DIEGO LÓPEZ BERNAL
Comenzamos con una confesión muy personal: Conforme los años pasan nos volvemos más huraños y preferimos estar en casa; evitamos las reuniones sociales y también las actividades con alta concentración de personas, incluso las profesionales, como las ruedas de prensa.
Ir a ver al Correcaminos, como antes lo hacíamos en nuestra faceta de reportero de deportes, ni pensarlo.
A estas alturas sólo acompañamos a quien está descubriendo la magia del mundo, incluso la instamos a salir del hogar cada que podemos y poco a poco comenzamos a disfrutar de los paseos en plazas comerciales y otros espacios con más gente.
Lo que también disfrutamos, y apenas acabamos de retomar, son las caminatas por la ciudad y la semana que recién terminó nos abrió los ojos sobre lo mal que está Victoria en diversos aspectos urbanos, con problemas que en verdad ponen en riesgo la integridad y la salud de sus habitantes.
Así que, a manera de sugerencias, haremos mención de algunos de ellos, pues si eso vemos en los pocos lugares que frecuentamos no queremos imaginar el resto de la ciudad (bueno, sí queremos).
Comencemos con…
Los dueños de la plaza comercial GranD Campestre. De entrada, va la sugerencia, pues implícitamente expondremos lo que vivimos todos los fines de semana en esta concurrida plaza comercial, la preferida de nuestra hija para su diversión de fin de semana.
La propuesta: Si ponen a los guardias de seguridad privada a recoger los carritos del súper en todo el estacionamiento entonces también pueden asignarles una labor más sencilla y menos desgastante. Simplemente que obliguen a los conductores a hacer alto en los dos cruces peatonales, en las puertas de ingreso.
Cada entrada a la plaza comercial tiene asignado el lugar específico para cruzar del estacionamiento a la tienda, con altos muy bien colocados en ambos sentidos de la circulación. Aquí los victorenses demostramos nuestra educación vial y por diez vehículos que pasan, la mitad no se detiene, a pesar de ver personas a la espera de cruzar o incluso ya caminando sobre las llamadas “cebras”.
No generalizamos, muchos hacen alto sin ver personas, porque sabemos que el riesgo de que salga un niño corriendo es alto, pero otros de plano aceleran ante las intenciones de los usuarios por ganarles el paso y obligarlos a detenerse. Recordando que no es un espacio que corresponde brindar seguridad vial a Tránsito, por eso la propuesta va encaminada a que los guardias contratados puedan hacer esta función… No queremos tragedias.
Continuamos…
La sugerencia: Cambien a la de ya a todos los gerentes de la Comapa Victoria. Si el del área técnica no puede arreglar todas las fugas de drenaje de la ciudad porque el gerente general no lo facilita lo necesario, entonces que lo denuncie públicamente. O, entonces ¿quién está provocando este desastre?
En nuestras caminatas que intentamos hacer a diario (apenas nos reactivamos después de un tiempo parados) tuvimos la idea de caminar por el eje vial hacia el norte, desde Carrera Torres. Fue un error porque la pestilencia fue intolerable, debido a que el dren pluvial paralelo a la avenida es usado como canal de aguas negras.
Esto es un atentado a la salud pública de los habitantes del sector, pues no se puede tener aguas negras corriendo a cielo abierto, cualquier trabajador de la Comapa debe de saberlo, pero todo indica que el gerente general no está al tanto, de quien sólo tenemos referencias de que es especialista en temas financieros.
“Hablando de aguas, pero no potable, en la colonia Libertad, calle Guatemala entre avenida México y Canadá, tiene como 20 días que está colapsado el drenaje; tenemos los ríos de pura pestilencia; ayúdenos a compartir para que vengan arreglar.”
Es el mensaje de un seguidor de El Espectador en Facebook, lo que corrobora que el problema no se limita al que nos tocó conocer el viernes pasado y estamos seguros de que por cualquier parte de Ciudad Victoria sucede el mismo problema, así que el llamado de atención va directo al Gobierno del Estado, quien tiene la tutela de las Comapas.
Hecho está…
Estuvieron muy interesantes las actividades para conmemorar el Día Mundial del Agua, con una carrera atlética y toda la cosa, pero de nada servirán foros y debates si las aguas negras inundan a las ciudades de Tamaulipas. Estas acciones son las que urgen y creemos que con el dinero invertido en estos eventos bien pudieron arreglar varias fugas de pestilencia.
Colofón…
Si en Victoria brota podredumbre y todos sabemos la causa… ¿Hasta cuándo, morenos, hasta cuándo?
PD. Ya encarrilados… A los dueños de GranD Campestre, si no es mucho sugerir ojalá pusieran una máquina que cambie billetes por monedas, de las que usan los juegos infantiles. Es imposible que alguien nos los cambie y la desesperación infantil no perdona. Ahorrarían muchas lágrimas y berrinches de inocentes.
