El proyecto de la Cuarta Transformación

HÉCTOR F. SALDÍVAR GARZA

Este es el fundamento económico político social en que se sustenta el gobierno actual de México y se denomina así porque la historia de la nación ya experimentó tres transformaciones: la Independencia en 1810, las Leyes de Reforma a mediados del siglo XIX y la Revolución en 1910.

Las transformaciones, a diferencia de los simples cambios, suelen ser más ambiciosas, o cuando mínimo podemos afirmar que a través de ellas se pretenden movimientos más intensos, profundos, proyectados para abarcar espacios de mayor extensión. El límite de estas iniciativas se encuentra en la imaginación de cada persona, tanto como lo que se pretende.

Los avances que se logran en una transformación social dependen de múltiples factores, porque están de por medio grandes privilegios alcanzados por la propia sociedad, que regularmente comprende un grupo reducido de personas, y el trabajo realizado ha sido en lo general a través de gran cantidad de años de esfuerzo y dedicación.

La actividad que comento se inició enarbolando como bandera el lema “Primero los pobres” y sus dos términos básicos que pretenden alcanzar para la sociedad son “Justicia y Bienestar”. Por esta razón, el primer elemento a atacar ha sido la pobreza.

Dentro de las medidas adoptadas citamos al incremento salarial y la promoción del empleo. Ambas cuestiones han avanzado lento, pero existen razones que en gran medida lo ocasionan, entre lo cual podemos citar la permanencia de grupos de poder que obstruyen de manera significativa la operatividad adecuada de los fines que se persiguen, entre ellos citamos a: empresarios, comerciantes de alta envergadura, instituciones privadas, como cámaras, casinos y en ocasiones sectores del alto clero.

Todos ellos, para mantener su prestigio, actúan de forma soterrada estableciendo acuerdos o vínculos con agrupaciones extranjeras o medios de difusión, como TV, radio y prensa, que incluso en ocasiones financian campañas; asimismo debo mencionar a vividores o traidores que aparentando independencia o apoyo a las acciones del gobierno, formando parte de agrupaciones diversas o trabajando por iniciativa propia.

Recordemos que estamos viviendo en un mundo unipolar y por lo consiguiente bajo un mismo sistema económico político social y tienen contactos en diversas áreas del desarrollo, que les protegen y respaldan para que la sociedad no se resista a seguir sus lineamientos y menos aun pretendan adoptar otro.

En estos últimos meses, en varios países de América Latina, se percibe una mano invisible que está moviendo tentáculos para que quienes no están suficientemente firmes en su accionar capitalista sean cooptados a la brevedad, para que el apoyo a las políticas americanas se manifieste enfáticamente.

Así vimos cómo han estado frenando a Bolivia y Venezuela en el desarrollo que de manera evidente mostraban. Otra nación que está a punto de sucumbir ante sus amenazas es Honduras, la cual ha presentado resultados electorales que dejan lugar a grandes dudas por problemas que se reportan como técnicos, mas se respira un ambiente de intranquilidad social.

Finalmente, lo que está resultando de todas estas acciones que se están presentando en los países americanos con respecto a la cuestión política, han dejado en gran abandono al propósito inicial, que era fomentar la democracia y la justicia social.