ANGEL CAMACHO
Con la llegada de las altas temperaturas también aumenta el riesgo de contraer enfermedades gastrointestinales. La combinación de calor y humedad crea el ambiente propicio para la proliferación de bacterias, virus y parásitos en los alimentos y el agua, lo que incrementa los casos de gastroenteritis, diarreas y otras afecciones digestivas.
Según especialistas en salud, las principales enfermedades gastrointestinales durante temporada de calor son la diarrea infecciosa, el cólera, la salmonelosis y la intoxicación alimentaria. Estos cuadros suelen presentarse debido al consumo de alimentos en mal estado o agua contaminada, especialmente en lugares donde la cadena de frío no se respeta o las condiciones higiénicas son deficientes.
Principales factores de riesgo
El calor favorece la descomposición de alimentos, especialmente aquellos que contienen lácteos, huevos, carnes y pescados. Además, el aumento de la actividad al aire libre y el consumo de comidas en puestos callejeros, playas o piscinas aumenta las posibilidades de exposición a patógenos.
Otro factor relevante es el mal almacenamiento de los alimentos en el hogar. Es fundamental mantener la cadena de frío, lavar bien las frutas y verduras, y cocinar adecuadamente las carnes para evitar la proliferación bacteriana.
Prevención y recomendaciones
Para reducir el riesgo de enfermedades gastrointestinales en épocas de calor, los especialistas recomiendan:
- Mantener una adecuada higiene personal, lavándose las manos antes de comer y después de ir al baño.
- Evitar el consumo de alimentos crudos o mal cocidos.
- Beber agua potable o debidamente tratada.
- Conservar los alimentos en lugares frescos y evitar su exposición al sol.
- Ser cuidadoso con el consumo de alimentos en la vía pública.
¿Qué hacer ante los primeros síntomas?
Si se presentan síntomas como diarrea intensa, vómitos, fiebre o dolor abdominal, es fundamental acudir a un centro de salud para recibir atención médica. La deshidratación es uno de los mayores riesgos asociados a estas enfermedades, por lo que mantenerse hidratado es esencial.
La prevención sigue siendo la mejor estrategia para evitar complicaciones. Informarse, cuidar la manipulación de alimentos y tomar precauciones pueden marcar la diferencia en la salud durante la temporada de calor.
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Y recuerden amigos, en Salud Pública: “Es mejor prevenir… que curar”.
