de economistas respetables que señalan que imponer impuestos a insumos médicos indispensables contraviene el principio de protección al derecho a la salud, reconocido en la legislación nacional e internacional. Además, podría tener un impacto económico negativo al incrementar el gasto de bolsillo de las familias, especialmente en contextos de pobreza o emergencias sanitarias.

Asimismo, las organizaciones médicas y farmacéuticas han hecho ya un llamado a las autoridades para reconsiderar esta iniciativa y mantener exentos de impuestos los productos que forman parte del cuadro básico de atención, subrayando que los sueros orales salvan miles de vidas cada año y su encarecimiento afectaría directamente las estrategias de prevención y tratamiento de enfermedades comunes.

El debate generado a nivel nacional sobre el posible impuesto también despierta inquietudes sobre el futuro: si se grava un producto tan esencial como el suero oral ¿qué impedirá que en el futuro se apliquen impuestos a medicamentos o vacunas indispensables? Para muchos especialistas entrevistados al respecto, esta medida podría sentar un precedente que comprometa la accesibilidad a la salud en el país.

En momentos en que el sistema de salud enfrenta múltiples retos, la prioridad debería ser facilitar el acceso a los tratamientos y fortalecer la atención primaria, no encarecerla.

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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.