Hasta pueblo bicicletero nos decían

DIEGO LÓPEZ BERNAL

Decir que las flautas son de harina parece un buen intento por dignificar la imagen de una ciudad que ha sido relegada en el concierto de las urbes mexicanas, desde que tenemos memoria.

A pesar de ser capital de un estado, la poca imagen de Ciudad Victoria parece consecuencia de lo que sucede con Tamaulipas mismo, entidad federativa que también se observaba opacada en la escena nacional.

Cuando éramos niños veíamos y oíamos hablar de nuestro estado, en el súper medio de comunicación de la iniciativa privada (Televisa), de artistas como RIGO TOVAR, que fue un fenómeno musical que se cuece aparte.

También tenían buena fama tamaulipecos tan talentosos como ROBERTO CANTORAL, CUCO SANCHEZ y MAURICIO GARCÉS, todos de la zona sur, sin que tampoco pasara inadvertido el gran requinto de GILBERTO PUENTE, orgullo de Nuevo Laredo (aunque Wikipedia refiere su nacimiento a Anáhuac, Nuevo León).

En los deportes tampoco había mucho que presumir hasta que entró en escena, aunque de manera efímera, el Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, gloria ochentera que aún se recuerda con cariño.

Pero parece que hasta ahí, hasta los famosos jugadores que vestían de naranja, llegaba el sueño de que Ciudad Victoria tomara su papel relevante en la República Mexicana, porque a la fecha si usted pregunta a cualquier mexicano cuál es la capital de Tamaulipas, la mayoría le diría que Tampico.

Las nuevas modas…

Hoy apreciamos ese esfuerzo de creadores digitales y usuarios comunes y corrientes de las redes sociales por dejar en claro que “las flautas son de harina”, como un esfuerzo para que Victoria sea conocido y reconocido en México y más allá.

Sin embargo, la frase se limita solamente a nuestra ciudad y si acaso ha alcanzado a penetrar en otras urbes de nuestro estado, porque si usted quiere abrir debate al respecto con un regiomontano, por ejemplo, el nuevoleonés desconocerá por completo de qué se trata.

Sin embargo, Victoria es capital nacional de muchas cosas, no solo de “los tacos de harina”, como se les conoce en el resto del país a las flautas, y viene esto a colación por una entrevista que hicimos a un músico que se consolida en el concierto nacional.

Claro, como hablamos de rondallas no se acaparan tantos reflectores como la música comercial, pero la importancia de lo realizado por el profesor JESÚS MONTALVO va más allá de nuestro limitado conocimiento sobre este estilo musical (no es un género, hay que reconocerlo).

Y es que, repasando viejos libretos, el PROFE CHUY se une a una limitada lista de músicos destacados en esto de las rondallas; GERARDO PINZON hizo historia con la Rondalla de la Facultad de Veterinaria, y la continúa con la del Hospital General, en tanto que EDUARDO AGUILAR llevó también a los primeros lugares a las rondallas del CBTIS 119 y la “Gilberto Reséndez Monita”, conocida antes como “Rondalla Magisterial”.

La historia en breve…

El profesor MONTALVO ha trabajado largos años para llevar la Rondalla del CBTIS 24 al mismo nivel que la del 119: a ser campeones nacionales, es decir, las mejores rondallas de México son de Ciudad Victoria; pero no se trata sólo de eso, también empezó a preparar a niños en esta tradición musical, que alcanza todos los rincones del país.

Contra todo pronóstico, la victorense Rondalla de la Primaria Epigmenio García también se convirtió en campeona nacional; esto hay que destacarlo porque el PROFE CHUY alcanzó este logro unas semanas después de ir al cementerio a dar sepultur a su hijo, también entusiasta músico de la Rondalla del CBTIS 24.

Hecho está…

Ciudad Victoria está lleno de cosas buenas y, como simple espectador en papel de reportero, nos da gusto observar que las noticias de estas rondallas alcanzan tantas lecturas en medios de comunicación digitales como reacciones a impactos de redes sobre aquello de que “las flautas son de harina”.

Esto nos da a entender que a los victorenses nos interesa mantener viva una de las tradiciones que más campeonatos nacionales han dado a nuestra ciudad; ojalá que el ITCA se tome en serio, no “rescatar” esta tradición, porque no está moribunda, sino llevarla a otro nivel de máxima difusión.

En años menos complicados que los que ahora carga este espectador, cada otoño nos tocaba ir a tocar con la Tuna Universitaria a algún hotel de la ciudad; era todo un espectáculo dar momentos de alegría a los “Winter Texans” que pasaban por la ciudad, rumbo a zonas más cálidas, del sur mexicano.

Era tal el gusto de los americanos por estas tradiciones que hasta nos llevaron alguna ocasión al Valle de Texas a presentarnos en plazas y otros escenarios como grandes artistas; ¿lo ven? En Ciudad Victoria hay mucho por presumirle al mundo.

Colofón.- Sean estas líneas un humilde reconocimiento al JESÚS MONTALVO por no perder la fe y continuar. Y sí, “el show” debe de continuar.