El paraíso de los apagones

GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB

¿Alguien sabe cuánto fue lo que invirtió CFE en dar mantenimiento y modernizar red eléctrica, transformadores, postes, ampliaciones, etc., los últimos seis años?

Probablemente si supiéramos el dato exacto entenderíamos el porqué de las cosas.

Es lamentable ver cómo nuestros aparatos eléctricos sufren desperfectos causados por las altas y bajas de voltaje en las redes públicas de la CFE.

Las televisiones queman sus entradas y afectan el buen funcionamiento de estas; los refrigeradores, caray, elemento importantísimo para garantizar el buen estado de los alimentos en los hogares mexicanos; simplemente el equipo médico cuánto se deteriora en los hospitales por la misma causa.

Hasta cuándo entenderán la importancia de invertir en el futuro, invertir en mantenimiento de la CFE, de la red del metro, de los acueductos, oleoductos, mantenimiento en carreteras.

Por qué seguir el mismo pésimo camino del despilfarro público en beneficio de una pandilla de consentidos, a ellos mismos les encanta el término «la mafia del poder», bien ahí está el claro ejemplo de lo que pasa hoy y nada cambió.

Todo sigue igual, pero con el agravante que hoy esa mafia se beneficia brutalmente, endeudando al país completo por varias generaciones.

¿Verdad que nada cambió?

Siguen viviendo en donde mismo, volando en aviones privados «del gobierno», todo con cargo al erario, incluso usan helicópteros rentados y pagados con dinero público, comen como sultanes, beben como aristócratas, y se les olvidó que solo son empleados públicos.

Deberían vivir la realidad que viven todos.

Para ir y venir hay vuelos comerciales a todo lugar en México y si urge que vuelen en una Cessna monomotor y tan-tan.

¿Quiénes se creen que son?

Lamentablemente la misma gente, el pueblo bueno y quienes los rodean les hacen llegar a un lugar donde la irrealidad gana a la razón.

Ser servidor público debe ser un honor, jamás un botín para llenar las bolsas.

Para llegar deberían pasar por exámenes y pruebas psicométricas y, lo más importante, tener escrutinio público en todas las acciones que cada servidor en función realice durante su encargo.

Por lo visto es la única manera de tener la gente adecuada haciendo el bien en beneficio de la sociedad completa, jamás de un grupo, club o partido político.

Al llegar, quien sea, debe esfumarse el color partidista y ponerse a trabajar.

Cuidar el gasto público y hacerlo rendir al máximo en beneficio de todos.

Hace falta gente como aquel gobernador interino que tuvimos en Tamaulipas, me refiero al arquitecto Carlos Enrique Canseco, quien en ese corto periodo al frente de la administración estatal construyó en su totalidad el edificio actual del Palacio de Gobierno, ubicado en la calle Juárez entre 15 y 16, él mismo dirigió la obra, regaló el diseño del palacio y personalmente con la constructora del gobierno en obras públicas lo construyeron, al menor costo posible para las finanzas públicas,

Ya no hay obras así en la actualidad, hoy todas las acciones oficiales tienen «sobrecostos», peor que antes, y dejan mucho que desear en calidad.

El arquitecto Canseco manejaba su propio vehículo, un vehículo muy modesto.

¿Dónde quedó esa gente entregada a la sociedad?

¿Los gobernantes ya no pueden viajar en autobús o qué pasa?

Era un niño yo cuando subí al emblemático autobús que recorrió todo el estado los seis años don Enrique Cárdenas González,

Los tiempos cambian, sí, pero los cambios deben ser para bien, jamás para retroceder.

Hoy dicen que el dinero no alcanza, pero en su actuar parece otra cosa, tienen vida de sultanes con cargo a…

Una sociedad pensante y normal no puede reprobar un gasto de mil millones de pesos anualmente del IFAI, un organismo «regulador» del ejercicio del poder y gasto público.

Y aplaudir la creación de una «oficina de la presidencia para asuntos relacionados con el beisbol», con tres mil millones de pesos de presupuesto anual.

Son las cosas que no se entienden.

ESCANDALOSA DEUDA PÚBLICA

A partir de ya cada niño que nazca en México, sólo por nacer aquí, tiene una deuda aproximada a 140 mil pedorros pesos, una bicoca ¿verdad?

Así lo ve esta gente, quienes nada más para 2025 endeudarán aún más a mi país, «el país de las maravillas» que vive en un mundo imaginario de «Alice» con 1.8 billones de pesos más.

Nada más para que lo entiendan bien, si es que aún les queda un poco de capacidad de «hacerlo», en siete años México aumentó su deuda histórica a diciembre del 2018, de 10.5 billones de pesos totales en aquella supuesta corrupción de 80 años, a más de 18 billones de pesos sólo en siete años.

Eso es de reconocimiento, para medalla olímpica y récord mundial en endeudamiento público.

Y lamentablemente sólo es para satisfacer traumas generacionales de unos cuantos,

¡Que viva la democracia!

¡Que viva la borrachera de poder!

Nota: Y resulta que aquellos corruptos de los 80 años de «dictadura perfecta» hicieron prácticamente todo lo que hay en este bendito país al día de hoy.

Aquellos hicieron todos los aeropuertos, hospitales, escuelas, universidades, calles, carreteras, puentes, puertos marítimos, red eléctrica, red de agua, red de drenaje, acueductos, presas, distritos de riego, unidades y canchas deportivas, teatros, refinerías, oleoductos, y así puedo seguir horas hablando de lo bueno que «aquellos corruptos» hicieron por este país, en 80 años.

Claro que hubo corrupción, nadie es perfecto ¿Hoy? Aparte de la misma corrupción, pero versión «avatar».

¿Qué es lo que hicieron?

¿Cuánto seguirá costando anualmente «financiar» Mexicana de Aviación? Tres mil millones.

¿Cuánto seguirá costando anualmente el AIFA? Igual.

¿Cuánto seguirá costando anualmente el trenecito? Igual, les gusta mucho esa cifra.

¿Cuánto seguirá costando anualmente la refinería que no refina?

¿Cuánto seguirá costando anualmente este circo tan barato y pedorro? 

Así es… Al costo que sea.

Incluso empeñando generaciones completas de mexicanos sólo por no tener freno a «sus formas».

Algunas veces hay cosas que se tienen que decir como patriotas.

Este mismo modelo, «soñador, igualitario y de justicia social», lleva décadas empinando a varias naciones hermanas centro, sudamericanas y del Caribe.

¿Apoco no saben de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia y todos esos países pequeños que son paraísos caribeños llenos de felicidad y democracia?

Ahí queda, por si les hace falta leer un poquito de historia.

Por mi parte… ¡Es cuanto!