ANGEL CAMACHO
En los últimos días, los llamados “sueros vitaminados” han generado preocupación social tras los fallecimientos registrados en una clínica privada de Hermosillo, Sonora.
Sin embargo, desde el enfoque de la salud pública, es fundamental aclarar que estos productos no son inherentemente peligrosos, sino que el riesgo radica en su uso inadecuado, sin control sanitario o con prácticas médicas deficientes.
De acuerdo con las autoridades sanitarias, al menos seis personas fallecieron y otras resultaron afectadas tras recibir soluciones intravenosas preparadas y administradas en un mismo establecimiento, actualmente bajo investigación por posibles irregularidades en su manejo.
¿Qué son los sueros vitaminados?
Los sueros vitaminados son soluciones que contienen vitaminas, minerales y, en algunos casos, medicamentos administrados por vía intravenosa. En medicina, su uso puede ser útil en situaciones específicas como:
- Deshidratación
- Deficiencias nutricionales comprobadas
- Pacientes con dificultades para la vía oral
No obstante, su uso con fines “estéticos”, “energizantes” o “detox” ha crecido sin suficiente evidencia científica en la mayoría de los casos.
El problema no es el producto, sino el proceso
El caso de Sonora apunta a que las complicaciones no derivan del concepto del suero en sí, sino de fallas en la preparación, manipulación o indicación médica. Las investigaciones señalan posibles prácticas inadecuadas como:
- Mezclas individualizadas sin control estandarizado
- Condiciones insalubres
- Uso de insumos no verificados
- Posible contaminación bacteriana de las soluciones
Además, todos los pacientes afectados recibieron soluciones preparadas por el mismo profesional, lo que refuerza la hipótesis de un problema localizado y no de un riesgo generalizado.
Desde el punto de vista sanitario, cualquier solución intravenosa implica riesgos si no se siguen normas estrictas:
- Infecciones por contaminación
- Reacciones adversas
- Sobrecarga de sustancias
- Complicaciones graves como falla orgánica
Por ello, la seguridad depende del cumplimiento de protocolos médicos, no únicamente del contenido del suero.
Es importante evitar la desinformación y el alarmismo. Los sueros vitaminados:
- No son peligrosos por sí mismos
- No están indicados para todos los pacientes
- Deben ser administrados únicamente por personal capacitado y en establecimientos regulados
El caso de Sonora representa un evento grave que probablemente está relacionado con negligencia o malas prácticas, y no con el uso general de estos tratamientos.
Desde la salud pública, el enfoque debe centrarse en fortalecer la regulación, la vigilancia sanitaria y la educación de la población. Más que prohibir, se debe garantizar que cualquier intervención médica, incluidos los sueros intravenosos, se realice bajo estándares de calidad y seguridad.
El llamado es claro: acudir siempre a servicios médicos certificados y evitar tratamientos sin respaldo clínico, especialmente aquellos promovidos como soluciones rápidas para el bienestar.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
