JUAN R. GIL
La Mesa de Reflexión…
Tres hombres trabajaban con cincel y marro dentro de un enorme terreno, en un pequeño asentamiento rural.
A cada uno se le hizo la misma pregunta:
–Usted, ¿qué está haciendo?
El primero respondió ásperamente:
–¡¿No está mirando?! ¡¡Estoy picando una piedra!!
El segundo fue menos rudo:
–Estoy trabajando en este bloque de mármol.
Y el tercero tuvo esta respuesta sorprendente:
–Estoy construyendo una gran catedral.
La Ensalada de Crónicas…
Un buen padre le preguntaba a su pequeño hijo, ¿qué quieres ser de grande? El niño, con los hombros encogidos, respondía: “No lo sé, papá”. Él le replicaba: “Si quieres ser bolero en la plaza, ¡procura de ser el mejor!”
Esto me trae a la memoria los años 80’s y el gran Don “Goyo”, quien me lustraba de joven el calzado en la Plaza Hidalgo; era sorprendente ver la cantidad de clientes que desde temprano le dejaban los pares y por la tarde, exquisitamente lustrados, pasaban por ellos.
Pero además atendía diariamente a muchos clientes fijos, quienes tomaban turno para lustrarse especialmente con él; lo peculiar era que padecía una parálisis facial y sus brazos no trabajaban al mismo ritmo, lejos de eso, su enfoque era solo uno, entregar el calzado, cual si fueran recién comprados en una zapatería.
Era una verdadera cátedra ver el proceso desde que iniciaba con el enjabonado y limpieza, el tinte, la cera, un cepillado a dirección de la textura de la piel; después, el brillo con paño de algodón y, finalmente, la pintura en la suela y blanqueado de hilos, si se trataba de bota vaquera.
¡Un verdadero artista! Sin duda alguna, el mejor.
Un día le pregunté
¿Don “Goyo” a qué hora termina?
Me dijo: Cuando termine el último par que está en esa bolsa. Eran los zapatos de un funcionario de gobierno, entre muchos otros. Era solo su enfoque en algo grande, que sus hijos se graduaran en la UAT, esa era su gran catedral.
Durante de la reconstrucción de Japón, en la postguerra, los niños-jóvenes no estudiaban porque reconstruían la ciudad. Más tarde, los que sí tenían ese privilegio, en el primer día de clases recibían de sus profesores la imagen de sus padres trabajando; un gran llanto se suscitaba en ellos, al mirar la enorme lucha que día a día ejercían, mientras que los estudiantes tenían un solo compromiso: Educarse para la vida. Hoy día, ya todos conocemos el resultado de esta increíble reconstrucción personal y social, y su filosofía de trabajo y de paz.
El Plato Fuerte…
Algunas sociedades, como la familia y la sociedad, corresponden más inmediatamente a la naturaleza del hombre. La familia y la sociedad son necesarias en la vida. Con el fin de favorecer la participación de personas en la vida social es preciso impulsar, alentar, la creación de asociaciones e instituciones de libre iniciativa, “para fines económicos, sociales, culturales, recreativos, deportivos, profesionales y políticos, tanto dentro de cada una de las naciones, como en el plano mundial”.
Esta “socialización” expresa igualmente la tendencia natural que impulsa a los seres humanos a asociarse con el fin de alcanzar objetivos que exceden las capacidades individuales. Desarrolla las cualidades de la persona, en particular, su sentido de iniciativa y de responsabilidad. Además, ayuda a garantizar sus derechos.
Un Cafecito y Nos Vamos…
Habría que consultar a un experto en el tema y/o elaborar una tesis para el debate en la opinión pública, acerca del actual sistema de formación, frente a la interrogante: ¿Cómo está el nivel promedio de rendimiento académico en todas las escuelas públicas y privadas del territorio nacional, incluyendo educación superior y postgrado?
Ya que no basta con saber ¿cómo están cultivando las semillas de la postrimera educación básica? (culto proviene del griego cultus, que significa arar y/o cultivar) Hablando en sentido metafórico, de la visualización competitiva en la educación y con los programas que impulsan las fundaciones, como la del multimillonario Carlos Slim en el impulso de la capacitación gratuita en línea, en el campo productivo a la generación reciente.
Los retos en los avances tecnológicos no pueden mermar el equilibrio intelectual de la nueva cuna que será caudal del éxito o fracaso del proyecto educativo a largo plazo. Aunado a todo esto, ahora el sector productivo mexicano se enfrenta a un nuevo algoritmo con las políticas del norte, en materia de repatriación, y es el hecho de saber que el trabajador mexicano, que conoce el sistema norteamericano, ahora tiene maestría en varias ramas, por citar algunas, tiene fuerte experiencia laboral, trabaja largas jornadas y conoce más de sus derechos laborales; en su mayoría son bilingües, saben trabajar bajo presión y el modelo anglosajón les ha mostrado el rostro del valor adquisitivo, por eso, administran para el futuro y escalan puestos para lograr sus metas. Hablo solo de los que se incorporan al ejercicio laboral, porque quienes están preparados para arrancar un pequeño negocio también serán fuertes ante la competencia que ya esté instalada.
La preparación académica, por supuesto, es muy importante en la agenda del nuevo Poder Ejecutivo, pero esta no garantizará nunca el éxito de un graduado, esto requerirá del compromiso personal y la respuesta ante la autorreflexión: ¿Qué estoy haciendo? Acaso, ¿pico una roca?, ¿le doy forma a una pieza de mármol?, o ¿estoy construyendo en mi vida una hermosa catedral?
Como dijo el Profe Talo: ¡Hay se los dejo de tarea!
