No tengo oro ni tengo plata…

JUAN R. GIL

…Más lo que tengo yo te lo doy.

La riqueza musical de un país es más valiosa que el oro y la plata, no en vano el gran “Flaco de Oro”, el maestro Lara, decía: “El dinero no es la vida, sólo vanidad”.

¿Pero cómo un gran compositor, músico y poeta de ese tamaño podría decir semejante contradicción? ¡El dinero no es la vida! Basta con apreciar su sensibilidad en el arte para atraer a las mujeres más bellas de espectáculo, el imán que caracteriza el arte, el mayor conductor de la molecular sensibilidad de ser romántico y que es mil veces más eficaz que el mismo oro y la plata.

Mirando el oleaje frente a su balcón, hoy día convertido en museo, musitaría también a otro amor, al de sus raíces, de su terruño, de su mar y tierra:

“Yo nací, con la luna de plata

Y nací con alma de pirata

Y me fui lejos de Veracruz.”

A la enorme riqueza de México en su PIB debería sumársele también los quilates en oro de cada cantante, músico, arreglista, compositor y poeta que ha nacido en territorio nacional.

Basta asistir a una callejoneada en Guanajuato, a un concierto de tríos en cualquier plaza de una ciudad, escuchar los mariachis en Garibaldi o a los huapangueros al pie de la Sierra Madre y deleitarse con una rondalla que musita palabra de amor frente a un balcón.

El oro y la plata jamás comprarán el amor genuino, auténtico y verdadero de una mujer, de una madre, o un padre que escucha a su hijo (a) decir melódicamente:

“Yo vivo enamorado de ti…»

“A ti que me diste tu vida, tu amor y tu espacio…»

“Es un buen tipo mi viejo…»

Mas no debemos olvidar otra riqueza que se le suma al patrimonio nacional: el Arte Religioso. En todos aquellos que le cantan a vida, a lo intangible, pero presente, a lo que sube como el humo de incienso a lo divino, a la riqueza musical de un 12 o 24 de diciembre, o al agitar palmas un Domingo de Ramos, en una asamblea, un culto y una sagrada celebración.

Los músicos, cantantes, poetas que, con alegría de corazón, ¡le cantan al dueño del oro y la plata!

¡Es aquí cuando esos metales alcanzan un nuevo valor!