ANGEL CAMACHO
Con la llegada de las altas temperaturas a la región, el golpe de calor se convierte en una amenaza latente para la salud de la población. Este trastorno se produce cuando el cuerpo no logra regular su temperatura, alcanzando niveles peligrosos que pueden comprometer órganos vitales.
¿Qué es el golpe de calor?
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo supera los 40 °C debido a la exposición prolongada al sol o a ambientes calurosos. Los mecanismos naturales de refrigeración, como la sudoración, fallan, provocando un colapso térmico. Todos podemos llegar a presentarlo, sin embargo, los grupos más vulnerables son los adultos mayores, los niños, las personas con enfermedades crónicas y aquellos que realizan actividades físicas intensas al aire libre.
Síntomas y señales de alerta
Los síntomas incluyen fiebre elevada (generalmente superior a 39 °C), piel caliente y seca (aunque en algunos casos puede haber sudoración excesiva), dolor de cabeza intenso, mareos, náuseas, vómitos, pulso acelerado y respiración rápida. También pueden presentarse calambres musculares, piel enrojecida, desorientación, confusión, pérdida de coordinación e incluso convulsiones o pérdida de consciencia. Es importante estar atentos a cambios en el estado mental y a la ausencia de sudor, especialmente en ambientes muy cálidos.
Medidas de prevención
Para evitar el golpe de calor, es fundamental adoptar una serie de precauciones que ayuden a mantener el cuerpo fresco e hidratado. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Hidratación constante: Beber abundante agua incluso si no se tiene sed. Las bebidas deportivas pueden ser útiles para reponer sales minerales.
- Ropa adecuada: Usar prendas ligeras, holgadas y de colores claros que permitan la transpiración. Los sombreros de ala ancha y las gafas de sol también son útiles.
- Protección solar: Aplicar protector solar con un factor alto (SPF 30 o más) en todas las áreas expuestas de la piel, renovándolo cada dos horas.
- Ambientes frescos: Permanecer en lugares frescos y ventilados. Utilizar ventiladores o aire acondicionado si es posible.
- Alimentación ligera: Consumir comidas frescas, frutas y verduras. Evitar alimentos pesados y bebidas alcohólicas.
- Evitar el esfuerzo físico: No realizar actividades físicas intensas durante las horas más calurosas del día (entre las 11 y las 17 horas).
- Descansos frecuentes: Si se trabaja al aire libre, tomar descansos regulares en la sombra o en áreas frescas.
- Cuidado especial de vulnerables: Supervisar a bebés, niños pequeños, personas mayores y mascotas para asegurar que estén bien hidratados y frescos.
¿Qué hacer ante un golpe de calor?
Si una persona presenta síntomas de golpe de calor, lo primero es trasladarla a un lugar fresco y ventilado. Aflojar o quitar el exceso de ropa para facilitar la disipación del calor. Aplicar paños fríos o bolsas de hielo en el cuello, las axilas y la ingle. También se puede rociar agua fría sobre el cuerpo o sumergir a la persona en agua fresca (no helada). Ofrecer agua en sorbos pequeños si la persona está consciente. No administrar bebidas alcohólicas ni estimulantes.
Es fundamental llamar a emergencias médicas de inmediato, ya que el golpe de calor puede provocar daños irreversibles o ser mortal si no se atiende a tiempo.
El golpe de calor es prevenible, pero requiere conciencia y precaución, especialmente durante las olas de calor. Cuidarnos y cuidar a los demás es fundamental para evitar consecuencias graves durante el verano.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
