El futuro de Tamaulipas se escribe hoy

RAYMUNDO LARA RUIZ

Si le preguntamos a la ciudadanía tamaulipeca cuáles son las principales actividades económicas del estado, probablemente responderán que, en la frontera, predominan la industria maquiladora, el comercio internacional y la agricultura; en la zona centro, la agricultura y la ganadería; y en el sur, la industria petrolera, el puerto industrial y la pesca. También podríamos agregar el turismo en todas las regiones.

Y, en efecto, estas actividades representan la principal fuente de riqueza para el estado y su gente. Se ha trabajado bien, y somos competitivos a nivel nacional. Pero ¿no sienten que falta algo? ¿Qué nos hace falta para consolidarnos como una verdadera potencia nacional?

Si queremos dar el siguiente paso debemos mirar hacia industrias estratégicas y de alto valor agregado, aquellas que están definiendo el futuro de la economía global. En este sentido, la industria de semiconductores se presenta como una gran oportunidad para Tamaulipas.

Hoy, nuestro estado tiene presencia en áreas clave de la cadena de semiconductores, como la fabricación de semiconductores discretos, el ensamblaje, la prueba y el empaquetado, así como el ensamblaje de componentes electrónicos.

Sin embargo, no basta con estar presentes; necesitamos trascender. Aún debemos avanzar en áreas fundamentales como el diseño y validación de chips, la implementación de cuartos limpios y, lo más importante, la inversión en investigación y desarrollo. Sólo así podremos dar el gran salto hacia el liderazgo tecnológico.

Para alcanzar este objetivo es fundamental dirigir nuestros esfuerzos hacia uno de los pilares esenciales del desarrollo: la formación académica y la especialización técnica.

Ante este reto, ¿qué acciones ha tomado el Gobierno de Tamaulipas? Se han implementado programas educativos en distintos niveles, incorporando la carrera de semiconductores y microelectrónica en la oferta académica. Además, se ha puesto en marcha un programa de capacitación de dos años para docentes de diversas instituciones, impartido por especialistas del Cinvestav, con el propósito de fortalecer la preparación del talento que impulsará esta industria.

Estimados lectores, según el Inegi, la mitad de la población tamaulipeca tiene menos de 30 años. Esto significa que contamos con el recurso más valioso que cualquier nación puede tener: una juventud en crecimiento.

Mientras países como China, Japón, Alemania o Canadá enfrentan un acelerado envejecimiento poblacional, con el riesgo de no contar con suficientes jóvenes para sostener sus sistemas de pensiones y mantener el dinamismo económico, en Tamaulipas tenemos una oportunidad única. Capacitar a las nuevas generaciones en áreas estratégicas no solo es una necesidad, sino la mejor inversión para el futuro.

Ya que hablamos de la importancia de la capacitación, y sin caer en dramatismos de telenovela, muchos docentes de áreas tecnológicas enfrentamos en silencio una realidad preocupante: la falta de formación adecuada, la ausencia de un verdadero acompañamiento técnico y, como si fuera poco, la constante escasez de materiales para realizar prácticas.

Aquí es donde el Gobierno del Estado tiene una gran área de oportunidad, como facilitador para atender estas necesidades, que serán una constante en todos los niveles académicos. Sin embargo, no está solo en este desafío; si escucha las voces de los docentes involucrados podrá construir soluciones efectivas y sostenibles.

Les adelanto que estamos trabajando en la creación de una academia estatal donde converjan todos los niveles académicos, con el propósito de desarrollar contenido, material y soporte técnico didáctico para todos los interesados. Cualquier aportación para enriquecer esta iniciativa será bienvenida.

La geopolítica nos lo exige; hay un proyecto de estado y de nación. El futuro de Tamaulipas se escribe hoy.  Saludos.