DIEGO LÓPEZ BERNAL
Aunque muchas voces han cuestionado la obra de la segunda línea del acueducto, el gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA puso en marcha la construcción del “segundo popote” que extraerá agua (por 50 años, aseguraron) de la presa Vicente Guerrero, para ponerla en los hogares victorenses.
Dentro de los argumentos que he leído o escuchado sobre la utilidad de la obra recuerdo aquel que decía que para qué queremos otro acueducto si la presa no tenía agua; el planteamiento cayó más estrepitosamente que las fuertes tormentas con las que “Alberto” prácticamente rellenó la Vicente Guerrero.
El otro punto de vista apunta al criminal desperdicio de agua en las tuberías de distribución en esta Capital; caray, no somos adivinadores pero el tema debe de estar en la agenda de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, a cargo del muy eficiente RAÚL QUIROGA.
Lógicamente, la postura se refuerza por la poca efectividad del Gobierno de Victoria para resolver los servicios públicos; si no saben usar el dinero para reparar alumbrado público y drenajes a cielo abierto, imagínense para reparar el sistema de distribución de agua potable, lo que da pie a un…
Entremés…
La incursión en esta puesta en escena del alcalde EDUARDO GATTÁS sirve para puntualizar algunas serias deficiencias en los servicios públicos, la mayoría de alto riesgo para la salud y la seguridad ciudadana:
- Primero.- El dren pluvial del eje vial no es un canal de aguas negras, pero así sigue desde hace meses, más de un año.
- Segundo.- Desde la salida a Matamoros hasta casi el HG el bulevar está a oscuras (ojo, chamacada del CBTIS 119).
- Tercero.- En la zona centro aún hay decenas de calles ya casi intransitables, por la gran cantidad de baches.
- Cuarto.- ¿Los nuevos semáforos se arreglan solos? (Ya que se armó la lista y aprovechamos para cuestionar).
- Quinto.- La lista es interminable como para emitir boletines tan alegres que hacen ver metros cuadrados como gran cosa.
En serio, al paso que vamos GATTÁS sólo viene a corroborar otra tesis escuchada en tiempos “de cabeza”: Victoria no necesita de un gobernador que la destruya, se destruye sola por los malos alcaldes; palabras más, palabras menos, nos decía un espectador, lo que toma relevancia en estos tiempos porque ni la gran inversión estatal evita ver el desastre del Gobierno municipal.
A propósito de tesis…
Retomamos el libreto original del acueducto. Aunque el 50 por ciento del agua se filtre y desperdicie, la prioridad es traerla de la presa y ponerla a disposición de la ciudadanía, además de que las subidas y bajadas en el almacenamiento de la Vicente Guerrero son cíclicas, aunque tienden a agudizarse con el cambio climático.
Y es que, según el empirismo que nos cargamos en este tema, los cambios cada vez más extremos en el clima podrían llevarnos de tener que cuidar la poca agua que nos quede, a proyectar su uso cuando esté en abundancia, como es el momento actual.
La obra, a pesar de los argumentos anteriormente expuestos, es necesaria, urgente y viable, porque para ello trabajan arduamente ingenieros especializados, como lo fue en su momento AMÉRICO VILLARREAL GUERRA. Hoy también hay expertos (guardando las proporciones, por respeto a la memoria del siempre bien recordado exgobernador) al servicio de los gobiernos.
Hecho está…
No es una obra para minimizar; mil 800 millones de pesos es la inversión y, lo visto hasta ahora por el Gobierno del Estado, permite pensar que los recursos se están aplicando bien, con sentido social y de desarrollo, a diferencia de la anterior administración estatal.
En este mismo medio, debemos de reconocerlo, somos muy dados a comparar (para ubicar) a Tamaulipas y últimamente perdimos la perspectiva de que AMÉRICO tomó un estado en precarias situaciones financieras, a causa del quebranto de CABEZA DE VACA y “colaboradores”, lo cual poco a poco va saliendo a la luz pública.
En este sentido, esta semana dimos a conocer desde cuándo nuestro estado no tenía un porcentaje menor de 30 en la pobreza laboral. El dato nos sorprendió, fue desde tiempos de EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES y el panista de Reynosa lo entregó en 33.7 por ciento (tercer trimestre de 2022).
Con este individuo jugando a ser gobernador la pobreza laboral en Tamaulipas llegó a superar el 40 por ciento (cuatro de cada diez tamaulipecos, toda una tragedia), niveles en los que hoy están entidades como Tlaxcala, Puebla o Hidalgo, que no son por cierto un referente en desarrollo económico, como nuestro estado y los del norte.
Por lo anterior, vemos con satisfacción lo hecho en tan poco tiempo en Tamaulipas, para refrendar nuestra confianza en que las apuestas a inversiones estratégicas nos llevarán a los siguientes años a ser testigos de la casi resucitación de nuestro estado, después de haber estado en coma, usando términos médicos, dada la profesión del actual mandatario.
Atención tramoyeros…
Sujeten bien las amarras de este telón porque deseamos que siga firme y en todo lo alto, para corroborar que las mejoras en Tamaulipas continúen (no podemos perder de vista que son urgentes, la mayoría).
