DIEGO LÓPEZ BERNAL
Durante la segunda quincena de noviembre la recuperación de la presa Vicente Guerrero terminó y este jueves se registró el primer día con descenso en el volumen de agua, la cual ahora deberá ser defendida por los victorenses por todos los beneficios que representa.
No deberíamos ver a la sexta presa más grande del país como algo que sólo está ahí para sacar agua y tomarla en nuestras llaves, porque la Vicente Guerrero representa mucho más que eso y en el sexenio federal pasado nada se hizo por cuidar del recurso vital de todos los mexicanos.
Tampoco podemos quedarnos cruzados de brazos esperando a ver que se cumplan las promesas de la Comisión Nacional del Agua, esas de reordenar concesiones, reforzar la vigilancia y una serie de lindezas más que fácilmente pondremos en tela de duda, dados los grandes intereses que se manejan de poderosos en torno a nuestra presa y los grandes ríos que cruzan por Tamaulipas.
Por eso hoy le informamos que la primera reducción en el almacenamiento de la Vicente Guerrero se registró este jueves 28 de noviembre. Tome dato, anótelo en su libreta digital o física porque ayer perdió 3.23 millones de metros cúbicos, lo cual servirá para saber cómo sacan agua, ahora que ha dejado de entrar. Así es de simple el asunto.
La estadística más reciente indica que el embalse ubicado en el municipio de Padilla se estancó por espacio de una semana con dos mil 698.43 Mm3, luego de subir y bajar por otra semana entre esta cantidad y los dos mil 701.76 millones (nivel máximo de 2024), por lo que al descender a dos mil 695.20 marca la pauta de un posible descenso sostenido.
No se trata de alarmar a victorense alguno, pero sí de que desde espacios como la academia, organizaciones medioambientales y medios de comunicación, como el que ahora lee, llevemos un registro y aprendamos a cuidar el agua que debe ser tratada como oro líquido. Estamos a tiempo y no se valdrá mañana darnos de topes en la pared si nos quedamos de brazos cruzados.
TENTACIONES
Últimamente se han usado términos religiosos en la política. Pues bien, dejemos en claro que el robo de agua debe de ser un pecado capital, que se pague con cárcel porque quien lo cometa hará lo que cualquier ladrón: quitar a otros lo que les pertenece, para beneficio propio. La gravedad es que no afectará a una persona o familia, sino a núcleos poblacionales enteros.
Eso es lo que ha pasado a lo largo y ancho de Tamaulipas en los últimos años, sin que alguien hiciera algo al respecto. Por ejemplo, ¿es casualidad que ex altos funcionarios de la Conagua se acomoden en gobiernos locales? (Como el de Reynosa, en donde se dice a grito abierto que ya hay una alianza entre los clanes de MAKI Y CABEZA DE VACA.)
Pero si en política seguimos de cabeza en muchos asuntos, en materia del cuidado del agua no podemos darnos ese lujo porque la supervivencia misma está en juego; no sólo los grandes intereses empresariales de la zona conurbada del sur peligran, por citar un ejemplo en donde el robo de agua en el Guayalejo puso en jaque a todos.
HECHO ESTÁ…
En la famosa conferencia de prensa donde se dio a conocer que habrá recursos para el mejoramiento de infraestructura hidrológica y la segunda línea del acueducto este último tema nos ganó a todos, haciendo que nos pasara de noche el compromiso de combatir el mal llamado “huachicoleo del agua”. Así lo estableció la Conagua, y más vale que lo hagan; confiemos en ello porque CLAUDIA SHEINBAUM es experta en estos menesteres y también el gobernador AMÉRICO VILLARREAL sabe mucho del tema, gracias a su padre, que tuvo la visión de construir el primer acueducto.
