GUILLERMO F. SALAZAR HAGELSIEB
Después de buenas administraciones estatales, recordadas por la ciudadanía tamaulipeca desde tiempos de don Enrique Cárdenas González, doctor Emilio Martínez Manautou, ingeniero Américo Villarreal Guerra y del doctor Manuel Cavazos Lerma, cada uno a su modo, estilo y acentos, fueron nota en su respectivo tiempo, dejaron buenos números a sus relevos sexenales, posteriormente la deuda estatal sigue subiendo, igual como sube la deuda del país, allá en la Federación.
Lamentablemente la cantidad de dependencias, secretarías, subsecretarías, coordinaciones, direcciones generarles, direcciones de área, subdirecciones de área, jefaturas de departamento, jefaturas de unidad, programas y proyectos, personal operativo, auxiliares administrativos, auxiliares técnicos y muchos más.
El aparato burocrático es hoy un problema, pues gran parte del presupuesto cada año se va en ese rubro; no quiere decir que todo esté mal, pero se tiene que decir, es mucho, y demás, lo que significa este cochinito burocrático.
Si a partir de ya se le exigiera a cada uno de ellos (burócratas) un informe semanal de actividades habrá muchos que no sabrán qué escribir en ese reporte, muchos llegan tempranito todos los días y se van a casa apenas marque el reloj, para poner la poderosa huella.
Burocracia que empantana las finanzas sin resultado alguno en productividad.
La historia es la misma, el trabajo lo hacen unos cuantos, y todos los demás son personal de ornato, que reciben un sueldo sin merecerlo, sin desquitarlo.
Peor aún, los que no ocupan checar, y se desaparecen, se van a almorzar, a cortar el pelo, a tomarse un café con los amigos, y después cuando «se desocupan» van a firmar papeles a la oficina.
La misma pésima historia se repite en cada dependencia, hay gente muy capaz, trabajadora e institucional, son los mejores, pero en ellos recae todo el peso de la chamba, con espectadores leyendo el periódico, eso sí, cada quien en su lugar.
Insisto, con un informe de actividades semanal es suficiente, se irán los que se tengan que ir, recuperar números en las finanzas públicas, es urgente hacer una revisión, y conocer las funciones de cada uno de los actores, desde cada lugar y cada escritorio.
Para cada burócrata municipal, estatal, y federal describa detalladamente su informe diario de actividades en esta semana.
Estoy seguro, habrá informes extraordinarios, profesionales, muy completos y abultados, pero también habrá candidatos a irse de vacaciones permanentes, y son muchos.
Rinden cada una de las dependencias federales y estatales…
Cada sexenio se ve un aumento en el número de oficinas y secretarías, muchas de ellas sin resultado alguno, además de cumplir una cuota política con grupos políticos en activo.
Es lamentable que gran parte del presupuesto se desperdicie manteniendo en pie oficinas que no tienen rentabilidad alguna y sus funciones podrían fácilmente absorberse por otras dependencias.
En aquellos años, la estructura orgánica del Gobierno estatal se limitaba a: Gobernador, secretario de gobierno, secretario particular, tesorero general del estado, directores generales de educación, cultura, deportes, salud, servicios administrativos, obras públicas, pesca, Itavu, de fomento agropecuario, de comercio y fomento industrial, de turismo, seguridad pública; todo en años del ingeniero Américo Villarreal Guerra.
Las dependencias eran medianas y todo funcionaba muy bien, después se mantuvieron igual cambiando algunos nombres en las dependencias, pero desde tiempos de Tomás Yarrington fueron incrementando y engordando cada dependencia con mucho personal, y todo para hacer exactamente lo mismo que hacían la mitad de personal.
Crearon una cantidad de secretarías enorme y no tienen muchas de ellas sentido alguno, más que lastimar significativamente las finanzas estatales.
Ni modo, hoy tenemos una Secretaría de Pesca que no sabemos cuántos alevines, y de cuáles especies han sembrado en las presas tamaulipecas cada año, no sabemos si los centros acuícolas de Tancol y Abasolo aún funcionan.
No sabemos qué hace exactamente la dependencia completa, no hay información en los medios de actividad alguna, ojo, es una secretara completa que está, tiene personal y cuesta muy caro a las finanzas estatales, no sabemos qué hacen ahí.
El Instituto de la juventud, ¿qué hacen ahí? ¿Tienen algún resultado en beneficio de la ciudadanía?
¿Cultura?, ¿Turismo?, ¿Deportes?
Ni modo, será que es la orden no hacer mucho ruido, nadar así de muertito para que ni los volteen a ver, también se vale, pero cuestan muy caro.
Curiosamente desde ese sexenio de Yarrington el estado camina en números rojos, con una deuda considerable de varios miles de millones de pesos.
O sea, anualmente gastan más de los que deberían gastar.
Por mi parte… ¡Es cuanto!
