GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
El nivel aproximado, según mediciones oficiales a octubre del 2024, es de 67 por ciento, pero sigue de manera lenta entrando agua.
Afortunadamente todas las presas ubicadas sobre la misma cuenca, pero en aguas altas, están a más del cien por ciento de su capacidad y se encuentran vertiendo agua a los ríos Corona, Purificación, Pilón, San Carlos y los arroyos de la zona sur en Villa de Casas.
Las presas a más del cien por ciento de capacidad son: la Pedro J. Méndez, en Hidalgo; la de Santa Engracia, también en Hidalgo; la de Caballeros, en Victoria; Real de Borbón, en Mainero, y La Lajilla, en Villa de Casas.
La presa Vicente Guerrero, como todos sabemos, fue construida allá a finales de los años 60’s, llenándose por primera vez a principios de los 70’s.
Originalmente cubrió en su llenado total más de 45 mil hectáreas de espejo de agua dulce, ubicándola desde entonces como uno de los embalses más importantes del país, aunado al enorme distrito de riego, canales y diques que hacen de los municipios de Abasolo y Soto la Marina zonas de enorme potencial agrícola y ganadero.
La presa (como todas) con el paso de los años, décadas, va haciéndose más baja, acumulando con cada creciente anual sedimentos, los mismos que van haciendo temporal tras temporal menos profunda, y con menor capacidad de llenado de agua.
Para mejor explicar, el lodo del fondo de la presa se va haciendo más grande, creciendo en grosor… Entonces cabe menos agua.
Afortunadamente también las cuencas y cañones que están bajo el agua hacen su labor, y ese mismo sedimento se acumula en las partes más profundas de la presa.
Son muchos años ya y llegará el día en que el agua sea solo un pequeño espejo de cinco o seis metros en su máxima profundidad. Es inevitable, pues los ríos en sus crecientes naturalmente acumulan cantidades enormes de lodo,
Se requiere la opinión de expertos en materia «agua» para que nos expliquen algún tipo de solución a este inevitable problema.
Ciudad Victoria y el distrito de riego dependen del vital líquido.
Así que, a cuidar el agua, hagamos conciencia.
«ENSALADA POLÍTICA»
Se siente bien como mexicano saber y recibir condecoraciones para una obra como el AIFA.
Lo que no se siente tan bien es saber los miles de millones de pesos que anualmente le cuesta al erario, o sea a usted y a mí, el solo hecho de tenerlo funcionando.
¿Y cuánto fue el sobrecosto que resultó al finalizar la obra? ¡Ufff!
Probablemente vendrán más condecoraciones internacionales.
Para el Tren Maya…
Para Mexicana de Aviación…
Pero resulta que ambos experimentos también le cuestan al erario otros miles de millones de pesitos más, anualmente.
¿Entonces?
¿Aplausos?
Al poder se le evalúa, jamás se le aplaude.
Al poder se le señala, jamás se le agrede.
Para eso están, para ser evaluados por la ciudadanía, son EMPLEADOS públicos, ojo.
REFLEXIÓN
Ser servidor público es un privilegio, no cualquiera lo entiende así, es madera muy fina quien sí.
Es muy triste ver gente haciendo de todo, menos sirviendo a la gente.
Tiempo al tiempo.
Y más cuando «son polvos, de aquellos mismos lodos».
Por mi parte… ¡Es cuanto!
