No se puede hacer lo mismo

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

Nos remontamos a inicios del siglo XIX, después de aquel movimiento de resistencia nacional en 1910 se estableció el orden en la República, bajo la represión civil y el mando militar en el Poder Ejecutivo.

Aquellos años militares fueron terribles, para la memoria de cualquier patriota que escuchó esas historias, de viva voz de los abuelos que vivieron aquella época de niños, nos enteramos de que en México se pisotearon cualquier cantidad de derechos humanos, se robaron tierras, se robaron las finanzas de todo el país por muchos años, décadas, hasta que los militares regresaron a sus cuarteles y dejaron llegar a la silla al primer mando civil, en tiempos de Miguel Alemán.

No quiere decir que en ese momento y por arte de magia toda aquella corrupción con tintes militares terminó en el servicio público, hay que recordar que incluso la totalidad de los gobernadores en las entidades federativas del país eran también militares, pero a pesar de todo aquello malo también había cosas buenas,

A principios de siglo, el peso y el dólar tenían un tipo de cambio muy diferente al actual, se pagaban dos dólares por un peso de plata mexicano, no hay que perder de vista este tema porque después del movimiento militar de 1910, de algún lado se tuvieron que financiar, y esa deuda aún hoy sigue vigente en las finanzas nacionales; como resultado, el peso y el dólar quedaron a la par (un peso por un dólar), por muchos años, malas decisiones en las finanzas públicas y mucha corrupción fueron haciendo dispar entre ambas monedas, pero por muchos años el dólar costó 12.50 pesos mexicanos; ojo, 12.50 de aquellos viejos pesos.

Por toda aquella corrupción, con el tiempo en México se fueron creando candados para transparentar el gasto público, pero hoy resulta que esos mismos candados que fueron diseñados por aquellos opositores, ahora que son «los patriotas de moda»,  les estorban para poder robar a sus anchas y sin quién les fiscalice nada.

Dijo el borracho: “¡Que sirvan otra ronda y la botana por favor!”

Regresando al pasado. Hay que mencionar que la moneda circulante (el peso mexicano) en esos años militares eran de oro y plata, a la llegada al poder de los civiles fueron desapareciendo el oro y la plata en la moneda.

Aún seguimos esperando explicaciones en el presente, de quién o quiénes se roban el oro y la plata mexicana, esos metales que, se supone, y según la Constitución, son de todos los mexicanos.

El último presidente que mandó a circulación una moneda de plata fue Carlos Salinas de Gortari, fueron monedas de 10 y 20 «nuevos pesos», aquellos pesos que quitaron tres ceros a la moneda nacional; por cierto, fue y es, el discurso favorito de muchos en el oficialismo actual, esos que se llenan la boca diciendo que aquellos ladrones le quitaron tres ceros a la moneda nacional.

¿Y por qué hoy no se los regresan?, si les parece tan fácil hacerlo. ¿Por qué a esos mismos «patriotas de moda» no les duele que en Venezuela le quitaron 20 ceros al Bolívar?

Hay que abrir los ojos a una realidad, difícil y cruel, pero se tiene que decir: En México hay cosas buenas, está todo lo que hicieron «aquellos ladrones del pasado», incluidos todos los aeropuertos, hospitales, escuelas, universidades, unidades deportivas, carreteras, calles, acueductos, sistemas de agua potable en prácticamente todo el país; drenaje, red eléctrica, también prácticamente en todo el territorio.

Puentes, presas, sistemas de riego, refinerías, oleoductos, puertos marítimos, hasta hay satélites mexicanos en órbita y así podría seguir horas, con todo lo que hicieron «aquellos ladrones», en positivo para todo México.

Los servidores públicos «de moda» no han terminado de cuajar nada de lo que empezaron, eso si, todas las mega obras tienen suficientes sobrecostos, que alcanzan para pagar todo aquello que tanto criticaron, en el manejo público con «aquellos ladrones del pasado».

Caray, si las cuentas no me fallan fueron más de 80 años, los que aquellos gobernaron y la verdad hicieron todo lo que hoy tiene México, todo,

Sí, lamentablemente dejaron una deuda pública de 10.5 billones de pesos, ¿es mucho? Sí, es mucho dinero.

Sin dejar de perder de vista que hicieron todo, incluida la red de ferrocarril que está por todo el país.

En el oficialismo de hoy se aplauden solos porque hicieron un ridículo pedazo de ferrocarril (comparado con lo que hay en todo México), y además, le metieron un gol a las finanzas públicas, nada más al día de hoy son ya siete billones de pesos.

Que se escuche bien, la deuda pública actual en México llegó a 17.5 billones de pesos.

¿Y dónde está todo eso que hicieron?

¿Por qué siguen hablando de la corrupción del pasado?

Nada cambió, es lo mismo, pero lamentablemente mucho peor.

En Venezuela y Nicaragua utilizaron fondos de pensiones

Nada más como dato cultural de lo que hoy acaba de pasar en México, por la votación de la aplanadora al servicio del oficialismo, en el manejo del dinero público.

Los legisladores que se supone están para servirle al pueblo, hoy se arrastran en el piso levantando la manita, pidiendo aprobación como mascotas, al tronar de dedos de lo que les diga «ya saben quién» o el junior de moda.

Hoy en este año no hay elecciones y para sus chicles el junior maneja a sus anchas más de dos mil 500 millones de pesitos, nada más para lo que se le ocurra, ya están reafiliando, pues hay que hacer algo, para justificar su existencia, y también para gastarse un dinero que bien se podría gastar en cosas más importantes, como comprar medicamentos, o para hacer un par de clínicas rurales bien equipadas, con medicamentos suficientes,

Me acuerdo cuando «los de moda» eran opositores, cómo se revolcaban, lloraban, por el nepotismo en el servicio público.

Y además tenemos un Poder Ejecutivo y un Legislativo que acude semanalmente a recibir instrucciones, allá en un rancho del sur del país.

Y como el Poder Judicial «no le entró a la catafixia» sólo acuden las tres ministras afiliadas «al movimiento».

Tal parece que los fans del oficialismo en México están felices por «cubanizar» la política nacional; están felices de tener a su propio «Fidel», dando órdenes cómodamente desde su palacio, a quienes operan el manejo político del país y, muy importante, las finanzas públicas.

El manotazo para poner orden…

Parece de risa las cosas tan superfluas con que el oficialismo de quinta entretiene a las masas afines a su ideología.

Así como se lee, hoy por órdenes superiores los empleados públicos en su lugar de trabajo no pueden tener cafetera, horno de microondas o similares, aunque sean pagados por ellos mismos,

Casi casi no pueden comer un snack en su espacio laboral, bajo ninguna circunstancia.

Les recordamos que hay cosas mucho más importantes para el ahorro en el gasto público, por ejemplo, los dos mil 500 millones de pesos que fueron a parar a las manos de quien maneja la Secretaría de Organización del partidazo de moda.

Les recordamos que los Estados Unidos están a punto de entrar a territorio mexicano, para hacerles la chamba en campo, ya están haciendo reconocimiento aéreo y recabando datos.

Les recordamos que el gasto público no debe ser mayor a la recaudación por vía impuestos y anexas.

Son tan simples las cosas que se tienen que hacer para sacar adelante a un país tan grande como México, que dan risa en su actuar.

Desde el 2018 para acá, esta es la administración continua más corrupta, vulgar y tramposa en la historia moderna de México.

Regalando a la gente de sectores específicos mucho dinero, mismo dinero que el país no tiene, y es por eso que cada año desde el 2018 hasta hoy, en promedio la brillante administración de moda suma un Fobaproa, cada año, así como usted lo lee, un billón de pesos en deuda pública, para que los paguen futuras generaciones de mexicanos y a esas nuevas generaciones resulta que nadie les preguntó.

Cada mexicano hoy nace teniendo una deuda de más menos 135 mil pesos, nada más por nacer aquí, aunque en papel los mexicanos sean dueños del petróleo, oro, plata y anexas, ni modo, son deudores y tan tan.

Pero ellos (los políticos de moda) no bajan sus gastos, manejan camionetas de alta gama blindadas, vuelan en helicópteros y aviones privados, rentados o del ejército, claro con cargo a las finanzas públicas, también comen y se hospedan en las suites de los mejores hoteles, nacionales e internacionales, también con cargo al erario público, visten como aristócratas, pero los odian en su línea discursiva, es exactamente lo mismo que pasó en Cuba, pasa en Venezuela, Nicaragua y quieren que pase en México, siempre culpando a otros de su propio desastre económico financiero.

México en siete años terminó en su totalidad con los «guardaditos» o fideicomisos, que por décadas fueron acumulando, y para terminar siguiendo el manual al pie de la letra, de aquella cumbre en san Paulo, tomarán en su totalidad el control de los ahorros de todos los mexicanos, sin un Poder Judicial que pueda defenderlos de este y muchos atropellos más, mismos que están por venir.

Con los ejemplos bolivarianos tan claros que tenemos a la vista, seguirán con la propiedad privada, seguirán con las empresas, con las tierras, ranchos, haciendas, controlarán los recursos naturales más indispensables como el agua potable, la luz en la red eléctrica.

Igualito que Cuba, Venezuela, Nicaragua y anexas.

«En nombre de la Revolución (transformación)»

¿Por qué creen ustedes que los únicos fideicomisos que no se tocaron, pero sí aumentaron escandalosamente, fueron los fideicomisos de las fuerzas armadas? ¿Algún interés?

¿Realmente quieren regresar al México de hace 60 o 70 años en el tiempo, con sus formas y políticas?

¡Pa’l baile vamos!

Nota. Ojalá se entienda bien, mientras México sea gobernado y manipulado por grupos políticos, el resultado seguirá siempre siendo el mismo y algunas veces peor aún.

La quiebra en las finanzas públicas, afectando a las mayorías, pero con abultadas cuentas bancarias en esos, quienes hoy despilfarran el dinero del erario público, y en su círculo más cercano, la casta, la elite política, legisladores alejados del pueblo y su realidad, legisladores lacayos del oficialismo y sus perversas ideas en finanzas y gobernabilidad, que se votan ellos mismos sus dietas, compensaciones, aguinaldos y viáticos,  que usan un seguro de gastos médicos, pagado por el Poder Legislativo, para atenderse en clínicas privadas, mientras votan y opinan sobre las bondades y estupendo servicio que brinda a los mexicanos el IMSS Bienestar.

Lo más lamentable de todo, son los aplausos.

«Al pueblo… Lo que pidan.»

Por mi parte… ¡Es cuanto!