GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB,
Desde hace décadas, el olvido oficial ha sido una constante, en varios municipios fronterizos de Tamaulipas.
La falta de mantenimiento en drenes existentes, además de la construcción de nuevos colectores pluviales y la histórica acumulación de basura en los que ya existen, son una combinación terrible, con resultados a la vista de todos, del dominio público.
Esto, sumado al crecimiento descontrolado en la mancha urbana, significa una bomba de tiempo, sobre todo en esos días de abundantes lluvias, las imágenes no mienten, y las pérdidas materiales son incalculables.
La gente pierde prácticamente todo lo que tiene dentro de sus casas, a causa de las inundaciones y el lodo que se acumula en cada vivienda. Lo inexplicable de esto es, que los lugares considerados de alto riesgo están bien localizados y ubicados.
Cada administración sabe ¿dónde se va a inundar? Lamentablemente no hacen mucho para remediarlo,
Hasta pareciera que quienes gobiernan esos municipios se frotan las manos, esperando una situación así, para salir como el Ave Fénix a prometer soluciones y de paso regalar colchones, paquetes familiares de enseres domésticos, todo para que la ciudadanía se sientan atendidos por sus «autoridades», mismas que están ausentes siempre, pero bien «puestos» para la hora de tomarse la foto «ayudando» a los damnificados, un estiércol político patético, la casta tan oportunistas como siempre, aprovechando el dolor ajeno, para sacar raja política, en cada inundación.
Así se las gastan las estrellas de la política en la frontera, principalmente en Reynosa. En lugar de corregir el problema de raíz, invirtiendo en ese rubro y usando el sentido común, utilizando de manera natural el río Bravo, para canalizar todas esas crecientes y avenidas de agua, no se les ocurre, andan pensando en todo, menos en lo importante.
Vale decirlo, se forman peligrosos ríos, en cada calle de aquel puerto fronterizo.
Qué diferente sería, nada más de pensar, en el potencial que significaría acumular toda esa agua, en una gran presa artificial, para reutilizarla en el campo, y de la tormenta sacar ventaja, para hacerlo más productivo, y tener abundantes pastos, para alimentar a gran variedad de especies domésticas.
Con tantita cabeza, talento, voluntad y trabajo, una situación así lo cambiaría todo, el resultado sería muy diferente, benéfico, el lado completamente opuesto, a lo que pasó allá, hace apenas unos días.
Décadas de administraciones entregadas a todo, menos a solucionar ese problema histórico.
Los alcaldes en turno prefieren vivir en Mision, Texas, y sus tardes invertirlas descaradamente, en jugar golf con sus amigos, en «el Cimarrón», como si en Reynosa tuviesen solucionado todo al cien por ciento.
Son una vergüenza nada más por farsantes y traidores.
Pero lo peor de todo son los aplausos de la gente, quienes no entienden la falta de progenitora, por parte de quienes allá toman las decisiones oficiales, y tristemente, son lo mismo cada tres años.
Mientras eso no cambie seguirá el problema y «las estrellas, estrelladas» seguirán siendo una profunda vergüenza para sus municipios y más allá.
«No se puede hacer lo mismo, esperando resultados diferentes», ¿verdad?
Ojalá y llegue una persona que tome la decisión de invertir todo el presupuesto municipal en obra pública de un año, en solucionar este «interminable lodazal», la ciudadanía se los agradecería aún más, que con el circo mediático actual.
Se tenía que decir… y se dijo.
¿Dónde quedó la historia?
Es del dominio público que México es uno de los países más ricos en recursos naturales; petróleo, minas, agricultura, ganadería, pesca, acuacultura, recursos maderables, energías limpias, y muchos otros rubros más,
Entonces, ¿Qué pasa con la economía?
Lo que pasa es que el gobierno y su casta política se gastan todo lo que pueden, sin misericordia alguna, sin escrúpulos y además aparte de lo que se gastan de manera cotidiana, disque «haciendo su trabajo», las «joyitas», se roban todo lo que pueden.
Ni modo, se tiene que decir, así como es.
La mayoría dentro de esa casta, son ladrones disfrazados de gente buena, ladrones disfrazados de gente preocupada por el prójimo, ladrones acumulando riqueza para muchas generaciones futuras, y todo esto, al costo que sea, incluido endeudar las finanzas públicas de todo un país, hasta donde se tengan que endeudar.
¿Y todo para qué?, para llenar vacíos y complejos generacionales, de sólo unos cuantos.
Así se las gastan hoy, lo hicieron ayer, y lo dice la historia, mientras la brújula apunte igual, al mismo lugar, así seguirá.
México tiene un parteaguas histórico.
Aquel México, donde la moneda circulante era de oro y plata, y el México actual, donde la moneda es papel y plástico, sin valor alguno.
Surgen varias preguntas al respecto;
¿Cuándo fue más estable la economía de este país?,
¿En qué época la inflación fue la menor en la historia?
¡Exacto! Difícil tapar el sol con un dedo.
Está demás decir que el oro, la plata, el petróleo y muchas más riquezas naturales, no son de los mexicanos.
Aunque la constitución diga otra cosa, en la práctica es completamente diferente.
Un grupo muy reducido de ladrones, son quienes hoy, hacen lo que quieren, con los recursos que se supone son de todos.
Ojo, pero para que eso pase, se requieren nuevos cómplices, en cada administración que llega a dirigir el poder ejecutivo y legislativo federal, y ahí están los resultados, es lamentable el robo a la nación, además de muchas otras cosas que también se roban, pues al parecer muchos «servidores públicos», no tienen llenadera.
Lamentablemente bajo este esquema de «casta» el problema no es un partido político u otro, el problema va más allá.
La casta política de cualquier marca o sello, se comportan siempre igual, anteponiendo sus intereses personales, de mafia o grupo político, dejando fuera del mapa, los intereses de la ciudadanía, quienes se supone, son lo más importante, y los que votaron para sentarlos ahí, en cualquier cargo de elección popular,
El problema es que no hay filtros reales, el árbitro electoral está fallando, y fallando mucho, para evitar que personas así, con problemas y complejos generacionales, lleguen a un cargo donde manejen recursos públicos, pues lamentablemente hacen mucho daño.
Está demás decir, que cualquier persona en un cargo municipal, estatal o federal, que se despache con la cuchara grande, y use el presupuesto público para enriquecerse, aquí y en china, será catalogado, como «traidor a la patria», ¿Por qué?, porque es lo que es, por que es inmoral, así de fácil y claro, a las cosas se les debe llamar por su nombre.
Hay buenos servidores públicos, claro que los hay, lamentablemente hay muchos que tristemente, son traidores a la patria, farsantes.
¿En base a qué llegamos a esa conclusión?
En base a la deuda pública en la que estamos hoy, en un país tan grande como México, con 17.5 billones de pesos.
Se tiene que decir, y decir bien clarito; hace apenas 120 años la economía mexicana, era dos veces más importante que la economía de Estados Unidos de Norte América, así como lo leen, en todo.
Ojo, se pagaban dos dólares por un peso mexicano, así de grande fué Don Porfirio Díaz, pero como todo ser humano de carne y hueso, estando en el poder también se equivocó, y el resultado está en la historia.
Desde aquellos días, después de «la Revolución», la casta política mexicana se ha comportado igual, beneficiándose sólo ellos, en el manejo de las finanzas públicas del país, aunque usted no lo crea, nada ha cambiado.
En un país donde la gente sigue igual o peor económicamente hablando, y los únicos que «se superan» y además se hacen millonarios a la sobra del poder, son la casta política, definitivamente algo está muy mal, algo a kilómetros apesta a podrido.
¿Cuándo sabremos las toneladas de oro y plata que las minas mexicanas producen mensualmente?
¿Cuándo sabremos, cuánto se gasta mensualmente la casta política en tapar esos complejos generacionales?, la verdad es muy poco probable saberla, es y seguirá siendo el secreto mejor guardado por la casta, y sus cómplices en turno.
Urge un golpe en el timón, urge que la casta política se quede guardada ahí, en el baúl de la historia, urge que la ciudadanía mexicana, le exija a la clase gobernante (a los empleados públicos) transparencia y respeto a la Nación.
No quiero ponerlo en la mesa, pero puede ser la solución.
En China, si un político o servidor público es encontrado culpable, de enriquecimiento ilícito, peculado o robo a la nación, como usted quiera llamarle, allá si les hacen verdaderos juicios y toman medidas muy contundentes.
Hay quien dice que hasta les cortan una mano como castigo. Se escucha feo, probablemente terrible, pero tal vez eso sea, lo que la casta política mexicana requiere, un castigo así de ejemplar, para que después del primer caso, los traidores con nombramiento se lo piensen dos veces, antes de hacerlo, antes de robar.
Actualmente en México, los inhabilitan, o sea que les dan vacaciones, por cinco, diez, y hasta 15 años, para que disfruten de todo lo que se robaron.
¿Castigo?, allá en mi rancho, más parece un premio.
No tienen progenitora, sin duda, no la conocen aún.
«Son polvos, de aquellos mismos lodos».
Por mi parte… ¡Es cuanto!
