¿Por qué siempre deben ser los mejores cuadros?

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

En el desarrollo del servicio público se deben tomar en cuenta características muy importantes para nombrar como cabeza en cada área de trabajo.

Deben estar los mejores cuadros, los más capacitados para brindarle al municipio, al estado, e incluso al país, los resultados que la ciudadanía espera de ellos, talento hay de sobra, solo falta enfocarnos dónde y cómo debe de ser.

Por décadas, muchas áreas de vital importancia para el país han sido manejadas por cuadros aceptables, sin embargo no siempre han sido los mejores, un ejemplo muy importante es el campo mexicano.

En el país, las personas más experimentadas para desarrollar y hacer producir el campo siempre han estado ahí, al alcance de toda lo sociedad, la mayoría de las veces estas personas no son profesionistas en papel, pero técnicamente son mucho más, que incluso los catedráticos de la universidad misma.

¿Entonces? Si ya sabemos que los más capacitados para producir en el campo son los hermanos paisanos menonitas, ¿por qué en Sagarpa siguen jugándole a la «gallinita ciega»?,

¿Por qué no tenemos subsecretarios, incluso secretarios, connacionales originarios de esas colonias agrícolas?

¿Habrá algún interés en tener al campo nacional produciendo al mínimo? Caray.

Probablemente la mayoría de los hermanos menonitas no tendrán títulos universitarios, maestrías y doctorados, aunque con el paso de los años, sabemos que sí los hay.

La pregunta obligada es ¿por qué no poner a producir el campo mexicano a su máximo potencial, de la mano de ellos? Lo dejamos como una reflexión de sentido común, muy importante.

Ojalá que todos los agricultores y ganaderos mexicanos tuvieran el conocimiento que tienen los paisanos menonitas, las cosas serían muy diferentes a nivel de cancha.

Solo de imaginarlo se vuelve una locura pensar en tener a todo el campo mexicano produciendo, sembrado, cultivado y cosechado, con el acompañamiento oficial y la experiencia de los paisanos menonitas.

No se necesita soñar, todas las áreas de desarrollo rural y forestal en cada rincón del país debería estar acompañados y asesorados por paisanos menonitas.

Insisto, las cosas serían muy diferentes, además se terminaría con la corrupción en esas áreas tan sensibles, de gran repercusión e interés social. Sin campo no habría alimento para la ciudadanía.

Entonces, el día que los mejores cuadros lleguen a los lugares clave México sanará de corrupción, de traición, de las mismas excusas, de las mismas canciones, la historia ahí está para consultarla y corregir todo aquello que desde el oficialismo sigue haciéndose mal.

Lo que falta incluir en la educación básica mexicana es la importancia que tiene una sociedad comprometida, con valores sólidos, éticos y humanos.

La sociedad está cansada de la misma fórmula, donde gente sin escrúpulos llega a cargos públicos y sentados en la silla donde se toman las decisiones sacan toda la corrupción acumulada que tienen guardada en sus corazones, se apoderan cada vez que pueden de lo que por ley no les pertenece, jamás les ha pertenecido.

De farsantes, ladrones, vende espejos y populistas está llena la historia.

México tiene que sanar, y pronto, pues todo lo malo sigue brotando como pus, brotan las malas prácticas, el contrabando de combustible en buques; brota la inseguridad.

Es buena hora de meter en orden a los partidos y a la casta política; urge blindar las finanzas públicas de los excesos y complejos partidistas; urge la reducción en el sector público, pues el actual gobierno es obeso y obsceno, se despilfarra dinero público a lo grande, sin límites y además con total opacidad.

Cada entidad federativa debería dejar de pagar helicópteros, jets, aviones, camionetas blindadas, automóviles de lujo, camionetas de lujo, guaruras, choferes, incluso chefs que le cocinan a cada familia gobernante, a la carta y en cada casa de gobierno; caray, son 33 en el país.

Ojo, se tiene que decir, cada casa de gobierno, donde viven los gobernadores en funciones y sus familias, y en cada entidad federativa, tienen más de cien empleados solo para atenderlos a ellos, además se les paga toda la despensa, servicios como luz, agua, teléfono, además de gasolina ilimitada.

Incluso viajes, colegios y clubes recreativos son pagados con dinero público.

¿Sería prudente, preguntarle a la ciudadanía si están de acuerdo o no, en pagar todo eso, incluidos lujos y excesos?

Podemos incluir en la misma pregunta a la familia que habita palacio nacional.

¿Por qué los mexicanos tenemos que pagar todo eso?

Ojo, que en el pasado se hayan pagado todas esas cuentas no quiere decir que estuvo bien, y tampoco que esté bien seguirlo haciendo.

Lo que tenemos que hacer es ir ajustando ese despilfarro, y otros muchos, pues el dinero público «es finito», hay que hacer muchos ajustes, simple y sencillamente, para no tener que seguir endeudando al todo el país, así como lo hacen, sin el más mínimo remordimiento hoy.

Dice la gente de experiencia, «no se puede hacer lo mismo esperando resultados diferentes».

¿Dónde está el cambio? No se ría por favor amable lector.

Aparte de que a los gobernantes les pagan muy bien, ¿no gastan un solo peso de su bolsa? Caray, «nada más tantita por favor».

Andan muy mal, sobre todo en temas de ética y moral, todo apunta a que las personas que trabajan en el servicio público tienen una idea muy equivocada de lo que significa el ejercicio del presupuesto público y, sobre todo, a donde se supone ese mismo presupuesto debería de ir.

El presupuesto público siempre debería de ser para beneficiar a la población, también para infraestructura pública, jamás para beneficiar a un grupito de familiares y privilegiados, como lo hacen hoy.

En eso, y en muchas otras cosas más, reprobados están.

Por mi parte… ¡Es cuanto!