¿Para cuándo la presa del San Marcos?

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Está demás decir la importancia que tendría la constitución de una presa así, en aguas altas, en el Cañón del Novillo, con la finalidad de almacenamiento de agua dulce, suficiente para abastecer la mayor parte de Ciudad Victoria.

Agua prácticamente calidad de manantial, agua que bajaría por gravedad, sin el uso de electricidad, así como lo hacían nuestros antepasados, aún sin conocimiento de escuela, utilizando únicamente el sentido común y la observación, cálculo y gravedad,

Sistemas de acueductos muy rudimentarios pero que aún hoy funcionan en algunas partes de México, y más en otros países, donde estos sistemas hídricos siguen siendo respetados, a la vieja escuela, un ejemplo claro está en Jaumave, donde hoy corre un canal por la cabecera municipal.

El agua de la presa Vicente Guerrero ahí está, ¿por qué no utilizarla a media capacidad y mantener esa reserva?

Hacer una presa aguas altas representaría una nueva opción turística para el municipio, y además un reservorio de agua, de la más alta calidad, directamente de la montaña.

Está demás decir que la presa Vicente Guerrero recibe las descargas residuales de Casas, Ciudad Victoria, Güémez, Padilla, El Barretal, Hidalgo, Santa Engracia, San Carlos, Villagrán y Mainero.

Todo esto lamentablemente sin tratamiento alguno, el trayecto ayuda en algo a limpiar, pero es cuestión de ir al puente de la cabecera municipal en Güémez y observar la cantidad de espuma y más desechos, mismos que corren por el río en este mismo momento.

No es culpa de nadie, es algo inevitable por su ubicación geográfica, las manchas urbanas están cimentadas en las márgenes de los afluentes de la presa.

Por eso es indispensable la construcción de una o varias presas en los ríos San Marcos, San Felipe, Santa Rosa, por la carretera Interejidal, pegadas a la sierra, para almacenar en crecientes de temporada y regular el flujo todo el año, ayudando en proporción para bajar agua por gravedad para consumo humano a ciudad Victoria,

Como hicieron los abuelos, ¡sí señor!

Por mi parte… ¡Es cuanto!