Fin a la guerra Estados Unidos-Irán

HÉCTOR F. SALDÍVAR GARZA

Desde los primeros comentarios que escuché sobre Donald J. Trump y las conductas que adoptaba, me fui formando de él una imagen negativa; la cual reforcé posteriormente al profundizar un tanto en el conocimiento de sus ideas, así mismo, sabiendo más sobre su vida y los pasos con los que inició la Presidencia de los Estados Unidos.

Le dediqué mayor atención observando que su conducta y pensamiento no los detectaba lógicos y sensatos, interrogándome sobre las razones por las que los Estados Unidos, siendo un país de un nivel medio cultural e intelectualmente, había respaldado un candidato a la primera magistratura con esas características.

Pero el momento crucial por el que me dediqué a pensar puntualmente sobre sus acciones fue desde que Estados Unidos realizó su intervención ante Venezuela, con una relación ausente de diplomacia con dirección clara a aniquilarla, básicamente por apropiarse de sus recursos materiales.

No es nuevo que el proceder de Estados Unidos sea abusivo, pero en los últimos meses su proceder violento se ha agudizado al declararse abiertamente contra Cuba, Brasil, Colombia.

Asimismo, ha dirigido su mirada ambiciosa contra Siria, Líbano y muy probablemente México; algunos de estos países, quizá los han seleccionado como piezas de guerra al futuro inmediato, por no coincidir en ideales, y sobre otros más por los grandes yacimientos de petróleo, gas, uranio y minerales críticos, como cobre, litio, grafito y tierras raras que poseen, pensando en pronto apropiarse de ellos y enriquecerse hasta la ignominia; un tanto acorde con líneas capitalistas que pretendiendo la hegemonía del mundo, no tienen límites en su ambición desmesurada.

Por lo pronto, Trump justifica su actuar, argumentando que gran parte del mundo se aprovechó de la debilidad de los Estados Unidos cuando fueron dirigidos por el Partido Demócrata, de tal manera que esa es una gran deuda que los Estados Unidos tienen que cubrir y para ello, ahora que tiene la oportunidad de estar al frente de la nación regresará a colocar a la Unión Americana en el primer lugar mundial.

Mas en las últimas semanas apretó sobremanera la presión hacia los que le negaron apoyo en sus proyectos, como ejemplo, de Europa, España, Francia y Alemania, e igualmente hubo gran malestar por los cobros de aranceles.

En el caso de Venezuela, al no desarrollarse el proyecto como él pensaba, de pronto ser el Presidente de ese país e iniciar así el desmantelamiento de los bienes de la nación, dirigiendo hacia Estados Unidos lo que de esto requiriese…

Sin embargo, lo que más me ha impactado es que en meses previos informó que terminando su gobierno en Venezuela se iría a dirigir Irán, para administrar el petróleo y bienes nacionales, amenazando con enfrentarse a todos de ser necesario y destruirlos.

Ya con antecedentes de esta dimensión, el liderazgo del Partido Demócrata en el Senado manifestó que es insostenible la situación de Trump y debe aplicarse la ley para declararlo fuera de la Presidencia.

La reacción ante todos estos hechos generó comentarios diversos, el Papa León XIV y la ONU calificaron de “inaceptable” la amenaza de Trump en contra de Irán.

 En lo sucesivo, espero y conmino a la ciudadanía a que nos manifestemos apoyando la iniciativa del Partido Demócrata de los Estados Unidos, quienes, con fines eminentemente justicieros a favor de poner fin a la problemática de guerra citada anteriormente, porque todos aquellos que nos consideremos libres de pensamiento, no debemos permitir que una persona como Trump, con afán imperialista, pretenda sojuzgar al mundo entero colocándolo bajo su dominio.

Tal proceder deseamos que se realice para evitar más crímenes de guerra y destrucción.