GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Desde ayer el aire fresco húmedo invadió nuestra capital, que pronostica lluvias; bienvenida sea toda bendición en forma de lluvia, que se manifieste en todo Tamaulipas y más allá.
Hace falta rellenar los mantos acuíferos para recibir la canícula con humedad suficiente y los abrevaderos llenos para los animalitos en el campo; con lluvia habrá zacate, indispensable para aguantar esos 45 días de desafíos.
Decía mi Abuelo: «Hijo, en agricultura y ganadería cada año adquieres experiencia», a lo que le contesté: «Abuelo, y ¿cuántos años se tarda uno en aprender suficiente?».
Contestó mi Abuelo: «En el campo, cien años, son suficientes».
Era sabiduría pura, y sin filtros, se le extraña al Viejón.
Regresando al «porqué» del tema, se esperan lluvias, a causa de dos fenómenos meteorológicos, ambos ubicados en el Pacífico mexicano, pero que, como en «la carambola», nos traerán humedad hasta Tamaulipas, así de grande e impredecible es la naturaleza. Bienvenida la bendita lluvia.
Manejo del agua por autoridades municipales
Seguimos sin entender por qué siguen cortando el vital líquido en la zona centro de Ciudad Victoria, esto es inexplicable.
¿Cuándo van a rehabilitar la red de agua potable en todo el primer cuadro de la ciudad? Hay que decirlo porque escuchamos o leemos declaraciones de las estrellas del momento municipal que hablan de una segunda línea en el acueducto, cuando el problema no es traer más agua.
No se puede ser más cabeza dura, caray, si no saben se los explico: el problema más añejo en la red de agua potable es la edad y el estado en las tuberías, las mismas que conducen el agua potable por toda la ciudad.
¿No habrá alguien técnicamente capacitado que les explique con monitos de plastilina y maquetas de preparatoria a las estrellas que toman decisiones que el agua en Victoria sobraría, incluso día y noche, si la red en su totalidad fuera rehabilitada? ¿De plano no las llegan, la cabeza no les da para más?
Punto número uno: No se requieren más acueductos.
Lo que sí se requiere es que no se fugue el 50 por ciento del agua en la red; ojo, la mitad del agua en la red de la Comapa en Ciudad Victoria se desperdicia.
Si se rehabilitara la red actual no habría una sola colonia sin el vital líquido, sin agua, y todo sin otro acueducto, con sólo hacer lo principal y más básico. ¡Apúntenle bien!
Ahora algo de pesca y acuacultura…
¿Qué les parecería un centro acuícola en Ciudad Victoria, ubicado en la zona de La Peñita?
A todos los deportistas y amantes de la pesca deportiva, imaginen ustedes qué bueno sería que miles de crías de mojarra, bagre y lobina se reprodujeran aquí en la Capital, en un santuario ubicado en las márgenes del río San Marcos, allá por la zona de La Peñita, un lugar donde el río siempre lleva agua, indispensable para un proyecto integral.
¿Para qué tener crías de diferentes especies en un centro acuícola capitalino?
Los alevines son indispensables pues cada año se deben repoblar los cuerpos de agua dulce en el estado, con fines de aprovechamiento deportivo, y para tener una opción más, en el consumo familiar.
Todo esto y más se podría lograr aprovechando la temporada de lluvias, durante las corrientes y crecientes el mismo río san Marcos serviría para regresarle alevines, de muchas especies endémicas, a la misma cuenca del río Soto la Marina, repoblando al mismo tiempo, como sucede de manera natural durante esos meses en que el río fluye libremente, desde las partes altas de Victoria hasta la presa Vicente Guerrero.
Qué bueno sería involucrar a la niñez tamaulipeca para que ellos mismos, en futuros torneos familiares, organizados por el estado, municipio y clubes oficiales de pesca, le donaran esos reproductores capturados durante esos torneos al proyecto, para que fueran la base genética de cada especie en ese nuevo centro acuícola capitalino, extraordinario que en cada selección de reproductores esté involucrada la familia tamaulipeca, indispensable para un proyecto así con esa visión y misión.
No se ocupa mucho, se ocupa nada más voluntad y trabajo.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
