HÉCTOR F. SALDÍVAR GARZA
Recientemente asistí a un evento en el Ex Asilo Vicentino, actualmente Museo Regional de Historia de Tamaulipas, en Ciudad Victoria, donde se llevó a cabo un Ciclo de Conferencias titulado “Tamaulipecas que han hecho Historia”, “Mujeres en el Arte y Mujeres de la colonia Mainero”, donde dos estudiantes de la Universidad Autónoma de Tamaulipas presentaron avances de investigación, expresando antecedentes sobre el origen y desarrollo de esa zona de la localidad.
En lo personal aprecié ampliamente el esfuerzo que han estado efectuando al respecto y al momento de interactuar con el público y solicitar comentarios, tomé la palabra para señalar algo que considero trascendente.
Al revisar actividades en torno a esta disciplina, debemos manejarnos con criterio amplio porque la historia no siempre manifiesta lealtad a la verdad, en virtud de que los hechos del pasado generalmente van entrelazados con puntos de vista o intereses personales o de grupo, por lo que es recomendable no aceptar “a pie juntillas” que lo citado en los documentos publicados fue absolutamente como se señala y, de preferencia, si nos interesa conocer más al respecto trasladarnos al lugar donde se efectuaron los acontecimientos, entrevistándonos con habitantes de esa área que hayan sido testigos presenciales del hecho, revisando cuidadosamente espacios y objetos empleados en esa ocasión, de contarse con estos.
Menciono como ejemplo, que para informarme sobre la muerte del general Francisco Villa, asunto de mi interés, me trasladé a la ciudad de Parral Chihuahua, lugar donde sucedió este acontecimiento tan lamentable y asimismo visité el museo Histórico de la Revolución que alberga el automóvil Dodge en el que acribillaron a nuestro líder revolucionario.
Con ello, comprobé muchos datos que ampliaron considerablemente mi información, por la cantidad de horadaciones presentes en la lámina del vehículo y el sitio exacto de referencia, dejando entrever el temor que existía hacia su persona y la urgencia de aniquilarlo.
Asimismo, visité la casa donde vivió el general Villa cuando huía del gobierno norteamericano, que deseaba vengar la acción de ingreso violento y los destrozos ocasionados al pueblo Columbus, Nuevo México, Estados Unidos.
Respecto a la construcción, me sorprendió sobremanera cómo se integraba en ella un sótano, a la mitad aproximada de un largo pasillo donde discretamente al remover dos mosaicos y deslizarse en ese pequeño espacio, enseguida se sitúan varios escalones para descender a un supuesto piso terminal, que en realidad es el techo de otro sótano que cuenta también con una escalera para bajar hacia un pasillo largo de varias decenas de metros que conduce a dos lugares al bifurcarse, uno dirigido a la iglesia principal del pueblo y otro a casa de un familiar, con quien le unía una relación muy estrecha.
Posterior a la visita a la casa y museo mi opinión sobre el líder revolucionario se modificó sustancialmente, apreciando su ingenio destacado, tanto en la construcción del sótano como en la evacuación del escondite.
A través del ejemplo anterior pretendo incidir en los lectores para que profundicen en las temáticas que elijan para trabajar en ellas, conduciéndonos esto a nuevos saberes.
