Las presas y su vital importancia

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

En Tamaulipas podemos ubicar al menos una decena de almacenamientos de agua dulce, hechos por el hombre, para generar reservas, desarrollo y producción en el campo local.

Tamaulipas tiene importantes distritos de riego, sólo por mencionar algunos podemos ubicar en el norte del estado presas como la Falcón, construida sobre el Cañón del Río Bravo, entre los municipios de Guerrero, en México, y Zapata, Texas, del lado gringo, por lo que es propiedad de ambos países.

Otra importante presa es la Marte R. Gómez; está ubicada en el poblado de Comales, municipio de Camargo, su principal afluente es el río San Juan y comparte la misma ruta y cuenca, aguas altas, con la presa El Cuchillo, en China, Nuevo León.

Otra importante presa tamaulipeca es la Vicente Guerrero, ubicada entre los municipios de Jiménez, Padilla, Abasolo, Güémez y Casas; es la más grande de Tamaulipas, llena tiene un espejo total que rebasa las 42 mil hectáreas.

En su primer llenado, allá por 1969-1970, llegó a tener 45 mil hectáreas de espejo de agua, se podía llegar navegando por el arroyo de Casas, hasta a 500 metros del pueblo.

Los principales afluentes de la Vicente Guerrero son los ríos Purificación, Corona, Pilón, San Carlos, San Marcos y los tres arroyos de Casas, el Sarnoso, El Moro y el Grande; además, Ciudad Victoria tiene un acueducto que extrae 900 litros por segundo.

Otra importante presa es la Pedro J. Méndez, ubicada en el municipio de Hidalgo, y se alimenta principalmente del río Purificación, en la misma cuenca, aguas altas, y está muy próxima a la Sierra Madre.

Otra importante presa está ubicada en el municipio de Xicoténcatl, originalmente la gente le llamó presa San Lorenzo, de hecho aún hoy muchas personas así le siguen llamando, pero en el pasado reciente, oficialmente le cambiaron el nombre, y se le conoce como la presa Emilio Portes Gil, en honor al destacado líder tamaulipeco; se alimenta principalmente de las aguas del río Guayalejo.

También de la zona cañera, pero ubicada en el municipio de Ciudad Mante, se encuentra la presa Ramiro Caballero, que sirve para complementar ese enorme distrito de riego que hace a la zona cañera  tamaulipeca (Mante/Xico) una de las más importantes de nuestro país.

Hay algunas otras presas de agua dulce, de menor tamaño, pero no menos importantes, como lo son:

  • Real de Borbón, en Mainero.
  • República Española, en Soto la Marina.
  • La Loba, en Jiménez.
  • La Lajilla, en Casas.

¿Por qué mencionamos toda esta información?

Bien, en Tamaulipas somos privilegiados por tener tantas presas funcionando, hidratando y activando nuestro campo, pero en algunas cosas estamos fallando.

Tamaulipas no está respetando el libre tránsito de todas esas especies que viven la mayor parte del año en agua salada, pero que en temporada de reproducción, naturalmente deben subir «contracorriente» a las partes altas de las montañas, siguiendo las cuencas de los ríos, para ahí en esos afluentes, depositar sus huevecillos, como lo hacen los salmones en zonas más frías, así igualito lo hacen la mayor parte de las especies de agua salada, esas que viven en costas tamaulipecas, incluyendo los langostinos de una tenaza grande.

¿Qué se hizo mal?

En aquellos años, cuando aterrizaron esos enormes proyectos hídricos, nadie sabía la importancia y relevancia que tiene el libre tránsito de especies que viven en el mar, y en temporada de reproducción viajan hasta los nacimientos de los ríos que desembocan en cada zona costera. En el trayecto no se respetó ese tema, cuando se edificaron esas enormes cortinas para almacenar agua.

Nadie sabía o imaginaba que fuera algo indispensable incluir en aquellos proyectos originales un canal de libre tránsito, para respetar ese flujo de vida, del mar a la montaña, y de la montaña al mar, algo fundamental para el desarrollo y equilibrio de cada especie.

¿Qué es un canal de libre tránsito? Es un tobogán de aguas mansas, donde se conecte el nivel del espejo de agua en cada presa y pueda circular hasta el cauce de los ríos, independientemente de los bordos o cortinas; estos canales de libre tránsito pasan por un lado de esas enormes estructuras, para facilitar el flujo de peces y vida marítima.

Cada presa debería tener ese flujo constante las 24 horas del día, para evitar afectar muchas especies; es muy importante aclarar que un canal de libre tránsito realmente no se requiere de tanta agua.

Para poder respetar ese ciclo y flujo de vida, los expertos hablan de gran variedad y formas de toboganes de aguas mansas, donde puedan circular libremente, desde 250 litros de agua por segundo, hasta 900.

Ojo, no es nada comparado con los 50 mil o cien mil litros de agua por segundo, que se tiran cuando se habré una sola cortina, para regar las parcelas, por ejemplo, en la presa Vicente Guerrero.

Se tienen que tomar cartas en el asunto, todo proyecto tiene capacidad de corregirse.

Es importante mencionar que todas las presas en Texas, que no tenían esos toboganes de flujo constante, fueron corregidas, y hoy son un ejemplo de respeto a la vida y al equilibrio de muchas especies, de hecho tienen gran variedad de formas y opciones de toboganes.

Y todos están hechos con la misma finalidad, regresarle a la naturaleza ese libre flujo de agua y tránsito, para gran número de especies endémicas que viven en agua salada, o de agua salobre, pero naturalmente deben nacer y crecer en agua dulce, dónde tiene menos depredadores.

Se las dejamos de tarea a nuestras autoridades, sin dejar de hacer mención que esto debería ser prioridad, corregir este tipo de errores, no por una petición de alguien en particular.

Va mucho más allá de cualquier tema personal, aquí se trata de respetar la naturaleza, para lograr un equilibrio real y no seguir haciendo lo mismo esperando resultados diferentes.

Se tenía que decir, y se dijo.

Por mi parte… ¡Es cuanto!